Mostrando entradas con la etiqueta violator. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violator. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de agosto de 2021

La catedral del mar

Disintegration (The Cure, 1989)
 

POP GÓTICO. A veces resulta casi imposible refrenar los epítetos. Son ocasiones en las que lo sentimental y lo razonable se entremezclan y es imposible desenredarlos. Este disco representa uno de esos momentos de epifanía. Cualquiera que fuera adolescente por 1989 tendrá algún recuerdo relacionado con él. Puede que solo sea el videoclip de "Lullaby", que provocó pesadillas a más de un@, o tal vez el pelo cada vez más imposible de un Robert Smith desatado, o quizás los acordes mágicos de "Lovesong". Hay mucho donde elegir en un momento clave para The Cure y para la música.

Disintegration no surgió en un momento fácil. Las dificultades de Robert con el resto del grupo no se limitaban a las tiranteces con Lol Tolhurst. El ego de Smith, o lo que fuera, no hacía más que alimentar los rumores insistentes de separación. Incluso llegó a decir que este disco lo tenía pensado grabar en solitario. No sabemos cómo hubiera sido, pero por suerte sí que hemos llegado a conocer cómo es. ¡Y cómo es!

Disintegration es el único instante de perfección en medio de una discografía imperfecta, irregular y aun así apetitosa. Un intento de reunir los apuntes de Faith (1981) y The Head on the Door (1985), y de depurar la angustia de Pornography (1982). Todo lo que Kiss Me Kiss Me Kiss Me (1987) tenía de variado y disperso, este lo tenía de centrado e imponente. Teclados que cortan el aire, guitarras que tejen y apuntalan telas de araña brillantes y poderosas, letras que duelen en su sinceridad y agudeza... Todo se conjura en la obra cumbre de un niño crecidito que al fin tomó las riendas de un grupo que era suyo desde que surgió. Cuesta definir la belleza de la oscuridad que surge de esta catedral gótica del pop sin escucharlo. Lo dejaré en que es uno de los mejores regalos que podemos hacerle a un adolescente. Nos ha pasado a muchos, es impepinable. Y es que la herida se abre y ya no hay quien la cierre.

 

A1 Plainsong
A2 Pictures of You
A3 Closedown
A4 Lovesong
A5 Lullaby
A6 Fascination Street
B1 Prayers for Rain
B2 The Same Deep Water as You
B3 Disintegration
B4 Untitled
 
Total: 60 min. 

Esta música ha sido mezclada para que suene alta, así que súbela.

Los problemas de Lol Tolhurst (fundador del grupo junto a Smith) con ciertas sustancias desencadenaron su abandono (más o menos obligado) de la banda. Resulta curioso que al antiguo teclista y batería se le mencione así: lol tolhurst - other instrument.

Esto va unido a la fama que tiene el álbum de ser únicamente obra y gracia de Robert Smith, aunque este ha reconocido repetidamente que más de la mitad de los temas tuvieron importantes contribuciones por parte del resto del grupo.

Uno de ellos podría ser perfectamente "Lullaby", la cual si te encanta como a tanta gente, debes saber que, como era de esperar, a Robert no (demasiado). Mucho menos que fuera el primer single, cuando no representaba el sonido del álbum, ya que de alguna forma no encajaba del todo. Lo que pasa es que siempre hay que hacer concesiones a la discográfica. Y gracias a ello podemos disfrutar de su gran videoclip.

DISCOS RELACIONADOS



 
 

sábado, 5 de julio de 2014

La ceremonia de la carne

Violator (Depeche Mode, 1987)
 

GÓSPEL SINTÉTICO. Depeche Mode necesitaban un golpe de timón que los encumbrara definitivamente como los reyes del tecno-pop gótico. Si no había habido suficiente entronización con el masivo 101 (89), directo de directos, Violator surgió cuando muchos otros tendrían más que agotado el pozo de la inspiración.

Para complementar la épica conceptual que elevaba al anterior Music for the Masses (1987) a las alturas, vistieron su sonido de materia oscura, airearon más si cabe la herencia de Kraftwerk y añadieron guitarras sintetizadas y distorsionadas a la mezcla. El producto fue un pelotazo tanto artístico como económico. Su obra cumbre indiscutible. Un dechado de detallismo, percusiones potentes y agonía postadolescente. Ingredientes que no parecen pensados para perdurar pero que al juntarse en la fragua de la inspiración de un creador tan personal como Martin Gore consiguieron forjar una obra rotunda y de largo recorrido.

Todo contribuyó al éxito de Violator. La música lo primero y la parte visual también jugó un papel esencial tanto en la promoción como en la fijación de la mística de un álbum con aura, uno de esos en los que la portada se funde con el contenido para enturbiar las mentes de toda una generación. "Violator" es un álbum para siempre. Más allá de su engolamiento y su sutil empalago. El disco de "World in My Eyes", "Personal Jesus", "Enjoy the Silence" o "Policy of Truth", sus cuatro rutilantes singles. Pero también el disco de "Sweetest Perfection", "Halo" o "Waiting for the Night".

Un disco que aún no siendo magistral, tiene los mimbres necesarios para seguir acunando nuestros sueños más oscuros por muchos años que pasen. Porque "Violator" es uno de esos placeres inconfesables que todo el mundo parece conocer pero en el que no tantos han querido profundizar.
 
★★★★☆
1 World in My Eyes 4:22
2 Sweetest Perfection 4:40
3 Personal Jesus 4:52
4 Halo 4:25
5 Waiting for the Night 6:05
6 Enjoy the Silence 6:12
7 Policy of Truth 4:52
8 Blue Dress 5:42
9 Clean 5:23
Total: 46:33