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viernes, 25 de noviembre de 2022

Como un cuchillo al rojo

Hot Buttered Soul (Isaac Hayes, 1969) 

 

SOUL/FUNK. Para su segundo álbum Hayes exigió a su discográfca ostentar el control artístico absoluto, cosa que a la vista del fracaso de su debut, auspiciado por uno de los jefazos de Stax, le fue concedida de inmediato. Un detalle para nada menor que acabó redundando en una de las piezas clave del cantante y teclista de Tennessee, si no la más importante.

Y es que fabricar un disco con cuatro piezas largas como ríos y confiarlo todo al poder de la atmósfera y a la voluntad de las musas no creo que pueda salir de la mente de ningún ejecutivo discográfico. Por suerte esta vez hicieron caso al músico y así hoy podemos disfrutar de uno de los mejores discos en la frontera entre el soul y el funk que se hayan hecho jamás.

Tan solo con los doce minutos de la pieza inaugural ya daría para un buen libraco. Por mucho que sea difícil describir el gozo que provocan sus orquestaciones celestiales o la gravedad de una voz que nos convence en cada sílaba o esa guitarra que anuncia, siquiera a brochazos, lo que iba a hacer Eddie Hazel en una "Maggot Brain" que Funkadelic iba a dejar para la historia un par de años después.

Pero no es lo único, no se equivoquen. El resto de piezas suponen un acierto tras otro. Funk templado y baladas de órdago para culminar en una epopeya soul de diecinueve minutos en la que el spoken word, el latido de nuestro corazón y las orquestaciones otra vez nos elevan en un recorrido de tres cuartos de hora que algunos no nos esperábamos en absoluto.

Si cada vez que nos ponemos este álbum se nos aparecen Marvin Gaye, George Clinton, Curtis Mayfield o Sly Stone, por algo será. Coetáneos, aprendices y maestros se entremezclan en una danza infinita en la que es imposible saber dónde termina uno y empieza el otro. Un jolgorio impresionante en el que lo único que podemos hacer es hundirnos y dejarnos llevar por la vorágine. Y por todo esto estamos ante un clásico irrebatible.

★★★★

A1 Walk On By 12:00
A2 Hyperbolicsyllabicsesquedalymistic 9:55
B1 One Woman 5:00
B2 By the Time I Get to Phoenix 18:40
Total: 45:35

Podríamos situar a este disco en la parrilla de salida de lo que iba a significar el soul, el funk y la psicodelia en esos primeros 70 dominados por la música negra como nunca antes. Llámenme loco, pero me es imposible negar la influencia de Hot Buttered Soul en obras seminales de Sly Stone, Curtis Mayfield, George Clinton, Marvin Gaye e incluso Stevie Wonder. 

Discos como There's a Riot Goin' On (1971), Curtis (1970), Maggot Brain (1971), What's Going On (1971) o Innervisions (1973) posiblemente no hubieran sido iguales de no haber existido su hermano mayor. Así de gigante fue la aportación del cantante, teclista, compositor y actor nacido en Tennessee.

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sábado, 14 de noviembre de 2020

Gusanos en la mente del universo

Maggot Brain (Funkadelic, 1971) 

 

P-FUNK. Cuenta la leyenda que George Clinton le dijo a su guitarrista, Eddie Hazel, "toca como si te acabaras de enterar de que tu madre ha muerto". Después, puso la cinta en marcha, empezó a grabar y la paró a los diez minutos y pico. Y así germinó el tema titular, uno de los solos de guitarra más intensos, tristes, tétricos y catárticos de la historia de la música grabada. Seguramente la historia no se corresponda con la realidad, pero conociendo el modus operandi de los músicos en esos años y siendo consciente de la buena dosis de verdad que encierran todos los mitos, compro la historia y me acurruco en ella cada vez que este discazo empieza a sonar.

Y eso que a decir verdad, el resto del álbum tiene muy poco que ver con ese vómito de blues rock psicodélico en la estela de Hendrix con el que abre. Es apagarse el último suspiro del tema y lanzarnos como locos a la pista de baile entre bajos gordísimos e imprecaciones ultragraves cortesía de un George Clinton que ejerce aquí de maestro de ceremonias sin ahogar los efluvios de coetáneos y maestros como Stevie Wonder, Sly Stone, Miles Davis e incluso Pink Floyd (otra vez el tema titular).

Un apareamiento lascivo entre genios que da fe de la importancia y la contundencia de este funk espacial a principios de los 70. No hay más que echar un vistazo a las obras que los artistas mencionados iban publicando en esos años para darse cuenta de que la retroalimentación iba en ambos sentidos. Y no me extraña. En esta media hora y pico de rítmica nuclear, jams asesinas, electricidad supurante y negritud en pleno estallido jaculatorio, se nos deja bien claro que el funk estaba en su cénit en cuanto a creatividad, vigencia y capacidad movilizadora. Por eso este disco siempre va a sonar como un cañón y tantos años después mantiene la vitola de clásico imperecedero. Porque sabe a eso que nos susurra Clinton... "gusanos en la mente del universo".

★★★★☆

A1 Maggot Brain 10:10
A2 Can You Get to That 2:45
A3 Hit It and Quit It 3:44
A4 You and Your Folks, Me and My Folks 3:29
B1 Super Stupid 3:53
B2 Back in Our Minds 2:35
B3 Wars of Armageddon 9:30
Total: 36:06

George Clinton no sé si sería consciente, pero al apelar a la tristeza más infinita que un ser humano pueda sentir para que su guitarrista se derramara sobre las seis cuerdas en la canción que abre este disco, estaba recogiendo el testigo de esa música panegírica, esos homenajes de duelo hacia un ser querido que han llenado de obras maestras el arte, desde la pintura a la literatura, pasando por la música. 

En este último campo, cuando hablamos de música funeraria, lo primero que asalta nuestra mente es ese inmortal "Requiem" que Mozart dejó sin terminar en su lecho de muerte. Fue Franz Xavier Süssmayr el que lo acabó siguiendo las numerosas indicaciones dejadas por el maestro. Puede que no tengan nada que ver y que sea osado elevar este "Maggot Brain" a los altares de lo culto, pero la vibración terminal, el pellizco en el alma, creo que están en ambas obras por muy alejadas que se encuentren en todos los aspectos.