sábado, 8 de marzo de 2025
viernes, 7 de julio de 2023
Up???
AMBIENT. Lo advierten claro desde el principio con "Airportman". Que nadie se lleve a engaño. En esta entrega R.E.M. se pasan a la electrónica. Después, la reconversión tampoco es tan extrema, pero más vale avisar por exceso que no llegar. Siempre es digno tratar de sorprender. No siempre se consigue, sin embargo, y esta vez es una de ellas. No se consigue porque la sorpresa está, pero no convence.
Y eso que demuestran su enorme talento en temas grandes como "Lotus", con ese sonido de guitarra tan increíble, o "Suspicion", con esas brumas electrónicas tan pegajosas. Son dos de los momentos que contribuyen definitivamente a hacer de este un disco misterioso al que puede apetecer regresar. También lo hacen los otros dos singles: "At My Most Beautiful" hace honor al título convirtiéndose en uno de los temas más hermosos que los de Athens hayan creado, vestido de una belleza que solo puede dar la experiencia. Aquí sí es un grado. Como en "Daysleeper", repetición de la jugada por enésima vez: folk-pop delicioso de los de verdad.
También cabe destacar otros temas en una segunda linea que defienden la idea de mejora de un grupo cansado a estas alturas. Esos serían "Hope" (no me creo que no se dieran cuenta que sonaba como el "Suzanne" de Mr. Cohen), "The Apologist", "Why Not Smile" o "Falls to Climb". Tampoco es que sean sobresalientes. De hecho les cuesta pasar del bien, pero lanzan un rayo de esperanza sobre una posible vuelta a glorias pasadas.
Esperanza que queda truncada por el resto del listado. Y es que son temas que poseen las mejores intenciones del mundo, pero no consiguen dar la talla por mucho que se esfuercen. Buenas estructuras, letras más o menos gustosas, pero aburridos hasta desfallecer. Esta anemia congénita es la que diluye cualquier esperanza, la que hace que reneguemos una vez más de esperar genialidades de un grupo que quizá haya sido engullido por su propia fama. Demostrar talento a ráfagas para ellos nunca va a ser suficiente.
★★☆☆☆
ROCK/LOUNGE. Un single se debe juzgar por su tema titular, cómo no, pero también por lo que contiene en lo que antiguamente se llamaba la cara B y en la era del CD pista(s) adicional(es). Disculpen la perogrullada, pero pretendo que me sirva para justificarme a la hora de sopesar la "grandeza" de esta rodaja.
Si bien el corte titular es una de las escasas joyas de Up (1998), la canción que le sigue podrá ser curiosa, divertida y jocosa en su intento de parodia de un exotismo del que no sé si se ríen o disfrutan. Lo que no es, me temo, es valiosa. Se queda en chocante ejercicio de estilo sin más, y aunque ocupa el lugar que se le reserva a este tipo de experimentos, no pega ni con cola y no da lustre, sino que más bien quita brillo a un single que debería ofrecer un poco más.
☆☆☆★★
Total: 6:55
miércoles, 28 de junio de 2023
Ríos de persuasión
N.A.R.. Unos R.E.M. imberbes y a rebufo del pequeño revuelo montado con ese formidable debut que fue Murmur (1983), siguen con su rock saltarín y sus guitarras tintineantes. Siguen también con sus velos de misterio y sus gotas de oscuridad perfectamente enmarcadas por el cripticismo y el atractivo de las personalísimas letras de Michael Stipe.
Motivos, por tanto, hay de sobra para seguir enganchados a un grupo en plena progresión. No se puede decir que pierdan frescura en su segundo disco, si bien prefiero el primero. Aquí entregan un puñado de pelotazos importante entre la parte más melodiosa de la Velvet Underground y los Byrds más pletóricos. Un buen arsenal para reforzar su poderoso directo.
Reckoning podría conocerse como el disco del agua de R.E.M., tal es la preponderancia de dicho elemento en sus letras, y supone una pieza muy importante en su discografía. En él disfrutamos de un grupo que se divierte mientras experimenta con una concepción de la música que les haría conquistar el mundo. Aquí no se puede vislumbrar eso todavía, pero queda patente el potencial de un grupo que sabe construir canciones perdurables. Esa es la mayor virtud de un disco notable que también tiende a pasar desapercibido entre las gemas de los de Athens. Que todo hay que decirlo.
★★★☆☆
domingo, 5 de agosto de 2018
Más allá del tiempo y el espacio
N.A.R.. Out of Time fue la zona cero para R.E.M. en muchos aspectos. Por muy increíble que parezca, fue su octavo disco el que por fin los hizo mundialmente famosos. Con Green (1988) ya lo habían petado en EE.UU., pero el asalto mundial se produjo con un disco que se coló en las casas de todo el mundo gracias al pelotazo pantagruélico que fue "Losing My Religion", con su melodía desencantada, su letra taciturna, poética, inconformista, su mandolina y ese video musical que marcó a toda una generación.
Después de tamaño bombazo, parecía difícil, pero siguieron manteniendo el interés del oyente con singles que fueron decayendo en su impacto. Así, a una eufórica y contagiosa "Shiny Happy People" le siguió esa maravillosa "Near Wild Heaven" que, si bien no explotó con la potencia de las dos anteriores, es una de mis canciones favoritas del grupo y del mundo mundial. "Radio Song" fue el último single, un intento medianamente exitoso por prolongar el éxito de un álbum que era bastante más que esas canciones que fueron aireando, aunque no tanto como el imaginario colectivo pretende otorgarle a día de hoy.
No debemos olvidar que este es un disco difícil de separar de todo el jaleo mediático que lo rodeó. Un álbum que personalmente no situaría entre lo mejor del grupo. El tiempo lo ha acabado colocando en esa zona media o incluso media-alta que yo encuentro hasta meritoria en un grupo con tanto y tanto bueno. Un disco de buenas melodías, mejores intenciones y no siempre redondo. Una gran introducción al universo de los de Athens con la que se corre el peligro, eso sí, de no profundizar en el resto de su catálogo. Ese es el error de bulto que cometen todos aquellos amantes del turisteo de postal, esos que creen saberlo todo porque se lo ha dicho la tele (ahora internet) y se quedan en la superficie.
R.E.M. es mucho más que Out of Time, pero también reconozco, y no siempre lo he hecho, que se les puede encontrar en cada requiebro y cada sílaba de esta, una de sus obras señeras. Ya he dejado claro que para mí no es la mejor ni de lejos, pero no puedo escamotearle el mérito de ser la más importante.
★★★☆☆
Este no es una excepción y casi diría que lleva esa idea un paso más allá. Entre su portada, con ese mar ocre y descorazonador, la cual además parece dividida de manera antinatural, y el videoclip de "Losing My Religion", en el que se nos presenta una estética a lo Caravaggio o El Bosco, con esa nueva reinvención de un San Sebastián que está entre las figuras más representadas en el arte, son innumerables las referencias arties que manejan los de Athens, suponemos que con su cantante a la cabeza.
viernes, 27 de julio de 2018
Dance me to the end of the world
N.A.R.. Murmur (1983) fue un debut de quilates. Un disco bello desde el mismo concepto. Document es el quinto y he de decir que desde ese debut no habían alcanzado los niveles de excelencia que ofrecen en este. Bueno, quizás en Lifes Rich Pageant (1986), de un lirismo arrebatador. Aún así, este quinto gana en una rotundidad inédita hasta él.
Aquí el rock suena más crudo, lo metafísico más convincente y todo parece grabado con una convicción que los hace capaces de redondear una idea tan suicida como "It's the End of the World..." con su título kilométrico y su escalofriante hipervelocidad. Solo un ejemplo de la calidad que exuda uno de los mejores discos del combo de Georgia.
"Welcome to the Occupation", "Exhuming McCarthy", "The One I Love", "Oddfellows Local 151"... Credenciales demasiado poderosas para no amar el quinto disco de R.E.M.. También reconozco que me puede un poco la nostalgia. La música forma parte inextricable de la vida y cada uno ha disfrutado de este grupo en diferentes momentos y desde diferentes ángulos. En mi caso, este fue el primer disco anterior a su archifamoso Out of Time (1991) que conocí y disfruté con avaricia. Después fueron cayendo los otros, pero el impacto de lo primerizo es algo indeleble.
Y aun con esa apreciación personal, pocos podrán negar el poder de Document. Sin duda, uno de los tres mejores álbumes de la historia del grupo. Con todos sus momentos dudosos. Un disco que gana con los años y que siempre me hace sentir bien. Hasta el final de los tiempos.
★★★★☆
Pero no. Si hay algo que me viene a la mente cada vez que disfruto de este disco, es la película Los pájaros (Alfred Hichcock, 1963). Algo que requiere de una buena explicación, lo sé, por mucho que una vez más no la tenga. No sé si será esa "King of Birds" de la que hablaba anteriormente, que algo de culpa tendrá. Sin embargo, me parece a mí que tiene mucha más culpa la portada torcida y contrahecha como un collage a medio terminar. Una fotografía ensamblada con piezas recortadas de mil fuentes en la que hay algo que parecen jaulas (no lo son, lo sé) y en la que alguien que podría ser Michael Stipe parece taparse la cara mientras lo amenazan ramajes como alas de pájaro.
Posiblemente me haya colado tres pueblos con la comparativa, pero algo sí me queda claro, y es que el disco cuenta con una dosis ingente de misterio y magnetismo que hace que me pierda en unas disquisiciones que no pueden venir sino del sueño narcótico en el que me sume.
lunes, 4 de julio de 2016
El colapso, ahora
POP ROCK. El colofón de la carrera de R.E.M. es un disco, como se esperaba, decepcionante. Llevaban años sin ofrecer nada que se acercara al nivel esperado y este "Collapse into Now" no deja de ser un intento de despedida digna que a todas luces sobra dentro de su discografía.
Si "Accelerate" nos mostró a una banda engrasada y con ganas de juerga, este nos la muestra en su momento de bajón más deprimente. Para despedirse facturan un disco donde la melancolía torna en anemia y donde la reflexión muta en bostezo. Y lo peor es que esto no es nada que choque. Ya se esperaba a pesar del algo esperanzador disco anterior. Este se acerca más a "Around the Sun", único disco de su canon que me parece aún peor y al que supera por muy poquito merced a esos conatos de vida que son "Überlin", "Oh My Heart", "Walk it Back" o "Blue", una nueva colaboración con Patti Smith, intensa y grande como de costumbre.
"Collapse into Now" no te va a enamorar ni te va a convertir en seguidor acérrimo. Es un error para olvidar, una prueba de lo difícil que es prolongar una carrera más allá de los límites de la inspiración. Acomodados en su pedestal, hace tiempo que R.E.M. toma copas con U2 y demás santones del pop. Ahora parece normal. Se nos olvida cuando en sus inicios enarbolaban la bandera de la revolución junto a luminarias como Black Flag, Hüsker Dü o Sonic Youth. Renovaron el rock americano y lo hicieron mucho más grande, por eso duele tanto ver a estos gigantes viviendo de las rentas. De ellos no lo esperábamos. Con lo bonito que es consumirse y que la mayoría elija apagarse poco a poco.
★★☆☆☆
viernes, 24 de junio de 2016
Y cuanto más acelero...
ROCK. Puede que nos hayamos dejado llevar por la euforia. Son muchas decepciones y en cuanto aparece algo parecido a lo bueno lo abrazamos fanáticamente. En frío ya es otra cosa. "Accelerate" no es la panacea, no. No es el disco que nos va a devolver a los R.E.M. inmaculados de los 80. Por no tener, no tiene ni canciones bandera propiamente dichas. Lo más parecido sería un "Supernatural Superserious" que acaba justo como ese "Stand" con el que golpearon hace veinte añazos, o un "Houston" tan delicado como oscuro.
Aclarado lo que no es el disco de la primera despedida de R.E.M. viene lo más difícil, y es delimitar lo que sí es. Un disco espontáneo, aparentemente de poco pensar y mucho hacer. Un disco que nos trae a los R.E.M. más frescos desde "Monster" (1994). Una obra que con todas sus miradas a "Green" (1988), "Document" (1987) y hasta a "Up" (1998) consigue que le prestemos nuestros sentidos durante su poco más de media hora. Porque, lo más importante, este es un disco insustancial, vale, pero con nervio. No sé si es mucho pero seguro que es algo.
★★★☆☆
sábado, 18 de junio de 2016
Predicando en el desierto
ROCK. Largo, disperso, desenfocado… Todo esto se podría aplicar a la vez al "Rattle & Hum" (U2, 88) de R.E.M.. Tomas en directo en plena gira Americana. No es el mejor ambiente para registrar un disco coherente y perdurable. Como documental del momento no está mal. Incluso cogemos canciones sueltas y están más que bien. Todas juntas es otra cosa. Esto es un ladrillo de cuidado. Sobre todo cuando enchufan los amplis y descargan a toda potencia (excepciones: "Leave", "Be Mine").
Para mucha gente este es simplemente el disco de "E-Bow the Letter", tema compuesto para la colaboración de la suprema Patti Smith. De verdad que hace suyo todo lo que roza. Majestuoso de verdad. Cerca de él hay otros momentos: "New Test Lepper", "Leave", "Be Mine" o "Electrolite", el loable y precioso intento de repetir otro "Man on the Moon". Todo esto daría para un EP más que apañado porque el resto es simplemente argamasa que se encarga de sostener una obra sin pretensiones ni objetivos. Una argamasa de mala calidad. Y ya sabemos lo que pasa cuando no se construye con solidez, a no ser que te llames R - E - M.
★★★☆☆
Freaks and monsters
ROCK. No dudo que en 1994 fuera fácil vilipendiar este álbum, el noveno de los norteamericanos. Venía justo después de "Automatic for the People" (92), casi nada. Ahora me resulta más difícil. Ya hemos presenciado lo que han hecho en los últimos tiempos y, claro, esto no es ambrosía pero se parece un poco. Para su concepción adoptaron una actitud loable en todo artista: la huída hacia delante. No tenía sentido intentar una jugada parecida al disco anterior. Por ello armaron este disco con electricidad borboteante.
El resultado es desigual aunque placentero en algunos tramos. Nada que objetar en los picos, "What's the Frequency Kenneth" (novedosa por abrir fuego y vibrante), "Strange Currencies" (de estética algo manida aunque inmaculada), "Bang and Blame" (tortuosa y chirriante) y esa cumbre llamada "Let Me In" (celestial pozo de estática y reverberación que homenajea al recientemente desaparecido Kurt Cobain y para la que usan una de sus guitarras). Eso sí es tomar la esencia de "Automatic for the People" y filtrarla en algo memorable.
Lo malo es cuando se equivocan. Y lo hacen cuando intentan jugar a lo que no son ni deberían querer ser. Cuando juegan a la sobrecarga barata y teatral ("King of Comedy") o a disfrazarse de Led Zeppelin en oscuro ("You"), por decir dos. Y es que la autoindulgencia en el grupo empezaba a dominar sus decisiones y eso era preocupante. Por ello el futuro ha dictado sentencia sobre el origen de los males de los de Athens. Está aquí. A pesar de todas las bondades de un disco arisco emparentado con un grunge que empezaba a agonizar. "Monster" es lo que es, ni más ni menos, rock rudo que no puede esquivar la sutileza por mucho que lo intente.
★★★☆☆
miércoles, 15 de junio de 2016
lunes, 13 de junio de 2016
Verde que te quiero verde
N.A.R.. Green, el comienzo de la madurez dorada de R.E.M., su asalto a los cielos, un disco preñado de una evanescencia materializada en tonadas acústicas de corte zeppeliniano y extraño, y también dotado de una potencia pop que solo puede venir de la seguridad que da la experiencia. Para su sexto disco los de Athens ficharon por una multinacional tan potente como Warner y se tomaron en serio el reto, vaya que sí. Con Green armaron un disco sólido que bebía del pasado para crear una nueva mitología en los minutos previos a su conquista del mundo.
En Green encontramos toneladas de energía pop-rock en canciones infecciosas y furiosas como "Pop Song 89", "Get Up", "Turn You Inside Out" o esa gloriosa "Stand", que podría pasar por segunda parte (más relajada eso sí) de "It's the End of the World...". También temas acústicos enrevesados y frondosos con ese punto de misterio que los hace duraderos, entre el Jimmy Page más bucólico y el Syd Barrett más desquiciado. "You Are the Everything", "The Wrong Child" o "Hairshirt" están entre lo más personal que hayan grabado nunca Michael Stipe y los suyos.
Es cierto que no son temas redondos, no como las cimas del álbum, las cuales beben claramente de la oscuridad tintineante de Document (1987). "World Leader Pretend" y "Orange Crush" son dos clásicos impolutos, herederos de "Welcome to the Occupation" y "The One I Love" respectivamente, relucientes y heridos como cualquiera de sus mejores temas. Por su parte "I Remember California" cierra en los créditos con la profundidad abisal de ese memorable "Oddfellows 151" del disco anterior. Digo en los créditos porque como sorpresa se guardan una pista extra sin título que redondea un disco excelente.
Un disco excelente que parece pecar de un exceso de deudas. Unas deudas que no me gustaría exagerar. Green acaba teniendo una personalidad fascinante que lo sitúan entre los grandes trabajos de la banda. Ese rosario de clásicos imperecederos a los que regresar una y otra vez. Por aquel entonces no lo sabían pero este disco representa los prolegómenos de un éxito que ya fue patente aquí pero que reventaría sin tapujos en esa brutalidad de ventas que se llamaría Out of Time (1991). Esa historia comenzaría en unos años. Aquí todavía podemos encontrar la esencia de unos R.E.M. enamorados de una forma de hacer sincera y única. Siempre lo han sido, pero hasta este disco más que nunca, inimitables.














