Mostrando entradas con la etiqueta the libertines. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta the libertines. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de octubre de 2022

Honestidad brutal

Don't Waste Your Money On Us (The Libertines, 2004) [BOOTLEG]

HARD POP. Recopilatorio de singles no incluidos en sus álbumes, caras B, EPs y rarezas variadas. Grandes canciones en su mayor parte, temas interesantes cuando menos, que nuestros amigos del libertinaje fueron soltando como complemento a ese par de LPs que los encumbraron para hundirlos en el fango sin piedad poco después.

Poco más hay que añadir salvo que la cara oculta de los londinenses es igual de interesante que su lado más visible, cosa que no deja de ser una prueba de lo mucho que cuidaban su imagen y sus planes de asalto a las listas de éxitos. Como los más grandes, desde el principio fueron conscientes de la importancia de grabar singles y publicar EPs que complementaran su producción en largo a la vez que ordenaban y daban lustre a los frutos fragantes o podridos de su inspiración.

Más que fundamental, muy recomendable inmersión. Solo por "What a Waster", "Don't Look Back Into the Sun" (su mejor canción sin duda alguna) y un puñado más que me dejo, temas en los que es imposible esquivar la insolencia con la que te sueltan sus verdades a medio masticar, ya merece la pena.

★★★☆☆

  1. What a Waster
  2. Hooray for the 21st Century
  3. The Delaney
  4. Plan A
  5. 7 Deadly Sins (Demo)
  6. Mayday
  7. Bangkok
  8. Don't Look Back Into the Sun
  9. Skint and Minted (Demo)
  10. General Smuts (Demo)
  11. Mr. Finnegan (Demo)
  12. Lazy Sunday
  13. (I've Got) Sweets
  14. All at Sea (Demo)
  15. Skag & Bone (Live)

Total: 41 min.

sábado, 15 de octubre de 2022

¿Libertad o libertinaje?

The Libertines (The Libertines, 2004)

HARD POP. Los londinenses se dedican a refinar su punk pop tratando de pulirlo hasta quitarle toda esa mugre que, como todos sabemos, era su ingrediente más atractivo. Por suerte, en medio de la vorágine que acabó por engullirlos, no pudieron quitársela toda. Así, la esperadísima continuación a Up the Bracket (2002) resultó ser más elegante, mejor articulada y, según casi todo el mundo, superior en todos los aspectos.

Ni que decir tiene que por mi parte estoy en contra de esa tasación. Aun valorando en lo que vale el equilibrio compositivo de una dupla Doherty/Barât que estaba dando sus últimos coletazos, tengo que echar de menos por fuerza el latigazo raquídeo que supuso un estreno al que no superan ni en emoción ni en esa furiosa candidez que lo hacen tan adictivo. Nadie lo sabía por aquel entonces, pero el segundo disco del grupo, el que titularon con su nombre o dejaron de titular, mírese esto como se quiera, iba a ser el testamento prematuro de una banda que murió de éxito asfixiada por los egos y los excesos apenas había empezado a caminar.

Que volvieran a intentarlo más de una década después es una nota a pie de página, una menudencia que no merece siquiera mención. No, con unos cuantos singles y algún EP, con este álbum se finiquita el estallido que supusieron The Libertines en un momento y un lugar en el que su rock despendolado, furioso, arty a ratos y decadente casi siempre era lo que todos necesitábamos. Después solo quedó el eco de dicha explosión. Un eco prolongado y hermoso, pero solo eso, algo tan inasible y tan volátil que es el sello de identidad de un grupo que no estaba pensado para durar.

★★★

1 Can't Stand Me Now 3:23
2 Last Post on the Bugle 2:32
3 Don't Be Shy 3:03
4 The Man Who Would Be King 3:59
5 Music When the Lights Go Out 3:02
6 Narcissist 2:10
7 The Ha Ha Wall 2:29
8 Arbeit macht frei 1:13
9 Campaign of Hate 2:10
10 What Katie Did 3:49
11 Tomblands 2:06
12 The Saga 1:53
13 Road to Ruin 4:21
14 What Became of the Likely Lads 5:54
Total: 42:04

La asociación no deja de ser peregrina, pero trataré de justificarla. El nombre del grupo, su comportamiento bajo los focos de lo extramusical, su actitud vital, en definitiva, me traen a la mente la obra maestra de Henry Fielding, Tom Jones. Publicada en 1749 con el título completo de The History of Tom Jones, a Foundling (La historia de Tom Jones, expósito), es la historia humorística de todo un libertino, precursor en algún aspecto de la banda que nos ocupa.

Está claro que los londinenses no pueden compararse con la hondura y el finísimo humor de una obra que se inspiró claramente en la novela picaresca española. Lo de Pete Doherty, Carl Barât y compañía era una pose demasiado estudiada como para dejar espacio para lo jocoso. Podríamos decir que la comparación nace pues de meras coincidencias, aunque no creo que a ninguno de los compositores les importara que se les asociara con tamaño gigante de la cultura e idiosincrasia inglesas, un sentido de pertenencia que ellos siempre han llevado a gala.

miércoles, 12 de octubre de 2022

Con la cabeza bien alta

Up the Bracket (The Libertines, 2002)

HARD POP. Aunque parezca contradictorio, no era muy difícil odiar a los Libertines allá por esos comienzos del siglo XXI. Personalmente mi relación de amor-odio siempre ha tirado más para lo segundo. Y no debía ser difícil porque todavía había buenas bandas de rock & roll a las que agarrarnos y podíamos mantener nuestro filtro anti-últimas-modas-de-temporada perfectamente limpio y preparado para dejar pasar solo a lo más auténtico del panorama.

Con el tiempo, tal y como está ese panorama hoy en día y con toda la música que llevamos metida entre pecho y espalda, someterse a este estreno supone un shock equivalente a ponerte la punta de un cable pelado en el bulbo raquídeo. Así de salvaje, crudo y apasionadamente melódico (eso también) es el disco con el que The Libertines pusieron el mundo patas arriba hace ya unas décadas. Todo un latigazo de energía, un bichejo sucio y maloliente con un aspecto amigable y hasta hermoso en muchas de sus facciones.

Es en ese contraste brutal donde Up the Bracket triunfa de pleno. En ese hallazgo que supone encontrarse una vez más con el rock más británico de la creación. Sonar más ingleses que la caza del zorro es toda una redundancia por parte de un grupo que culmina la línea evolutiva iniciada por The Kinks y continuada por The Jam. Con la insolencia libertaria de The Clash, la decadencia de Suede y el nervio de Supergrass. Un amor por su querida Old Britannia que es fruto de un nueva dupla ganadora. 

Las plumas y las juergas de Carl Barât y Pete Doherty son plasmadas en esta obra como si de los herederos de Lennon y McCartney se tratara. O mejor de Jagger y Richards. Sí, digámoslo sin miedo a la hipérbole. El tiempo diluiría su impacto como una pastilla efervescente, pero eso no quiere decir que lo que consiguieron en sus dos discos clásicos sea digno de menosprecio. Como una bomba, tuvieron una potencia destructiva, instantánea y fugaz. No es moco de pavo. Mucho más que lo que hayan podido hacer en proyectos posteriores.

★★★★☆

1 Vertigo 2:38
2 Death on the Stairs 3:24
3 Horrorshow 2:34
4 Time for Heroes 2:40
5 Boys in the Band 3:42
6 Radio America 3:44
7 Up the Bracket 2:38
8 Tell the King 3:24
9 The Boy Looked at Johnny 2:38
10 Begging 3:20
11 The Good Old Days 2:59
12 I Get Along 2:52
Total: 36:33

El caso de Carl Barât y Pete Doherty es el de otra de esas bicefalias creativas que desde la época de The Beatles y The Rolling Stones tanto éxito han dado al pop rock de las islas. Desde ellos, la búsqueda de sus herederos ha sido incansable y no siempre ha tenido el fruto deseado. Y en muchos casos, esa lucha de egos ha acabado en la inevitable desintegración del grupo.

Son muchos los que pueden aspirar a dicho trono. Cada uno tendrá su opinión al respecto, pero creo que estos candidatos son irrebatibles. 

  • Morrissey/Johnny Marr (The Smiths)
  • Ian Brown/John Squire (The Stone Roses)
  • Brett Anderson/Bernard Butler (Suede)

El caso de Doherty y Barât no deja de ser uno más en esa lista sin fin. En todos los casos expuestos o la banda se separó prematuramente o uno de las dos cabezas visibles acabó abandonándola. En el caso de The Libertines se separaron apenas habían publicado dos álbumes. Las drogas tuvieron un alto porcentaje de culpa. Después, regresarían en ese ciclo eterno de reuniones y resurrecciones que ya no podía ser lo mismo. 

DISCOS RELACIONADOS