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domingo, 13 de mayo de 2018

trick or trick? #115: para el horario infantil

Monsieur Gainsbourg Revisited (VV.AA., 2006)
POP
Resultado de imagen de monsieur gainsbourg revisitedALTERNATIVO / CHANSON - homenaje

El mundo anglosajón rinde pleitesía al icono del pop francés. Su relación con la pérfida Albión siempre ha sido bastante estrecha. Desde su romance con una británica como Jane Birkin, hasta los títulos e incluso letras de bastantes de sus canciones. También por ese malditismo tan emparentado con un dandismo que lo arrimaba en algunos aspectos a las formas de uno de los mayores enemigos históricos de Francia.


Por todo esto, no es de extrañar que el autor francés tenga tan buena prensa y tantos acólitos entre los anglófonos. Otra cosa es que el homenaje se salde con triunfo, que más bien no. Los motivos son variados, pero la realidad es que este disco hace aguas por demasiados sitios. Los principales son algunas participaciones puntuales. Por ejemplo, Brian Molko (en solitario y con Placebo) destroza los dos temas en los que interviene; o Cat Power y Karen Elson, que se emplean a fondo, pero ni su interpretación, ni los arreglos ratoneros, ni mucho menos la traducción al inglés, consiguen su cometido y "Je t'aime, moi non plus" (ahora "I Love You (Me Either)") se transforma en una canción de hoguera para los boy scouts.

Al final todo se convierte en un intento de endulzar el arte de todo un ínclito, un crápula y un desalmado, para convertirlo en algo para todos los públicos

Lo de la adaptación al inglés es especialmente dañino. Está claro que entre los hablantes de esa lengua, el interés por los demás idiomas suele brillar por su ausencia, por lo que se entiende que nadie se arriesgue a publicar un homenaje hecho por bandas angloamericanas en el idioma de Molière. Ni por la acogida del público, ni por lo que podría salir de la boca de los cantantes. Vale, los motivos se comprenden, pero lo cierto es que con esa elección han condenado al disco, porque han traicionado la misma esencia del homenajeado. Y es que al final todo se convierte en un intento de endulzar el arte de todo un ínclito, un crápula y un desalmado, para convertirlo en algo para todos los públicos. Y no, no funciona.




Me quedo con el gracejo de Franz Ferdinand, la profundidad de Michael Stipe, el oficio de Marianne Faithfull y la personalidad de un Jarvis Cocker, que merece el apelativo de "Gainsbourg inglés". Sé que es lo que ha buscado toda su vida, así que no creo que lo rechazara. Poco más salvaría, eso es lo que hay.

lunes, 4 de julio de 2016

El colapso, ahora

Collapse into Now
(R.E.M., 2011)

POP ROCK. El colofón de la carrera de R.E.M. es un disco, como se esperaba, decepcionante. Llevaban años sin ofrecer nada que se acercara al nivel esperado y este "Collapse into Now" no deja de ser un intento de despedida digna que a todas luces sobra dentro de su discografía.

Si "Accelerate" nos mostró a una banda engrasada y con ganas de juerga, este nos la muestra en su momento de bajón más deprimente. Para despedirse facturan un disco donde la melancolía torna en anemia y donde la reflexión muta en bostezo. Y lo peor es que esto no es nada que choque. Ya se esperaba a pesar del algo esperanzador disco anterior. Este se acerca más a "Around the Sun", único disco de su canon que me parece aún peor y al que supera por muy poquito merced a esos conatos de vida que son "Überlin", "Oh My Heart", "Walk it Back" o "Blue", una nueva colaboración con Patti Smith, intensa y grande como de costumbre.

"Collapse into Now" no te va a enamorar ni te va a convertir en seguidor acérrimo. Es un error para olvidar, una prueba de lo difícil que es prolongar una carrera más allá de los límites de la inspiración. Acomodados en su pedestal, hace tiempo que R.E.M. toma copas con U2 y demás santones del pop. Ahora parece normal. Se nos olvida cuando en sus inicios enarbolaban la bandera de la revolución junto a luminarias como Black Flag, Hüsker Dü o Sonic Youth. Renovaron el rock americano y lo hicieron mucho más grande, por eso duele tanto ver a estos gigantes viviendo de las rentas. De ellos no lo esperábamos. Con lo bonito que es consumirse y que la mayoría elija apagarse poco a poco.

★★☆☆☆

1 Discoverer 3:31
2 All the Best 2:47
3 Überlin 4:14
4 Oh My Heart 3:20
5 It Happened Today 3:48
6 Every Day Is Yours to Win 3:26
7 Mine Smell Like Honey 3:12
8 Walk It Back 3:24
9 Alligator_Aviator_Autopilot_Antimatter 2:45
10 That Someone Is You 1:44
11 Me, Marlon Brando, Marlon Brando and I 3:03
12 Blue 5:45
Total: 40:59

miércoles, 29 de diciembre de 2010

trick or trick? #14: faz pintarrajeada

Visage, neo-románticos, tecno-poppies glamurosos. ¿Hace falta añadir más? La culpa es mía por esperar algo de una propuesta que chorrea frivolidad y artificio por mucho que traten de "maquillarla" con una oscuridad y un retrofuturismo, que a pesar de sus esfuerzos, podríamos calificar de... ¿inexistente?

No hablo de ningún disco en concreto. El paseo por un recopilatorio pirata que me niego a citar ha sido más que suficiente para que decida que no me van a gustar jamás. Cuando cogen de Kraftwerk lo adornan demasiado y cuando parece que van a evocar el ambiente de Blade Runner la cosa se torna en un trasunto a lo Spandau Ballet o Duran Duran. Y lo que más me extraña es su conexión con bandas interesantes e incluso imprescindibles de esos oscuros 80. Siouxsie & the Banshees, Magazine, P.i.L. ... Credenciales que deberían haber valido para algo (más).

lunes, 13 de diciembre de 2010

trick or trick #13?: el pantano de la tristeza

**1/2. Ante todo siempre hay que desconfiar de una banda que saca su nombre de La historia interminable (Michael Ende, 79). Es lo correcto porque aunque me encanta el libro, no deja de ser un relato infantil, no lo olvidemos. Con estos prejuicios fundados me acerco al debut que ha causado más revuelo en este país en, digamos, una década. Y el veredicto final es… hay que ser generoso, y lo soy, pero de sensación de la temporada ni hablar.

Honestamente, esto es un buen estreno en largo que surge de la experiencia de un grupo fogueado en el local de ensayo durante 9 años pero como digo, en su conjunto he de disentir ante la marea de entusiasmo que ha levantado. Las melodías se sostienen, sobre todo las de la primera mitad del disco, pero ni las letras entre el realismo urbano y el mágico me convencen al cien por cien, ni mucho menos me engatusa la hiperexpresividad vocal del cantante. A medio camino entre Jeff Buckley y Bunbury, se pasa tres pueblos con la emoción. Soy de los que piensan que no es necesario forzar tanto el temblor. Que cuando se busca tanto erizar vellos se suele fracasar. Y eso que con el crescendo sostenido de "Autocrítica" parecía que me estaba enfrentando casi a un clásico.

Mucho me temo que las buenas formas de la banda se van a quedar en buenas intenciones y que esto no va a cristalizar en una carrera apetitosa. Este disco engaña. Hoy me parece buenecete. Pero ¿y dentro de un año? Lo dudo muchísimo. ¿Y dentro de una semana?...

miércoles, 6 de octubre de 2010

trick or trick? #12: fantoches en la era de pamparius


Apocalypse Dudes ** (Turbonegro, 98). ¿Death punk? Vaya, otra etiquetita chorra para una música chorra. Hacía bien, ya me lo decía mi sentido común, en no esperar mucho de estos noruegos y aún así eso era esperar demasiado. Nada de "death" (por suerte) y muy poquito de "punk". Se trata de un grupito con pretensiones e ínfulas que, como suele pasar, se desinfla antes de subir medio metro. Alguna cancioncilla resultona sí que hay en medio de este batiburrillo garajero que no aguanta con la máscara que oculta su adoración por las bestias sagradas del glam-metal y el hard rock angelino. Si preferir a Mötley Crüe por encima de los New York Dolls no tiene perdón, hacerlo en plenos noventa es un insulto imperdonable. Ellos mismos pusieron nombre a su estilo, una desviación que no va a trascender, como tampoco el grupo. Tampoco pasa nada por no suponer un punto y aparte en la escena musical. Lo malo es que estos me da a mí que sí tenían esa intención. No hay más que ver sus pintas.

"Are you ready for some darkness? Are you ready for some fun?"

Y se quedan tan anchos…

viernes, 3 de septiembre de 2010

trick or trick? #11: hormigonera



De intensos revientan. Tool es un grupo de angustia existencial con ínfulas progresivas y que al tratar de huir del neo-grunge se atascan en un sinsentido de oscuridad machacona, pretenciosa y… ¿oriental?. Pues sí, sin esperar demasiado de este grupo me sumerjo en una de sus más "grandes" obras, Lateralus **1/2 (2001), y a pesar de impactar en sus primeros segundos con un sonido la mar de resultón, al momento me encuentro nadando contracorriente arrastrado por torrentes de minutaje gargantuesco e interludios sosetes como máximo. No es que el disco sea nefasto, que tiene su aquél, es que ni va a convencer a los que busquen potencia máxima ni a los que disfruten con los devaneos prog-metálicos. Entre Metallica y Dream Theater, Tool se hicieron su hueco. Y lo explotaron hasta la extenuación de unos 78 minutos que pesan más que llenan. Tediosos.

...ALGO INTENSO...

viernes, 2 de julio de 2010

trick or trick? #10: experimentos con gaseosa



El señor Todd Rundgren es un tío tan curioso como indigesto. El que su obra se englobe dentro del pop experimental, la psicodelia y lo progresivo no hace más que dar una idea del pedrusco que compone el grueso de su discografía. O eso intuyo, porque después de atragantarme con dos de sus piezas "maestras" puedo decir que no me hace falta explorar más del planeta Rundgren. Me refiero a Something/Anything? **1/2 (72) y a A Wizard, A True Star ** (73). Son dos de los discos más apreciados por los aficionados a este artista, sino los más.

El primero es doble y es su "obra maestra". Debo decir que coincido con lo de que es el mejor del lote, aunque eso no vaya más allá del bien justito. El segundo, podríamos decir que aprueba por los pelos, lo cual es muy poco para lo que esperaba de este material. Por lo demás, tampoco son muy diferentes. Experimentos que son pólvora mojada más que otra cosa, ruiditos molestos y melodías a veces bonitas y otras ñoñas hasta el sonrojo. Hay cosas aprovechables pero aún así, y teniendo en cuenta las loas que reciben en ciertos círculos, no llegan a hacerse un hueco ni entre los grandes ni entre los buenecillos. Tostón, dulce tostón...

miércoles, 26 de mayo de 2010

trick or trick? #8: ¡que le corten la cabeza!


Pasan las semanas y no logro digerir la última de Tim Burton. Alicia en el País de las Maravillas es un pedrusco infumable que no hace más que poner sobre la mesa más dudas acerca del talento del realizador norteamericano. Me da igual que no haya escrito la película. Cuando uno tiene un sello tan personal es el responsable último de todo lo que pase por sus manos. Y ese sello está bastante patente en la estética. Bonita, de acuerdo, pero que no consigue maquillar un intento de algo que toma el nombre de la obra de Lewis Carroll para que el resultado desmerezca en todo a Alicia en el País de las Maravillas (1865) y A través del espejo (1871).

No es la primera vez que se combinan ambas obras de Carroll en una adaptación cinematográfica. Lo que ofrece esta versión, en cambio, sí que es nuevo... Y bastante pobre. Porque a pesar de maquillarla con los guiños de rigor (oruga en la camisa del pretendiente de Alicia, la futura suegra que quiere cambiar las rosas blancas del jardín por otras rojas...) conectando lo onírico y la realidad, el viaje de esta Alicia crecidita, ese retorno a un mundo en el que ya estuvo se resume en muy poca cosa. Ella es la enviada para matar a un dragón. Llamémoslo Galimatazo, pensemos que se enfrenta a sus miedos y a un futuro que odia, vale, pero la verdad es que coge una espada y mata a un dragón. Confundir las obras de Carroll con Narnia o El Hobbit es peligroso e indica que, o bien Burton no ha comprendido nada (cosa que dudo), o se está riendo de alguien (nosotros, Hollywood, Disney...). De todas formas si se trata de lo segundo, maldita gracia que hace. La misma que la Reina Blanca con sus maneras ridículas y ese sombrerero loco que es Johnny Depp en el que el exceso se sale de la pantalla para sepultar al expectador en histrionismo y afectación vacua e insensata. Se podían haber hecho muchas cosas con esta obra. Cosas que no tuvieran nada que ver con el original, pero ¡matar a un dragón! Creo que la dulzura venenosa de los libros daba para mucho más.

PD: No quisiera dejar de mencionar la Deliranza, el baile del sombrerero en el que lo absurdo y lo ridículo alcanza cotas inimaginables. Un motivo más para que hagan caso al cartel: ¡GUARDEN SU DINERO!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

trick or trick? #1: un mundo sin fin... vaya que sí

La última novela del de Los pilares de la tierra se llama Un mundo sin fin. El señor Ken Follet nos obsequia con un tochaco de más de 1000 páginas que echa para atrás. No se asusten, que no muerde. Como no podía ser de otra forma se trata de una lectura más bien ligera que, usada para desconectar sin comerse mucho el coco, tiene hasta su valor. Otra cosa es otorgarle estatus de literatura seria a una cosa que es puro comercio, eso sí, un productazo comercial. Sin pretensiones de sonar pedante ni quitarle la ilusión a nadie diré que la entidad de esta obra es muuuuy limitada.

Lo siento, empezó sorprendiéndome con el dinamismo de una historia que involucraba a un grupo de niños de diversas clases sociales en la Inglaterra medieval. No obstante, conforme se avanza se van notando las costuras de un acabado tirando a malo. La forma en la que describe las relaciones humanas tiene muy poco de medieval. Alguien me dirá que el ser humano siempre ha sido igual en su esencia y que esto es una forma de acercarnos a una época. Pero no, es que yo lo veo como una forma barata de introducir el medievo en el gusto popular, de buscar adeptos fáciles y numerosos. No dudo que hubiera monjas bisexuales, lesbianas, que mantuvieran una relación amorosa con un hombre en el convento a la vista de todos, sodomía por las calles, violaciones, obispos homosexuales, mujeres intrépidas que quisieran cambiar en algo el dominio masculino... Todo esto está muy bien, pero al exagerarlo tanto y hacerlo casi el pan nuestro de cada día se le otorga una vitola de espectáculo artificial que lo aleja de una realidad que sin duda era otra. Y digo esto sin pretender dominar la historia medieval, pero vamos que un par de monjas atraviesen el frente en la guerra contra Francia disfrazadas de muchachos, además de estar más visto que el telediario, peca de excesivo en todo.

La cuestión es que al coger el libro ya debería saber a lo que me enfrentaba. Es cierto, pero al principio me sorprendió. Luego te cansas de todo lo comentado anteriormente y del recursito de idea genial de algún protagonista que es constantemente boicoteada por los malos al final del capítulo. Vamos, ¿no hay otras formas de crear expectación? El mundo este, sin fin, avanza a trompicones y a su manera es una forma de literatura popular que engancha. Vale, no todo van a ser Borges o Shakespeares, de acuerdo. Y aún así si hay alguien con ganas de meterse en sus 1000 páginas, un consejo: no lo hagáis. Puede que al final os quedéis enganchados y no podáis parar. "Es para acabarlo de una vez y coger otro". Vale. "Es que quiero saber qué pasa al final". Supongo que, o bien soy muy tonto, o el libro tiene algo bueno. Aunque sea poco... Muy poco.