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viernes, 1 de julio de 2022

A mordiscos con la vida

Lust for Life (Iggy Pop, 1977)

 

GLAM PUNK. El samaritano Bowie debe tener una agenda repleta de amigos en deuda con él. Si en el 72 sacó a Lou Reed del ostracismo produciéndole y arreglándole Transformer, en el 77, en plena etapa berlinesa, apostó por un defenestrado Iggy Pop para hacer lo propio con dos de sus obras, The Idiot y este Lust for Life.

Definitivamente, dos épocas gloriosas para el Camaleón, que derramó su talento por el borde de sus discos salpicando todo lo que tenía cerca. Si en The Idiot la presencia de Bowie es definitiva, llegando a mimetizar el sonido de sus discos de la época en él, hasta el punto de que muchos lo consideran un álbum del londinense más que de Iggy, en esta continuación los toques sutiles del genio lo acercan más a su etapa glam de hacía un lustro. Todo esto reluce en el estilo inconfundible de "Some Weird Sin", "The Passenger" o "Tonight", en el sonido brillante y sucio a la vez, y en los coros en los que interviene.

Y si hay algo que diferencia a esta obra maestra del disco anterior es su aparente luminosidad. No encontramos los ambientes cargados de "Nightclubbing", sino mucho más aire en unas composiciones que no dejan de ser brutales. Tampoco es que sea un disco primaveral. Es un compendio de rock vigoroso y crudo, aunque se deja acariciar por algún teclado volatil y las guitarras tienen un sonido más abierto, más celestial incluso ("Tonight").

No siempre lo parece, pero Lust for Life es una obra maestra sin paliativos. Un atracón de rock 'n' roll como el mejor que haya hecho nunca la Iguana, incluyendo su etapa con los Stooges. Un disco insolente y orgulloso para comerse la vida y lo que haga falta.

Ríete Iggy, pártete el culo, porque esto es para estar más que satisfecho.

★★★★★

A1 Lust for Life 5:13
A2 Sixteen 2:26
A3 Some Weird Sin 3:42
A4 The Passenger 4:44
A5 Tonight 3:40
B1 Success 4:25
B2 Turn Blue 6:56
B3 Neighborhood Threat 3:25
B4 Fall in Love With Me 6:30
Total: 41:01

 

Como The Idiot (1977), este disco es un proyecto totalmente compartido por Iggy y Bowie. Dicho disco se editó posteriormente al Low (77) de David a pesar de que el primero había sido grabado con anterioridad. Parece ser que Bowie quería evitar a toda costa que se pensara que su disco había sido inspirado por el de Iggy, por mucho que quedara claro que él mismo había metido la mano hasta el hombro en él. 
 
 
Curiosamente, no fue Iggy el único que fue influido. Él mismo influyó en Bowie, como mínimo, en el método de escritura automática que desarrolló en estos dos álbumes. El camaleón lo empleó en su venerado Heroes (1977) en otro ejemplo de una de las retroalimentaciones más fructíferas y gloriosas de la historia del rock.
 
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lunes, 9 de octubre de 2017

Polvo de estrellas

 
The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (David Bowie, 1972)
 

GLAM. The Rise and Fall of Ziggy Stardust & the Spiders from Mars es una monstruosidad. Con todas las letras de su título enjoyado, el mejor disco de David Bowie, el mejor de los 70 y uno de los dos o tres mejores discos de la historia. Con todas sus letras, sí.

Podría haber dado más rodeos, pero no, porque hay muy pocas joyas del calibre de esta obra magna de la música popular. En ella Bowie juega con la creación de esos personajes que tanto juego le dieron y se estrena con Ziggy Stardust, guitarrista medio alienígena, inspirado en Hendrix, insolente, juguetón y sobrenatural. Una segunda piel que le otorgó réditos increíbles y lo encumbró hasta niveles insoportables. Tanto que tuvo que "matar" al personaje al final de la gira del disco.

A veces me pregunto por qué es tan grande este disco y no encuentro una respuesta clara. Algo habrá en su sonido, brillante pero sucio a la vez, atmosférico pero directo como un gancho a la mandíbula. Es rock, pero la brillantina hace que puedas confundirlo con el pop más ligero. Una confusión grave delante de la electricidad radiante y atronadora de "Moonage Dream", "Ziggy Stardust" o "Suffragette City", pruebas incontestables de que esto es rock del duro. Golpes maestros asestados para no morir ahogados por la belleza más ultraterrena, esa que revolotea feroz y pura en joyas como "Five Years", "Starman", "Soul Love", "Lady Stardust" o "Rock 'n' Roll Suicide".

Todo esto me lleva a la palabra "equilibrio", sí quizás ahí resida el secreto de su impacto y su longevidad infinita. En este disco Bowie supo como en ninguno dar con las dosis justas, equilibró las fuerzas contrarias y pudo fusionarlas en lugar de dejar que colisionaran. El resultado es creación por encima de la destrucción, belleza rozándose con el ruido, agresividad disfrazada de las palabras más dulces. Esto es un uno entre un millón, una obra magistral, una obsesión y un estilo de vida. El glam no sería nada sin Ziggy Stardust... y nosotros seríamos mucho peores de lo que somos. A veces me lo pongo y pienso que, no sé, tal vez Dios exista.

 

A1 Five Years 4:42 ❤
A2 Soul Love 3:34
A3 Moonage Daydream 4:40
A4 Starman 4:10 ❤
A5 It Ain't Easy 2:58
B1 Lady Stardust 3:22
B2 Star 2:47
B3 Hang On to Yourself 2:40
B4 Ziggy Stardust 3:13
B5 Suffragette City 3:25 ❤
B6 Rock 'n' Roll Suicide 2:58 ❤
Total: 38:29

Este es un álbum semiconceptual. Al menos en cuanto al personaje que lo narra y lo vive, un Ziggy Stardust descrito como una estrella del rock bisexual y andrógina que hace de mensajero para seres de otro planeta. Un personaje fuertemente basado en mil artistas diferentes, de Vince Taylor a Jimi Hendrix, pasando por Lou Reed, Iggy Pop y hasta, algo más tangencialmente, Jim Morrison.

El primer single fue "Starman" y buena parte de su éxito se debió a la famosa interpretación de la misma en el popular Top of the Pops de la BBC1.

El alter ego que Bowie desarrolló con este disco, una estrella bisexual excesiva y brillante, lo atrapó hasta el punto de que afectaba a su día a día. Llegó a influir en su personalidad y Bowie afirmaba que no podía escapar de su influjo llegando a temer por su cordura. Sería por eso o por dar la campanada —que de eso sabía algo ya el de Bromley— que decidió "matar" al personaje en el concierto final de gira. Un momento que quedó inmortalizado en la película Ziggy Stardust and the Spiders From Mars (D. A. Pennebaker, 1979), convirtiéndose en uno de los fogonazos más icónicos de la historia del rock.

martes, 3 de octubre de 2017

El lado salvaje

Transformer (Lou Reed, 1972)
 
 
GLAM. Lou Reed nos mira desde esa portada como un Frankenstein afeminado, con la arrogancia de saberse peligroso, con un pasado maléfico y embriagador y dueño de un futuro apasionante y al que no se le intuye límite. Así nos lo encontramos en otra de esas portadas icónicas que el rock nos ha dado. Una portada que empata en grandeza con el contenido de este clásico incontestable.

Después de un estreno en solitario con su puñadito de gemas pero más bien sosete, Lou se alía con David Bowie para que le produjera la continuación. El genio británico junto con su guitarrista de entonces, el genial Mick Ronson, echó el resto para pulir una obra maestra de rock y poesía, una de esas que certifican la mayoría de edad de todo un género. Las putas, los yonkis y los callejones malolientes que habitan Transformer son los que Reed había conocido. Su etapa en la Factory de Warhol es básica para inspirarle buena parte del cancionero maldito de su obra más reconocida y reconocible.

"Walk on the Wild Side" es la bandera. Su letra, escandalosa, se ha grabado en un puñado de generaciones, pero no es lo único. Tampoco "Perfect Day", una de las canciones más hermosas y otoñales de su repertorio, un anuncio claro de lo que iba a ser ese discazo llamado Berlin (1973). Ni siquiera podemos quedarnos en el glam venturoso de "Satellite of Love" ni en el de "Vicious". Esas pueden ser las más llamativas, pero a decir verdad, todo el disco rezuma una grandeza más que palpable.

El fantasma de Warhol es una de las fuerzas más poderosas que gobiernan esta obra. Está presente continuamente en la inspiración de Reed. En muchos versos, "Vicious, you hit me with a flower", frase suya; "Andy's Chest" está dedicada a él de manera más que evidente; "Walk on the Wild Side" surge de la fauna nocturna que rodeaba al artista; y el tono cabaretero de algunos temas ("Make Up", "Goodnight Ladies") casa con la teatralidad que Andy siempre se gastaba y que atraía tanto a Lou.

El transformista es un disco ambiguo como su título, que juega a provocar sin mojigaterías, a tumba abierta. Por eso fue tan escandaloso cuando salió y por eso ha perdurado hasta nuestros días como la obra de arte que es y será. No tengo dudas, esto es sólo el principio para una obra maestra que no envejece ni envejecerá. Nos vemos en el infinito.

 

A1 Vicious 2:55
A2 Andy's Chest 3:17
A3 Perfect Day 3:43
A4 Hangin' 'Round 3:39
A5 Walk on the Wild Side 4:12
B1 Make Up 2:58
B2 Satellite of Love 3:40
B3 Wagon Wheel 3:19
B4 New York Telephone Conversation 1:31
B5 I'm So Free 3:07
B6 Goodnight Ladies 4:19
Total: 36:40

Cuatro de las once canciones fueron escritas por Reed durante su etapa en The Velvet Underground, banda a la que un tal Bowie adoraba y que fue clave a la hora de que el británico le produjera a Lou este renacimiento artístico. 

No cabe duda de que David dejó su impronta en el sonido del álbum haciéndolo un disco glam con todas las letras. Aun así no deberíamos menospreciar el trabajo de su escudero en las Spiders from Mars, Mick Ronson, el cual contribuyó con ideas compositivas definitivas y en los arreglos de cuerda de toda una "Perfect Day". Reed siempre destacó su intuición al bajar las voces para que la orquesta se impusiera logrando la atmósfera única de ese tema inmortal.

En cuanto a la portada... Bueno, en realidad surgió de un error. Mick Rock hizo la foto y esta sufrió una sobreexposición durante su revelado. La contraportada tenía su miga también. Un travesti con más huesos que curvas y un chulazo con una erección de caballo efecto de introducirse un plátano en el pantalón. Nueva conexión Warhol/Velvet Underground.

La sexualidad del disco está no solo en sus letras, que puede ser lo más evidente. "Walk On the Wild Side" fue prohibida en multitud de emisoras por sus menciones explícitas al sexo oral y esa forma de conjurar lo perverso y lo desviado. Y como digo no solo son las letras, también la música, con multitud de tonadas con una cadencia rock más que sugerente.

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domingo, 24 de enero de 2016

Lentejuelas de plata

Hunky Dory (David Bowie, 1971)


GLAM. No debería haber dudas al respecto. Hunky Dory es la primera obra maestra del camaleón. Un disco que sólo veo superado por el posterior, Ziggy Stardust... (1972). Una plata que en la discografía de este genio sabe a oro. En el disco que inició su etapa glam, Bowie suena por fin desatado y rotundo, sin miedo a la melodía ni a la electricidad. Así le sale lo que le sale. Un bicho hermoso y feroz tejido con el lujo del rock más glamuroso, el pop más floreado y la canción de autor más imaginativa en que pensarse pueda. Clasicismo y ruptura o iconoclastia desde la tradición zarandean al oyente en un viaje emocionante en el que no importa el destino.

"Changes" abre fuego con la insolencia de saber que nos va a colar un tema más bien extraño como el éxito más fácil del mundo. Un engaño que sirve para hacer el cuerpo para los placeres inmensos de "Oh! You Pretty Things", "Eight Line Poem", la gloria incalificable de "Life on Mars", la sonrisa instantánea de "Kooks", la pausa engalanada que es "Quicksand", la opereta medio jazz de "Fill Your Heart", la gravedad acústica irresistible de "Andy Warhol", de mis favoritas, y la gran recta final. "Song for Bob Dylan" es un semifallo delicioso que nos engaña, porque cuando parece que se ha quedado sin aliento, golpea con la dulce rabia eléctrica de "Queen Bitch" y nos remata con ese nudo corredizo en el alma que es "The Bewlay Brothers". Un cierre de apabullante lujo y oropel.

No es este un disco demasiado conocido para el fan casual que suele tirar más para el ya mencionado sucesor u otras joyas que han amasado mayor fama como Aladdin Sane (1973) o Diamond Dogs (1974). Sea por la coartada conceptual de estos últimos, por encontrarse el artista ya bien instalado en la cima o por lo que sea, es cierto que son más llamativos y pueden hacer que pasemos de largo ante este cuarto trabajo de Bowie. Un error de bulto como demuestra la calidad de unas canciones que a pesar de los años siguen copando el canon del camaleón. No, no nos importa dónde nos lleve. Hunky Dory es especial porque es un viaje que nunca queremos que acabe.

★★★★★

A1 Changes 3:37
A2 Oh! You Pretty Things 3:12
A3 Eight Line Poem 2:55
A4 Life on Mars? 3:54
A5 Kooks 2:53
A6 Quicksand 5:06
B1 Fill Your Heart 3:07
B2 Andy Warhol 3:56
B3 Song for Bob Dylan 4:12
B4 Queen Bitch 3:18
B5 The Bewlay Brothers 5:22
Total: 41:32


Trevor Bolder al bajo completa en este disco la formación de los míticos Spiders From Mars que acompañarían a Bowie en discos sucesivos.

Las obsesiones del genio empiezan a tomar forma en este disco de manera precisa. Se pueden rastrear aquí los temas desarrollaría en futuros esfuerzos. El superhombre de Nietzsche, los tintes autobiográficos y la temática espacial se mezclan con ídolos como Bob Dylan, Andy Warhol y The Velvet Underground. En los títulos, en las letras, en los créditos y en una portada en la que Bowie aparece como una estrella del cine clásico o como uno de los personajes hieráticos y sin alma que Warhol gustaba de radiografiar en sus películas.

Blue Movie [Fuck] (Andy Warhol, 1969)

Bowie siempre ha considerado este disco como uno de los más importantes de su carrera, el primero en el que sintió el aprecio del público. Tras tres esfuerzos previos más bien irregulares, fue aquí donde empezó a oir valoraciones más que positivas respecto al álbum y las canciones. Estas sí eran buenas sin paliativos.

"A kaleidoscopic array of pop styles, tied together only by Bowie's sense of vision: a sweeping, cinematic mélange of high and low art, ambiguous sexuality, kitsch, and class". (Stephen T. Erlewine respecto a Hunky Dory).

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