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jueves, 15 de abril de 2010

the velvet underground (y 3): los restos del incendio


¿Y qué pasó tras la disolución? Pues como es habitual, ahí entran las discográficas para intentar sacar tajada del legado. Y los seguidores nos beneficiamos o sufrimos, según se mire, dicho expolio. De lo mucho editado mencionaré lo más interesante o al menos curioso, que para mí es...

1969 Velvet Underground Live With Lou Reed (74)
****

Recoge un directo del año mencionado en el título entre el End of Cole Ave. en Dallas y The Matrix en San Francisco. El sonido no es perfecto pero esto no hace más que ayudar al aura del grupo. Aquí se les ve magníficos en un directo tenso, rítmico y con alguna que otra rareza. Por cierto, ¿alguien puede explicarme la adición como tema extra en edición CD de otra versión de "Heroin" que no aporta nada nuevo a la ya incluída con anterioridad?

Una canción: "Waiting for My Man"

VU y Another View (85) ****

Dos recopilatorios de rarezas en el mismo año. Se trata de canciones de todas las épocas de la Velvet. El primero aúna temas que tradicionalmente se esperaban en el que iba a ser el quinto disco que nunca se editó. El segundo también tiene alguno de estos pero incluye temas con John Cale. Algunos son tremebundos y están entre lo más granado de siempre del grupo. Merecen la pena.

Una canción (de cada): "Foggy Notion" / "Ride Into the Sun"

Live MCMXCIII (93)
**

Lo bochornoso de este disco que documenta la reunión del grupo 28 años después es difícil de explicar con palabras. Digamos que en (casi) ningún momento logran conjurar el espectro del pasado. La profesionalidad no es lo que uno espera destacar de su grupo favorito. No sin emoción.

Una canción: "Coyote" (al menos es nueva)

Peel Slowly and See (95) ****1/2

La recopilación definitiva del grupo. Cinco CDs que contienen los cuatro discos oficiales y multitud de rarezas, tomas primerizas irreconocibles y directos. Para volverse loco y revolcarse en su fango una y otra vez. Suculento es poco.

Una canción: "Guess I'm Falling in Love (live)"

lunes, 12 de abril de 2010

the velvet underground (2): mi alma por el ritmo


Después de los dos primeros discos, obras valientes e imborrables, las tensiones entre Lou Reed y John Cale acerca de la dirección que debía tomar el grupo acabaron con la marcha del último. Con él, y en vista de los resultados, se marcharon la atonalidad, la experimentación y la confrontación sónica. O al menos en buena parte. Fue sustituido por Doug Yule que se encargó del bajo y el teclado con algún devaneo puntual a la guitarra e incluso en la composición.

Este sería el panorama que enmarcó las dos últimas obras del grupo. La primera se llamaría The Velvet Underground (69) [****1/2] y supondría un giro más pop y más orientado hacia el ritmo implacable que sería seña de identidad. Ese ritmo pulmonar y tremendo que recorre joyas como "What Goes On" o "Beginning to See the Light" basado en patrones tan simples como ya habían mostrado en los primeros discos. El disco es magnífico a pesar de no llegar a cotas pasadas y todavía muestra un hálito de experimento en el relato abstracto a tres voces que es "The Murder Mystery".

Una canción: "What Goes On"

El segundo y último de esta etapa se llamaría Loaded (70) [****1/2] y se caracteriza por una inclinación hacia lo comercial aún mayor y el abandono progresivo de Reed que fue delegando en un Yule que se convertiría en motor de esta última etapa. No importó porque el resultado mantendría el magnífico nivel del anterior con joyas como "Sweet Jane", "Rock & Roll" o "New Age". De todas formas Lou estaba como decíamos más por otras cosas, quizás vislumbrando su futura carrera en solitario, y eso se notó.

Una canción: "Rock & Roll"

Doug Yule intentó seguir con el nombre del grupo con un disco más, Squeeze (73), pero considerar esto entre el canon de la banda me parece obsceno, así que haremos como si no hubiera existido.

viernes, 9 de abril de 2010

the velvet underground (1): terciopelo, distorsión y gafas de sol


Ya lo dije de los Stooges y no quiero sonar repetitivo pero es que con estas bandas es imposible quedarse corto. Lo diré aun a riesgo de ser pesado (y obvio): The Velvet Underground será por siempre EL GRUPO. Por carisma, simbolismo y sonido. Tratar de desmenuzar sus aventuras y pretender decir algo nuevo es una utopía porque estos chicos que pusieron la música y la industria patas arriba a finales de los 60 y principios de los 70 se han convertido ya en un icono. Como sus portadas, sus muros de ruído blanco, su indolencia y sus gafas de sol. Sobre todo sus gafas de sol...

Su producción discográfica fue escueta. Al menos la que editaran en vida. En ella se puede trazar una línea en el medio muy clara. Andy Warhol vio un diamante por pulir en ellos cuando ningún otro hubiera dado ni medio centavo. Así, los embarcó en un espectáculo itinerante ideado para la ocasión. Las proyecciones y las luces estroboscópicas del Exploding Plastic Inevitable necesitaban una banda sonora y el grupo sería el idoneo para proporcionársela. Así fueron fogueando el repertorio que formaría parte de su debut, The Velvet Underground & Nico (67).

Después del éxito superlimitado de su estreno, Lou Reed y cía. decidieron partir peras con Warhol y echar a Nico. Algo les debía quemar dentro para que se liaran la manta a la cabeza y parieran la aberración que fue White Light/White Heat. En palabras de Cale, no hay belleza en este disco. En el anterior se podía intuir algo de ella, pero no aquí. Es lo más próximo a la antibelleza. Buena definición para este suicidio comercial que redondeó una dupla (esta vez de verdad) inigualable.

Una pareja de ases: "Venus in Furs" y "Lady Godiva's Operation".

jueves, 30 de julio de 2009

the feelies: nervio eléctrico



Hasta la fecha, 4 discos. El primero en 1980. El último en 1991. Este es el legado de un grupo que tuvo que torear con contratiempos sonados. En primer lugar, en esos tiempos lejanos no era ningún triunfo estar obsesionado por la Velvet Underground y Lou Reed. Por otro lado, competir cara a cara con unos todopoderosos Talking Heads en la cima de sus habilidades o unos Television que, aunque lejos de sus mejores momentos, arrastraban un pasado glorioso, no era algo que envidiar.



Crazy Rhythms (80)

****1/2
PRUÉBALO





Ellos siempre han lidiado con esto con profesionalidad y un estilo que ha sido calificado como "idiota, nervioso y ruidoso". Sin duda la perfecta calificación para un grupo de canciones que coqueteaban con el pop de vanguardia, la melodía pegadiza y las cabalgadas eléctricas de rítmica primitiva marca Velvet. Ya sé que la influencia de esta banda se repite demasiado. No piensen que es un problema. La personalidad queda intacta y el sonido es propio. Fueron importantes, incluso diría que clásicos. Y como tales, no tuvieron éxito en su época. Como tantas veces ha ocurrido, su debut, Crazy Rhythms (80) no tuvo ninguna repercusión. Hoy es considerado un clásico incontestable.

The Good Earth (86)

****

PRUÉBALO





De su escueta discografía hay mucho magro. Destacaría los tres primeros discos. Joyas de rock que puede recordar a las bandas ya mencionadas pero también a los primeros R.E.M. (Peter Buck es fan confeso del grupo e incluso produjo su segundo disco).


Only Life (88)

****1/2

PRUÉBALO

sábado, 30 de mayo de 2009

the damned: nacidos para apuñalarte

The Damned han sido los condenados al ostracismo por culpa de la pegada de Sex Pistols, Buzzcocks y The Clash. Bueno por eso y por ellos mismos, no nos engañemos. Sabían lo que sabían y lo hacían hasta el final y al lado de esas tres bandas quedaban algo atrás. No hay más que lo que se ve y se oye. Pero es que eso ya es mucho.


Aunque no las tenían todas consigo, gracias a los menosprecios de la crítica en sus comienzos, The Damned han sobrevivido a través de las décadas y se han mantenido como uno de los grupos más queridos y duraderos de su generación. Naturalmente, hicieron mucha mierda, pero su fama en las generaciones venideras ha calado de algún modo. Y lo ha hecho, sobre todo, gracias a dos discos que, si no fundamentales, sí se pueden llamar excelentes.

Damned, Damned, Damned (1977) ****
El debut es el más crudo de los dos. Salvajismo punk enraizado con el rock & roll clásico desde los primeros 10 segundos de "Neat Neat Neat". Realmente avasalladores y junto a "New Rose" y "I Feel Alright", los mejores momentos del disco. Esta última muestra una de sus filias más notables, The Stooges. También destacaría "Feel the Pain", que aporta el toque extraño y circense a una obra rotunda.

Machine Gun Etiquette (1979) ****
Este supone un paso adelante en varios aspectos. Por eso es quizá mejor, pero no más atractivo o divertido que el anterior. Es más variado, más valiente, tiene mejores melodías y se atreven con algún teclado. Da igual, la base sigue siendo el rock 'n' roll sudoroso de los New York Dolls aunque ahora miren de reojo al enorme Elvis Costello. Grande.

domingo, 12 de abril de 2009

nazismo y pop



Desde la época dorada del punk el nazismo siempre ha ejercido un influjo contradictorio y (perdónenme) sugerente en el mundo de la música popular. No solo las propuestas más extremas han coqueteado con la imaginería nazi, también grupos supuestamente más sensibles o incluso vanguardistas han encontrado atractivos los emblemas del totalitarismo. Algunos se han refugiado en la ambigüedad para dotar su imagen de misterio y tr
uculencia. Otros han creado elegías por las víctimas. En cualquier caso aquí señalo unos ejemplos mínimos de esta, cuando menos, interesante alianza.

(Que nadie vea ambigüedad alguna por mi parte. Abiertamente declaro mi absoluta condena y repulsa por este movimiento pseudo-político más parecido a una religión que a otra cosa)



Captain Beefheart & His Magic Band - Dachau Blues (69)

En el 69 Don Van Vliet ofreció una obra maestra de difícil digestión.
Trout Mask Replica se llamaba el artefacto. El corte tres es este blues truncado que juega en su título con el nombre del campo de concentración situado al norte de Múnich. Lamentablemente no he encontrado la canción para que la degustéis, pero aquí dejo la letra, auténtica poesía.


Dachau blues those poor jews
Dachau blues those poor jews
Down in Dachau blues, down in Dachau blues
Still cryin' 'bout the burnin' back in world war two's
One mad man six million lose
Down in Dachau blues down in Dachau blues
Dachau blues, Dachau blues those poor jews
The world can't forget that misery
'n the young ones now beggin' the old ones please
t' stop bein' madmen
'fore they have t' tell their children

'bout the burnin' back in World War Three's
War One was balls 'n powder 'n blood 'n snow
War Two rained death 'n showers 'n skeletons
Danced 'n screamin' 'n dyin' in the ovens
Cough 'n smoke 'n dyin' by the dozens
Down in Dachau blues
Down in Dachau blues
Three little children

with doves on their shoulders
Their eyes rolled back in ecstasy cryin'
Please old man stop this misery
They're countin' out the devil
With two fingers on their hands
Beggin' the Lord don't let the third one land
On World War Three
On World War Three


Joy Division - Warsaw (77)

Esta canción habla de Rudolph Hess. En la letra se menciona el nº de prisonero que se le asignó tras su detención, 31G 350125. El nombre del grupo ya tenía su miga, ya que venía del grupo de mujeres judías usadas como esclavas sexuales en los
campos de concentración nazis.

Siouxsie & the Banshees - Israel (80)

No viene exactamente a cuento pero sí tiene relación. Siouxsie compuso esta canción como disculpa por haber usado con tanta frecuencia símbolos nazis en los primeros tiempos del grupo.

Slayer - Angel of Death (86)

La apoteosis en esta toma en directo de la apertura del glorioso Reign in Blood. Se supone que es un canto de alabanza a Mengele, el carnicero de Auschwitz, el Ángel de la Muerte del título. No queda claro, aunque viendo la trayectoria de los californianos parece más bien una exposición cruda de violencia desmedida. Nada que temer, aunque voten republicano.

Laibach - Life Is Life (87)

Los eslovenos traducen el clásico de Opus al lenguaje ultranacionalista a base de voz gutural y vientos de himno nacional. Nada sutil como el video que acompaña. Si se ahonda en la historia del grupo se comprobará que su ideología se parece algo más al anarquismo aunque no lo parezca y buscan epatar a base de contradicción mezclando elementos de la propaganda nazi con la iconografía soviética. Unas joyitas con miga.

Fernando Alfaro y los Alienistas - Queda expulsado de la especie humana (07)

Terrible canto al holocausto para el que tampoco hay sonido. Ahí va la letra. La canción está incluída en Carnevisión.

El tiempo del lobo es el reverso de la verdad,
cada segundo en esa otra realidad
hay como un jucio final.
Por tanto, intentando despojar a aquella gente de su humanidad
se queda usted fuera,
expulsado de la especie humana.
Y la secta, la nueva ciencia, rapta bebés de corta edad
y se hacen chupar el sexo
por el instinto de mamar. La guerra acaba,
lo dicen muchos,
muy pronto todo acabará.
Ya está muy cerca el ejército ruso,

muy pronto todo acabará
Huele tan raro todo este humo,
muy pronto todo acabará.

Doctor Menguele,
doctor Horroris Causa.
No queda tiempo, hay que experimentar sin pausa,
y los niños en sus bracitos,

el virus de la humanodeficiencia humana.

El buen doctor, el médico bueno, el que les curará
y les quitará el miedo.

Y a lo sumo quedará humo, e
l que oscurece la mañana y el futuro.

Es lo que quedará de cada uno,
sólo una leve sombra de humo.

Pero antes de matarlos despojabais
a esa gente de su humanidad.

Se queda usted fuera,
expulsado de la especie humana.
Antes de morir les obligabais a matar
y a perder la condición humana.

Se queda usted fuera, expulsado de la especie humana.
"Las matanzas de hoy son mentira",

sois vosotros los que sois mentira.
"Las torturas de hoy son mentira",
sois vosotros los que sois mentira.
No lo hicieron otros, lo hicimos nosotros,

cualquiera de nosotros pudo haber estado allí.
"Yo cumplía ordenes", "creía en el mensaje",

"me lavaron el cerebro", "yo sólo estaba allí".
"Yo para salvar la vida sólo un día más

metí a mis paisanos en la cámara de gas",
"el miedo me sacó a Belcebú de mi interior",
"yo sólo lo hice por vivir algo mejor".

"Nadie lo sabría, me iban a matar

y todo recuerdo se iba a incinerar".
Como esta canción, ya la van a sepultar
y toda la culpa nadie la recordará.
Millones de muertos desde dentro
de la tierra
gritan en un coro cuatridimensional
de millones de muertos desde dentro de la tierra

que gritan en un coro cuatridimensional

de millones de muertos desde dentro de la tierra
que gritan en un coro cuatridimensional
de millones de muertos desde ...

Klaus & Kinski - Mengele y el amor (08)

Otra vez el siniestro personaje en una canción de amor. Un bolero nada típico aunque precioso. Hiela la sangre eso de "me gustaría probar sobre tu tersa piel, el efecto fatal de un potente abrasador".

Atari Teenage Riot - Hetzjagd Auf Nazis! (95)

"Der neunte Schuss ging sauber durch die Stirn" ("el 9º disparo atravesó directamente la frente")
Así reza la escueta letra de este himno anti-nazi de los disidentes berlineses. "¡Cacemos a los Nazis!". Claros y concisos desde el corazón y las entrañas de Germania.

miércoles, 25 de marzo de 2009

loco en el coco/insane in the brain

En la historia del pop se han sucedido los casos de artistas de creatividad desbordante que coincidía con un estado mental, digamos, no demasiado estable. Los casos han sido numerosos, y por supuesto solo conocemos los más célebres. Los nombres que aquí propongo no son casos escondidos dentro del imaginario colectivo. Se trata de los de siempre, sí, pero puede que haya alguno por ahí que no los conozca. Por si acaso, allá van.

Syd Barrett (1946 - 2006)



El duende ácido que liderara a los primeros Pink Floyd siempre fue acusado de un comportamiento errático y ha llegado a ser calificado por sus conocidos como un ser intuitivo y frágil. Consecuencias del abuso del ácido o no, esto no sería suficiente para llamarlo loco, o mejor, mentalmente inestable. No, además de todo esto, Barrett sufrió esquizofrenia. Ya fuera por predisposición genética o ayudado por sus excesos y situaciones de estrés, toda esta locura es palpable en su obra.

Sin ser demasiado técnicos podremos detectar desviaciones en temas intrigantes y sugerentes como "Astronomy Domine" o "Bike" de 1969.

Brian Wilson (1942 - )



El líder de los Beach Boys también ha sufrido episodios de enfermedad mental. Tras el triunfo de Pet Sounds (1966) el californiano vio cómo se paralizaba la gestación de su mastodóntico proyecto ulterior, SMiLE. Según se cuenta, esta creatividad que le ardía en el cerebro junto al nacimiento de su primer hijo en 1968, fueron el detonante de un largo proceso de esquizofrenia o trastorno bipolar (no queda claro en las fuentes consultadas qué es lo que tení
a Wilson). Tampoco podemos olvidar el papel de las drogas en esta enfermedad. No creo que el introducirse en la cocaína por esas fechas ayudara precisamente.

En cualquier caso, Brian
Wilson es considerado uno de los compositores más grandes del rock norteamericano como atestigua su amplia producción con los Beach Boys. En cuanto a su faceta en solitario, habría que destacar que el proyecto inacabado, SMiLE, cristalizó de manera oficial en 2004. El disco, aunque grabado casi 40 años después, está pleno de brillo pop y aunque se trata de ideas algo sobrevaloradas, muestra en buena medida el talento obtuso y desquiciado de un creador mayúsculo dentro de eso que llamamos pop-rock.

Daniel Johnston (1961 - )




Este es sin duda un caso peculiar. Un cantautor pop auténticamente bizarro en su forma de cantar (un agudo que o te engancha para siempre o te irrita hasta la muerte), en sus melodías a la vez atractivas y retorcidas, y en lo casero de sus propuestas (empezó grabando cassettes a las que diseñaba la portada). Debido a esto último, el sonido de sus discos es deliciosamente amateur. Como tu vecino del quinto, con la peculiaridad de una enfermedad mental que lo mismo que lo ha ayudado a crear delicias cósmicas, le ha torturado hasta afirmar cosas como,

"Creo en Dios y ciertamente creo en el demonio. Hay ciertamente un demonio, y sabe mi nombre".

Con esta frase se abre el imprescindible documental sobre su vida titulado The Devil and Daniel Johnston. Es uno de los mejores documentos para apreciar el grado de locura e inspiración que desborda este personaje. También podemos apreciarlo en cualquiera de sus canciones como por ejemplo, "King Kong". Un incomprendido y perseguido. ¿Como él?




Sus estancias en instituciones mentales han sido prolongadas como el caso que nos sigue. No podía olvidarme del panorama patrio con el "gran" Manolo Kabezabolo (1966 - ), cantautor punk cuyos ataques esquizofrénicos lo retuvieron en un centro psiquiátrico hasta el año 2000. Daba conciertos gracias a los permisos que obtenía para pregonar su evangelio con temas tan suculentos como el pelotazo, "El aborto de la gallina", la prueba irrefutable de que Spain is different, pero no tanto.

viernes, 13 de marzo de 2009

"busca algo que no sepas hacer bien, y no lo hagas" - Terencio



Seguramente muchos de los que crecimos en los 80 recordaremos 1987 como el año en el que nos bombardearon con el The Joshua Tree de U2, el Kiss Me Kiss Me Kiss Me de The Cure, la canción Luka de un disco de Suzanne Vega del que nadie sabe el título y el jitazo del debut de un tal Terence Trent D'Arby. Introducing the Hardline According to Terence Trent D'Arby se coló en cada uno de los hogares de (medio) mundo a golpe de single y de talonario. ¡Qué tiempos de promociones megalíticas!



Me ha par
ecido este un momento como otro cualquiera para desempolvar dicho álbum y tratar de averiguar qué coño pasó con el que parecía que iba a ser el nuevo ídolo dorado del pop negro. Resulta misterioso cómo desde el preciso instante en el que temazos como "If You Let Me Stay", "Wishing Well", "Dance Little Sister" o "Sign Your Name" empezaron su rutilante vuelta al mundo todo se convirtió en un camino empinado y cuesta abajo. La caída se ha tornado imparable. Cinco discos después, nos queda el misterio del porqué todo ha ido degenerando. Y nos dio pistas ya desde el segundo. Neither Fish nor Flesh era eso, ni carne ni pescado. Excesivo y ultraambicioso. Symphony or Damn resultó apreciable aunque la crítica ávida de ver síntomas de recuperación lo elevó demasiado por encima de su valía real. Al menos contenía "Delicate", ¿su mejor canción?



A partir de ese momento los frenos fallaron en el descenso. Se pintó el pelo de amarillo, se puso alas de ángel y se cambió el nombre a Sananda Maitreya. Se te fue la olla, Terencio. Así, ¿qué podíamos esperar? ¡Tío loco!

sábado, 21 de febrero de 2009

talk talk: paradise now!




Mi recomendación de hoy es un grupo británico que desarrolló su actividad entre 1981 y 1991. Diez años que dieron para mucho en una carrera variada y sorprendente. Al principio se les podría alinear entre el synth pop de los primeros ochenta, la new wave e incluso los nuevos románticos. No se asusten que estos chicos liderados por un geniecillo llamado Mark Hollis pronto se iban a desmarcar de los "postulados" embadurnados en laca de los Duran Duran y Spandau Ballet de turno. Tampoco es que nunca tuvieran demasiado que ver con ellos. Lo suyo siempre ha sido un pop de clase y elegancia. Bueno, no siempre.

Ya empezaron a tomar una senda memorable con The Colour of Spring (1986) donde sus himnos empezaban a llamear como si de unos Triffids o Echo & the Bunnymen se trataran. Siempre con elegancia y luminosidad pero ya anticipando las altas cotas en las que transformarían su música hasta entonces "accesible".

Todo iba a cambiar de forma más o menos brusca en 1988, año de publicación de su obra más rompedora, avanzada y personal hasta esa fecha. Spirit of Eden (1988) se puede decir que está fabricada con el material del que se hacen los sueños. Un álbum que tiene su cara A ocupada por una pieza de tres movimientos y 23 minutos de duración no es algo normalito. Máxime cuando se puede escuchar dicha pieza sin pedir la hora, con ansias de más. No se escatimó en casi nada para la creación de las atmósferas de este disco. Orquestas, coros de niños y ecos de iglesia tejen una obra impresionista y sincera. En las antípodas de lo artificial y empalagoso. Y por eso este disco puede atraer tanto a los seguidores del jazz como de la música clásica, los sonidos oscuros, el post-rock y los locos por el rock progresivo. Una experiencia, sin lugar a dudas.




Una experiencia que iban a desarrollar con resultados similares en su despedida, el sugerente Laughing Stock  (1991). Los tres años transcurridos desde la edición del anterior sirvieron para que el grupo se reafirmara y solidificara su postura ante la música. De esta idea de composición como algo serio, relevante, supremo, surgen las que pueden ser sus ideas más interesantes e influyentes. Sus discos iniciales están muy bien pero no tienen nada que ver con estas tres obras mayores. En la primera podemos rastrear tanto sus inicios como sus movimientos posteriores y en las dos últimas podemos regocijarnos con una aproximación mucho más abierta, arriesgada y, como suele suceder, gratificante.

Después de esto, poco se sabe de Hollis. Se apartó de la vida pública y, aparte de algún proyecto en solitario, de la música. Aquí tenéis este bocadito apetitoso a la discografía de una banda única. Hincadle el diente.

jueves, 12 de febrero de 2009

THE ONLY BAND THAT MATTERS!!!


Parece mentira, pero el título de esta entrada todavía puede aplicarse a esa banda de bandas que es, fue, será The Clash. Sí, no deja de ser otro de los topicazos que rodean el aura de un grupo que explotó de grande. Por el nivel de exigencia, los egos de sus miembros y una relación con la industria, como es habitual entre los que tienen cierta integridad, difícil y contradictoria. En una carrera incendiaria que fue de 76 al 86 estos británicos abanderaron la revuelta punk situándose en el ala izquierda, reinventaron el sonido del movimiento con sus promiscuidades negras y jamaicanas, y finalmente acabaron diluyéndose como una caricatura de sí mismos. En sus 6 discos oficiales hay de todo. Y no solo me refiero a la variedad estilística, también hablo de la calidad, aunque sería injusto negar que se trata de una discografía apetitosa y magra en su conjunto. La práctica totalidad de la creación del combo surgió del tándem formado por Joe Strummer y Mick Jones. Ambos dotaban a la banda, no solo de la música, sino también de su imagen icónica y característica. Todo sin menospreciar la labor del bajista Paul Simonon y el batería Topper Headon, claves en el sonido del grupo. Tras su separación en 1986 (aunque Headon fue "invitado" a dejar el grupo bastante antes, los rumores de reunión han surgido con cierta frecuencia, quedando acallados definitivamente con la muerte de Strummer en diciembre de 2002.

He aquí su discografía básica comentada:

The Clash
(1977) ****1/2


Un puntapié. A eso asemejaría este disco. De la hornada del 77, aunque algo más sutil que sus coetáneos (ya se empezaba a apreciar que este grupo era diferente). Todavía hoy se hace imprescindible someterse a la furia desatada de este álbum de debut con miga, de este clásico por méritos propios. Su único disco puramente punk. Ya se empezaba a vislumbrar que estos iban a ser la única banda que importa. Y aún hoy les vale el calificativo. Londres arde, ¡y cómo!



Give'em Enough Rope (1978) ****


Discutido por algún sector purista. No sé si sigue siendo punk. Lo que sí es cierto es que sí que es rock, y del bueno. Las canciones se permiten el lujo de tener solos de guitarra y durar más de tres minutos. Se empieza a vislumbrar algo del carnaval caliente que desarrollarían en London Calling (79) y elevarían a épica faraónica en "Sandinista!". El punk... Rock.



 

London Calling (1979) *****

He leído por ahí que este disco debe escucharse una vez al año por cuestión de higiene musical. Atinado comentario, de verdad, porque esta obra CAPITAL se merece eso y más. Desde la mítica portada a los últimos acordes de "Train in Vain", esto es un disco doble sin desperdicio. De esos en los que entrar es una gozada y salir un duro golpe. Además de contener himnos imperecederos ("London Calling", la revisión de "Brand New Cadillac", "Rudie Can't Fail", "The Guns of Brixton", "Death or Glory", etc, etc...), significó la apertura definitiva del punk. Los postulados destroyer propuestos por los Sex Pistols se consumieron pronto en la deflagración provocada por el nihilismo del 77. Hacía falta algo más. Y todo eso lo encontramos aquí: compromiso social, sonidos negros, potencia sónica y pericia melódica. Todo para construir un "cláshico" ESENCIAL. Fundamento práctico del rock, manual de referencia y todo lo que se le quiera aplicar, porque obras como esta no surgen todos los siglos. Y volviendo al principio, una vez al año... ¿Será suficiente? Yo no me resisto.

Sandinista! (1980)
***1/2

Subestimado, megalomaníaco, enorme. Me enfrento a esta monstruosidad con la ceja levantada. Sospechoso, cuando menos. Los punks ya los habían abandonado hace tiempo, pero esto, la verdad es que ya era demasiado. Disco triple; eclecticismo y MEZCLA. Supongo que en el fondo todos tenemos un racista dentro. Bien escuchado, no entiendo que levantara tantas ampollas. Se trata solo de música, y monumental, por cierto. Más que abandonar el punk, lo redefinieron. Ya desde el segundo álbum, donde abrazaron un rock más amplio y esbozaron tenues lineas de la pachanga negroide que cocerían en London Calling y reventaría en este Sandinista!. ¿Es que el punk no era energía, ruptura, todo vale, lucha y denuncia? Yo creo que sí, y Joe Strummer, también. En resumen, que esta obra inmensa (en todos los sentidos) toca palos inconcebibles hasta para the clash: pop, rock, dub, electrónica, jazz y, sobre todo, reggae. Y creo que eso es lo que duele; que los abanderados de la "revuelta blanca" se involucraran tanto con los sonidos jamaicanos. Pero el resultado apasiona al más pintado. Y no me digas que se te hace largo... Bueno, a ratos, sí, pero, ¡qué más da! Genial.

C
ombat Rock (1982) ***

Irregular pero intenso contenedor de "cláshicos" como "Rock the Casbah" o el manido "Should I Stay...". Consigue aunar experimentación ("Death Is a Star", "Sean Flynn") con sonidos negroides (reggae, funk) y su inconfundible actitud rock'n'roll para entregar pildorazos de indudable fuerza sónica e ideológica. Lástima que precisamente esa experimentación no presente el interés deseado lo que deja al disco un peldaño por debajo de los primeros, aunque dentro de la excelencia. "Know Your Rights", "Should I Stay...", "Rock the Casbah", "Overpowered by Funk"... ¡Ahhhh!, como el primer día...


Cut the Crap (1985) *


El caos en la banda al final de su carrera debía ser insoportable. Eso se desprende de su último disco. El punk inteligente se transforma en pub rock cervecero. Como unos vulgares hooligans, borrachos de éxito, se dedican a corear consignas sin ningún peso sobre unas bases electrónicas de videojuego que dan más pena que risa. Me los imagino en "La Guerra de las Galaxias" mientras los echan a patadas de la cantina de Mos Eisley donde toca esa banda multiplanetaria, diciendo "¡eh!, ¡que somos la 'única banda que importa'!". Lamentable coda que les niega una despedida con la cabeza alta más que merecida. Aviso para neófitos: esto no son los Clash, por suerte.

 


The Clash se convirtieron sin pretenderlo (o sí) de una banda aguerrida en las distancias cortas a un supergrupo de estadios. No se trata de una hazaña precisamente dentro de los cánones indies aunque esas consideraciones se tiran a la basura cada vez que los escuchamos y nos golpean con una obra auténtica, vigorosa y cruda. Se convirtieron en gigantes porque pudieron. Y punto.

domingo, 8 de febrero de 2009

that old blues (1)

El blues en todas sus vertientes es sin duda uno de los estilos musicales más intensos e influyentes de la historia. No se trata de una afirmación gratuita. En su viaje desde África hasta el nuevo mundo y más allá ha dejado heridos de muerte y amor por doquier. He aquí una muestra diminuta, aunque creo que representativa y, seguro, apasionante. (Solo hay que hacer click en las fotos)

Ali Farka Touré


Robert Johns
on



 







"Skip" James








Muddy Waters









Howlin' Wolf









B. B. King












John
Lee Hooker










No es esta una aproximación ni intensiva ni enciclopédica. Demasiado básica, tal vez, demasiado añeja, eso seguro. Y faltan grandes nombres, por supuesto. Sabe mal "olvidarse" de Son House, Mississippi John Hurt, Bessie Smith, Willie McTell... Quizás otro día. Y ahora, para no intimidar más con algo tan vetusto, no se preocupen que terminaremos con algo "moderno". Claro que esa palabra en mi vocabulario puede pervertirse un poco. Sí, despidámonos con un glorioso directo del 200?. No recuerdo la fecha aunque el tema está escrito e interpretado... Sí, por Bob Dylan. El ¿blues del siglo XXI? Parafraseando a Vujadin Boskov, "blues es blues".

viernes, 16 de enero de 2009

Syd Barrett: el duende ácido


La historia es (más o menos) conocida. Fundador de Pink Floyd, solo participó en la gestación del mítico The Piper At the Gates of Dawn (67) y en un par de temas de A Saucerful of Secrets (68). No queda muy claro si dejó la banda o lo echaron. Sus drogas y su genio fueron tal vez demasiado para el resto del grupo. Fuera un motivo fundado o una excusa para apartar el genio que eclipsaba los "talentos" de David Gilmour, el caso es que desde que Syd dejó de aportar su magia en Pink Floyd el combo derivó a otra cosa. Como sabemos se acabó convirtiendo en ese dinosaurio superinflado de rock sinfónico y dejó a un lado el sentido del humor taimado y los acordes maliciosos que empezaron insuflando en temas míticos como "Astronomy Domine", "Interstellar Overdrive" o "Bike".

Pero esto no pretende ser la historia de Pink Floyd (dios me libre). El caso es que Barrett tuvo que esperar hasta 1970 para grabar su primer LP en solitario. Se trata del enorme The Madcap Laughs, una obra que deja claro que su talento daba para mucho. A través de letras oníricas y juegos de palabras enrevesados nos golpea con los hilachos de un trabajo de apariencia simple y folky y núcleo complejo y fascinante. La idea de dejar los arreglos en los huesos y las canciones en poco más de demos resultó fantástica. En esos harapos es donde Syd Barrett se nos presentaba en to
do su esplendor. Esa era la desnudez perfecta para su locura.




Algunas gemas del álbum:

- Terrapin
- Dark Globe
- Octopus




El siguiente LP perdió algo por abandonar esta senda. Aunque también magnífico, Barrett (71), apostó por unos arreglos más cuidados que, salvo algún momento donde los teclados y las acústicas logran trazar paisajes que hechizan, restan encanto a una (anti-)estética muy lograda en su debut.

Por supuesto, sigue clavándolo en clásicos como "Baby Lemonade", "Gigolo Aunt" o "Wined and Dined".


A estos dos discos se reduce su obra oficial. Habría que mencionar también una colección de descartes de las sesiones de esos dos años, Opel (89). Aunque dirigida en principio para el seguidor hardcore, también es más que interesante.

"Bob Dylan Blues"

Syd se retiró de la actividad musical tras la grabación de estos dos discos. Él mismo optó por un estado de reclusión casi absoluta que se convirtió en la mejor forma de alimentar su leyenda. Influyente y visionario como pocos supo traducir su locura en lucidez infinita y así tuvo una carrera tan breve como sólida y fascinante. Murió tras años de convivencia con la diabetes en 2006. Tenía 60 años.