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viernes, 7 de junio de 2024

Homenaje desde el corazón

The Power of the Heart: A Tribute to Lou Reed (VV.AA., 2024)

HOMENAJE. Supongo que Bill Bentley, productor y amigo personal de Lou, empezaría a pergeñar este tributo en 2023 con motivo de los diez años del fallecimiento del cantante. Que no digo que no lo tuviera en mente tiempo atrás, pero me parece a mí una fecha muy redonda como para no tenerla en cuenta.

Lo que sí sé es que para este homenaje al poeta eléctrico se afanó en juntar a un grupo de luminarias que, como premisa inicial, tenían que ser muy fans del neoyorquino. Gente cuya música se hubiera visto afectada de manera cardinal por el aliento del fundador de la Velvet Underground. En eso creo que el bueno de Bentley dio en el clavo. No hay aquí estrellones rutilantes o son pocos. Sí que hay gente conocida para el público más o menos entendido, auténticos estetas en esto del rock. Artistas a los que se les presupone la calidad y el respeto a la hora de enfrentarse a las partituras míticas de uno de los mejores escritores de canciones que haya dado la música popular.

Así las cosas, no es sorprendente que el nivel medio de estas rendiciones sea muy alto. Quizás destacaría ese "I'm Waiting for the Man", que Keith Richards hace sonar como si lo hubiera escrito él mismo para sus Satánicas Majestades; o ese "Perfect Day", que Rufus Wainwright deshace en su boca; o tal vez esa "I Love You, Suzanne" con la que los Afghan Whigs dan una lección de soul y clase a borbotones; o esa prodigiosa "Coney Island Baby" a la que el country noir de Mary Gauthier le hace toda la justicia que esperábamos. Muchas razones. No querría olvidarme de Lucinda Williams, ni de Joan Jett, ni por supuesto de Rickie Lee Jones, la más rara del lote.

Lo que ya no me gusta tanto, y acaba afeando el resultado final, es precisamente el cierre del álbum. Rosanne Cash intenta llevarse "Magician" a su terreno, esto es, el country más enraizado. No acaba de encantarme, la verdad. Mucho menos aún una "The Power of the Heart", que Reed compuso para celebrar su matrimonio con Laurie Anderson, y a la que Brogan Bentley, hijo del productor, deja en un trasunto pasteloso y casi diría que ñoño en extremo. Pueden parecer estos detallitos sin importancia, pero lo cierto es que son los que marcan el sabor de boca que te va a quedar. Si a esto le unimos que tampoco es que sea yo el más entusiasta ante estos fastos, el resultado me deja más tibio de lo que debería por la calidad que bulle tanto en intenciones como en resultados. Si te gusta Lou Reed, te vas a acercar. Y harás muy bien.

★★★☆☆

1 Keith Richards - I’m Waiting for the Man
2 Maxim Ludwig, Angel Olsen - I Can’t Stand It
3 Rufus Wainwright - Perfect Day
5 Bobby Rush - Sally Can’t Dance
6 Rickie Lee Jones - Walk on the Wild Side
7 The Afghan Whigs - I Love You, Suzanne
8 Mary Gauthier - Coney Island Baby
9 Lucinda Williams - Legendary Hearts
10 Automatic - New Sensations
11 Rosanne Cash - Magician
12 Brogan Bentley - The Power of the Heart
 
Total: 51 min. 

viernes, 28 de julio de 2023

Como arena entre tus dedos

Magic and Loss (Lou Reed, 1992)

 

ROCK ESQUELÉTICO.  

"Between two aprils I lost two friends
Between two aprils magic and loss..."

1991. Lou Reed estaba preparando un álbum basado en unas historias sobre magos mexicanos con las que se había topado, cuando le golpeó la tragedia con los fallecimientos de Doc Pomus y Rotten Rita. El primero fue un cantautor que influyó enormemente en Lou, sobre todo en sus comienzos, y la segunda un personaje imposible de esos que pululaban por la Factory de Andy Warhol. Curiosamente, a pesar de que a Reed le llegara la noticia del fallecimiento de esta última, esto no llegó a suceder y la artista murió en realidad casi veinte años después.

Un detalle sin importancia que no impidió que Lou se sacara de la manga este panegírico en el que el cáncer ocupa un lugar central, siendo el hilo conductor de una impresionante serie de canciones tocadas por un dolor demasiado grande como para ser descrito con palabras. La honestidad con la que el neoyorquino describe la enfermedad y sus daños colaterales es estremecedora. Su empatía y alergia al melodrama son algo digno de mención y los auténticos culpables de que estemos ante una obra capaz de tocarte en lo más profundo de tu ser. Un disco, sí, que va a perdurar por siempre entre la pléyade de clásicos del cantautor.

Y no lo tenía fácil con una idea semejante. Lo normal es que cuando tratas con material tan sensible te acabe explotando en la cara. Lo normal es que lo pasteloso se lo acabe comiendo todo. Lo que no es normal es que, como aquí, todo esté medido y en su sitio, que no haya una palabra más alta que otra, que se pueda llenar un disco con baladas y medios tiempos agónicos, sin aliento, como irradiados y sometidos a quimioterapia, y que todo cobre vida y tenga sentido. Así es inevitable rendirse a la evidencia, y es que el hecho de que Lou Reed haya sido capaz de escribir este manual de autoayuda y que necesitemos regresar a él una y otra vez es algo que solo puede dejar constancia de su inmortalidad.

★★★★☆

1 Dorita - The Spirit (Instrumental) 1:07
2 What's Good - The Thesis 3:22
3 Power and Glory - The Situation 4:23
4 Magician - Internally 6:23
5 Sword of Damocles - Externally 3:42
6 Goodby Mass - In a Chapel Bodily Termination 4:25
7 Cremation - Ashes to Ashes 2:54
8 Dreamin' - Escape 5:07
9 No Chance - Regret 3:15
10 Warrior King - Revenge 4:27
11 Harry's Circumcision - Reverie Gone Astray 5:28
12 Gassed and Stoked - Loss 4:18
13 Power and Glory Part II - Magic • Transformation 2:57
14 Magic and Loss - The Summation 6:39
Total: 58:27

Lo irónico de todo esto, o no, según se mire, es que el artista desarrollaría varias dolencias en sus últimos años, cuyo tratamiento acabó derivando en un cáncer de hígado que acabaría con él en octubre de 2013.

Ya llevaba años sufriendo hepatitis y diabetes, los cuales trataría con interferones. Posterioremente desarrollaría el cáncer, se sometió a un trasplante de hígado en mayo de 2013, intervención de la que salió fortalecido y con fuerzas renovadas.

Sin embargo, todo fue un espejismo y una enfermedad hepática derivada de todas esas dolencias se lo llevó a los pocos meses. Tenía 71 años y dejaba un currículum absolutamente inigualable en esto del rock, pudiéndose agenciarse la paternidad de multitud de movimientos, del noise rock al punk, de toda la música alternativa al glam, pocas corrientes musicales a partir de la segunda mitad del siglo XX no le deben algo al genio de Brooklyn.

domingo, 23 de julio de 2023

Recuerdos helados

Le Bataclan '72 (Lou Reed, John Cale & Nico, 2003)

ART ROCK. Está claro que no se puede separar a un disco de sus circunstancias. La acogida tan entusiasta que tuvo este CD, sin ser justificable, es totalmente comprensible. Porque suponía la reunión de las tres piezas más destellantes de The Velvet Underground después de cuatro o cinco años, depende del caso. Porque esta grabación tomada directamente de la mesa de sonido había sido pirateada hasta la extenuación. Y porque todo lo que hagan estos tres juntos siempre va a estar lleno de morbo.

Por todo esto habría que enfrentarse a este directo con precaución y con la máxima imparcialidad posible. Que sé que siempre va a ser poca, pero hay que intentarlo para ver que tampoco es nada del otro jueves. No hay demasiado a lo que hincar el diente entre tanta interpretación acústica, entre unos artistas más centrados en presentar su material nuevo o el que habían escrito en solitario que en recrear con pasión esos hitos velvetianos que seguro que el público anhelaba. Al menos hasta que aparece Nico y lo baña todo de una trascendencia y una solemnidad que parece dar sentido a todo el tinglado. El tramo que se marca de "Femme Fatale" a "I'll Be Your Mirror" es, sin duda alguna, lo mejor de todo el concierto, temas propios incluidos (casi diría que especialmente).

Al final, ocho temas de la Velvet, dos de Lou Reed en solitario, tres de John Cale y otros tres de Nico conforman un concierto poco dado a la nostalgia, todo un acierto, aunque también demasiado deshilachado. Una actuación en la que no queda claro si el trío está cumpliendo compromisos contractuales o se sentían obligados a esto por el cariño de los fans. Lo que parece claro es que no están disfrutando, o al menos no parece que demasiado. Y lo de añadir los ensayos de "Pale Blue Eyes" y "Candy Says", bueno, no sé muy bien lo que significa, pero me parece a mí que sobra. De todas todas.

★★☆☆☆

1 I'm Waiting for the Man 5:44
2 Berlin 5:31
3 The Black Angel's Death Song 4:40
4 Wild Child 5:41
5 Heroin 7:36
6 Ghost Story 3:22
7 The Biggest, Loudest, Hairiest Group of All 4:07
8 Empty Bottles 3:16
9 Femme Fatale 3:21
10 No One is There 6:22
11 Frozen Warnings 5:23
12 Janitor of Lunacy 5:10
13 I'll Be Your Mirror 4:04
14 All Tomorrow's Parties (encore) 3:12
15 Pale Blue Eyes [rehearsal] 2:06
16 Candy Says [rehearsal] 1:44
Total: 71:19

domingo, 12 de junio de 2022

Trompetas, trompetas desde las profundidades

Exhibit A (Live 1986) (Lou Reed, 2021)

ROCK. Estamos ante el rescate de un directo del señor oscuro en la emisora de radio WXCD de Philadelphia. Un directo apoteósico durante la presentación de su reciente Mistrial (1986), tampoco nos vayamos arriba, uno de sus peores discos. La grabación destaca por la potencia de unos temas en los que Reed se muestra profesional y en forma mientras la banda suena tan aplastante como solía gustarle al neoyorquino.

El repertorio es fastuoso, picoteando en su cancionero con The Velvet Underground y de su primera época en solitario. Y el estilo, ay, se contagia del convencionalismo que Lou venía "regalándonos" en unos discos de estudio más bien insípidos. No es de extrañar que solo rescate dos temas de Mistrial y solo cuatro del total sean posteriores a Transformer (1972). Pero con todo, la potencia entre el funk, el soul y el rock & roll se acaba imponiendo con autoridad.

Al final, tu nivel de disfrute con este registro va a depender de lo bien que soportes las trompetas a tumba abierta. Esa es la característica principal, junto a la adición de unos teclados algo sobrecargados a veces, que va a inclinar la balanza a un lado o a otro. A mí me cuesta resistirme. Ni poniendo al máximo mi filtro anticonvencionalismos puedo dejar de rendirme ante una interpretación poderosísima a todos los niveles. Desde ya, uno de los directos del artista que más se acercan a su glorioso Rock n Roll Animal (1974).

★★★

1 Real Good Time Together 5:46
2 Sweet Jane 4:05
3 New Sensations 6:30
4 Satellite of Love 5:44
5 Vicious 4:32
6 No Money Down 3:58
7 Mistrial 4:04
8 Walk on the Wild Side 5:51
9 I Love You Suzanne 4:03
10 Rock & Roll 6:29
Total: 51:02

Xxx

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miércoles, 4 de octubre de 2017

Jugaba al fútbol por el entrenador

Coney Island Baby (Lou Reed, 1975)

 

ROCK. Después de limpiar el aire y alejar moscones con una obra tan radical como ese Metal Machine Music (1975), pocos quedaron en pie de entre los seguidores del fundador de la Velvet. Fuera por exigencia de la discográfica o por la bendita costumbre que siempre ha tenido Lou de hacer lo que le sale de sus santos cojones, se destapa pocos meses después con un disco de apariencia amable y corazón irreverente. Una delicatessen que aún hoy brilla entre sus mejores joyas.

En la portada se nos aparece ambiguo, con esa mezcla de retranca, insolencia y candor que lo han hecho grande. Un mimo que parece no haber roto un plato medio segundo después del atentado sónico más bárbaro que se hubiera perpetrado contra la industria. Coney Island Baby iba a ser otra cosa. Rock & roll claro y directo ("ooohhh Baby", "She's My Best Friend"), aparataje jazz espinoso y crudo ("Kicks") y tonadas de cuento con caparazón pop y alma venenosa ("Crazy Feeling", "Charley's Girl", "A Gift", "Nobody's Business", "Coney Island Baby").

Coney Island Baby son ocho canciones refulgentes, tonadas de apariencia insustancial que satisfacen con toda su delicadeza. Es un viaje inverso que culmina en un tema titular de melodía eterna y temática tiernamente provocadora. Sí, al final el misterio queda desvelado. Esa chica de Coney Island acaba siendo el propio Reed, o una de sus malvadas reencarnaciones. ¡Bonita mariconada! ¡Sí, preciosa!

★★★★☆

A1 Crazy Feeling 2:50
A2 Charley's Girl 2:35
A3 She's My Best Friend 6:00
A4 Kicks 6:00
B1 A Gift 3:45
B2 Ooohhh Baby 3:45
B3 Nobody's Business 3:45
B4 Coney Island Baby 6:35
Total: 35:15

martes, 3 de octubre de 2017

El lado salvaje

Transformer (Lou Reed, 1972)
 
 
GLAM. Lou Reed nos mira desde esa portada como un Frankenstein afeminado, con la arrogancia de saberse peligroso, con un pasado maléfico y embriagador y dueño de un futuro apasionante y al que no se le intuye límite. Así nos lo encontramos en otra de esas portadas icónicas que el rock nos ha dado. Una portada que empata en grandeza con el contenido de este clásico incontestable.

Después de un estreno en solitario con su puñadito de gemas pero más bien sosete, Lou se alía con David Bowie para que le produjera la continuación. El genio británico junto con su guitarrista de entonces, el genial Mick Ronson, echó el resto para pulir una obra maestra de rock y poesía, una de esas que certifican la mayoría de edad de todo un género. Las putas, los yonkis y los callejones malolientes que habitan Transformer son los que Reed había conocido. Su etapa en la Factory de Warhol es básica para inspirarle buena parte del cancionero maldito de su obra más reconocida y reconocible.

"Walk on the Wild Side" es la bandera. Su letra, escandalosa, se ha grabado en un puñado de generaciones, pero no es lo único. Tampoco "Perfect Day", una de las canciones más hermosas y otoñales de su repertorio, un anuncio claro de lo que iba a ser ese discazo llamado Berlin (1973). Ni siquiera podemos quedarnos en el glam venturoso de "Satellite of Love" ni en el de "Vicious". Esas pueden ser las más llamativas, pero a decir verdad, todo el disco rezuma una grandeza más que palpable.

El fantasma de Warhol es una de las fuerzas más poderosas que gobiernan esta obra. Está presente continuamente en la inspiración de Reed. En muchos versos, "Vicious, you hit me with a flower", frase suya; "Andy's Chest" está dedicada a él de manera más que evidente; "Walk on the Wild Side" surge de la fauna nocturna que rodeaba al artista; y el tono cabaretero de algunos temas ("Make Up", "Goodnight Ladies") casa con la teatralidad que Andy siempre se gastaba y que atraía tanto a Lou.

El transformista es un disco ambiguo como su título, que juega a provocar sin mojigaterías, a tumba abierta. Por eso fue tan escandaloso cuando salió y por eso ha perdurado hasta nuestros días como la obra de arte que es y será. No tengo dudas, esto es sólo el principio para una obra maestra que no envejece ni envejecerá. Nos vemos en el infinito.

 

A1 Vicious 2:55
A2 Andy's Chest 3:17
A3 Perfect Day 3:43
A4 Hangin' 'Round 3:39
A5 Walk on the Wild Side 4:12
B1 Make Up 2:58
B2 Satellite of Love 3:40
B3 Wagon Wheel 3:19
B4 New York Telephone Conversation 1:31
B5 I'm So Free 3:07
B6 Goodnight Ladies 4:19
Total: 36:40

Cuatro de las once canciones fueron escritas por Reed durante su etapa en The Velvet Underground, banda a la que un tal Bowie adoraba y que fue clave a la hora de que el británico le produjera a Lou este renacimiento artístico. 

No cabe duda de que David dejó su impronta en el sonido del álbum haciéndolo un disco glam con todas las letras. Aun así no deberíamos menospreciar el trabajo de su escudero en las Spiders from Mars, Mick Ronson, el cual contribuyó con ideas compositivas definitivas y en los arreglos de cuerda de toda una "Perfect Day". Reed siempre destacó su intuición al bajar las voces para que la orquesta se impusiera logrando la atmósfera única de ese tema inmortal.

En cuanto a la portada... Bueno, en realidad surgió de un error. Mick Rock hizo la foto y esta sufrió una sobreexposición durante su revelado. La contraportada tenía su miga también. Un travesti con más huesos que curvas y un chulazo con una erección de caballo efecto de introducirse un plátano en el pantalón. Nueva conexión Warhol/Velvet Underground.

La sexualidad del disco está no solo en sus letras, que puede ser lo más evidente. "Walk On the Wild Side" fue prohibida en multitud de emisoras por sus menciones explícitas al sexo oral y esa forma de conjurar lo perverso y lo desviado. Y como digo no solo son las letras, también la música, con multitud de tonadas con una cadencia rock más que sugerente.

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domingo, 23 de agosto de 2015

Animalico de pacotilla

Animal Serenade
(Lou Reed, 2004)

ROCK. Lou Reed nos invita al bostezo en una serenata que no acaba de ser tal. Nuestro ínclito amigo hace honor a su fama y rompe la baraja en todos los aspectos. El problema es que no siempre consigue que esa iconoclastia funcione.

El disco hay que reconocer que en su mayor parte mantiene un tono reposado acorde con el título. No obstante, y gracias a los astros, la banda nos obsequia con alguna eyaculación ampérica por aquí, algún desgarro de chelo por allá, lo que hace la travesía menos ardua. En su enésimo directo, el neoyorquino demuestra que, si bien está en buena forma, su obsesión por hacer siempre lo que le sale de la entrepierna puede cansar un poquito.

Para empezar, por encima de la valía de unas interpretaciones erráticas en lo vocal y tanto hermosas como insulsas en lo instrumental, por más que busco no acabo de ver la necesidad que teníamos de este disco. Si buscas un acercamiento a la obra inabarcable del genio, esto no es para ti. Ni las interpretaciones son fieles a los originales, ni emocionan como los originales, ni ha glosado lo más destacado de su discografía. Esto podría parecer bueno para el fan más jarcor. Pues no, este disco tampoco es para ti. El hecho de que no contenga ni una canción de "Transformer" (1972), por ejemplo, no lo hace más suculento. Sobre todo cuando permite incursiones dudosas como ese "Revien Cherie" de su bajista Fernando Saunders. Azucarado es poco.


En fin, poco puedo salvar en estas dos horas largas de periplo por un cancionero genial que Lou trata de restaurar. Una loable intención si no fuera porque estas canciones no necesitan ninguna mano de pintura. Al menos podremos solazarnos con el solo de chelo escalofriante de la Scarpantoni en "Venus In Furs" y con ese Antony que vuelve a hacer suya una canción ajena. Esta vez es "Candy Says". Son dos momentos leves, escasos, diluidos en el inmenso lodazal que se nos pretende colar como playa cristalina. Y a pesar de todo, esto suena al Lou Reed más Lou Reed. Al que no diferencia lo regular de lo sublime, al egocéntrico sin remedio y al poeta encerrado en un cuerpo de rockero salvaje. Quedémonos con el sabor de eso que llaman autenticidad aunque no haya mucho de eso aquí.

★★

1.1 Advice 2:07
1.2 Smalltown 6:04
1.3 Tell It to Your Heart 6:03
1.4 Men of Good Fortune 4:27
1.5 How Do You Think It Feels? 8:10
1.6 Vanishing Act 5:31
1.7 Ecstasy 7:09
1.8 The Day John Kennedy Died 4:04
1.9 Street Hassle 7:00
1.10 The Bed 5:16
1.11 Revien Cherie 7:12
1.12 Venus in Furs 10:03
 
2.1 Dirty Blvd. 6:54
2.2 Sunday Morning 5:05
2.3 All Tomorrow's Parties 6:19
2.4 Call on Me 2:46
2.5 The Raven 9:34
2.6 Set the Twilight Reeling 9:08
2.7 Candy Says 6:04
2.8 Heroin 9:11
Total length: 128:07

jueves, 24 de abril de 2014

Cacofonía

Metal Machine Music (Lou Reed, 1975)


CACOFONÍA. La antiobra de Reed. Se discute si fue una broma, un corte de manga a la industria o a sus fans, una forma un tanto vengativa de cerrar un compromiso contractual o una obra de arte extremo e inaprensible. Según palabras de su creador es lo mejor que nunca haya hecho. Conociéndolo, podría ser tanto ironía pura como sinceridad descarnada. 

En cualquier caso tratar de calificar esto sería una auténtica aberración. Toda calificación es un intento por racionalizar y estructurar el desorden. Siempre tratamos de jerarquizar para tener una lista ordenada en la que cada elemento tiene su lugar determinado. Pero, ¿cómo estructurar el caos? Y es que este disco es puro caos. Es extremo porque surge del azar y no voy a ser yo el que le reste el mérito. Aunque solo fuera por la idea del bucle infinito que lo cierra (en edición vinilo) ya merecería la pena. 

En cuanto a si me gusta: ¿a alguien puede gustarle la cacofonía demente? Quizás sí. Lo que es seguro es que es un disco necesario para el arte. Entendiendo que, como cualquier disciplina, la música debe explorar sus bordes, sus límites. No sé si alguien disfrutará escuchando esto. Lo que es seguro es que algunos lo encontrarán necesario. Yo todavía no sé donde situarme. Y que nadie me pida una puntuación.


A Metal Machine Music A-1 16:01
B Metal Machine Music A-2 16:01
C Metal Machine Music A-3 16:01
D Metal Machine Music A-4 16:01
Total length: 64:04

viernes, 7 de febrero de 2014

Homenaje al vampiro

Songs for Drella (Lou Reed & John Cale, 1990)
 

HOMENAJE. Cualquier sombra de duda acerca de la validez/valía del proyecto se desvanece en cuanto Lou Reed abre la boca para acompañar al piano sencillo y juguetón de "Smalltown". El pensamiento que emerge es: "Esto va a ser grande". Y al llegar al final con ese tan sentido como poco afectado "goodbye Andy" vemos corroborada esa idea.

Sin caer en lo pasteloso ni lo llorón, el dúo aparca su enemistad por un instante para enfrentarse al legado del poeta pop, el mago de la paleta y la serigrafía. Atacan desde todos los frentes para plasmar el pensamiento de Warhol, el no-pensamiento, la frivolidad, sus ideas estéticas, su relación con la Velvet Underground, su democratización absoluta del estrellato, o su visión del arte como trabajo duro y concienzudo. Y lo hacen desde el conocimiento cercano de unos parámetros que, aunque son bien conocidos por el público, son tratados desde la perspectiva propia del que los ha vivido en primera persona. Por eso no son gratuitos y por eso hay que prestarle toda la atención a esta pareja. 
 
Además, en lo que puede verse como la continuación imposible de una colaboración que murió en White Light/White Heat (1968), retoman postulados velvetianos. Está claro que la evolución de ambos en solitario supuso un paréntesis irrenunciable que les ha dejado unas secuelas claras que se exponen en la obra. De todas formas, hechos tan palpables como la instrumentación esquelética y el hecho de que no suene ni una batería en el disco son claros posicionamientos artísticos y estéticos con los que quieren decirnos algo.

Lo mismo que nos quieren decir con esa "anti-poesía" que emplean en las letras, tan vacía de imágenes volátiles como llena de anti-metáforas. Un discurso seco, directo, cotidiano. Un "lo que digo es una cita directa de lo que quiero decir". Muy Warhol si se quiere, pero también muy Cale, muy Reed. La serenidad musical tampoco quiere decir que no haya momentos ariscos, que los hay. Ya sea con placidez lo-fi o con guitarras atronadoras, nos van desgranando en un mano a mano memorable la historia personal de Andy Warhol, desde su huida de su "pequeño" Pittsburgh natal hasta su muerte, pasando por sus pinturas y películas, el intento de asesinato que sufrió y su subsiguiente afirmación en el deseo de vivir una vida sin miedo.

Pocas obras supuestamente biográficas han logrado transmitir tanto del homenajeado como este disco, que en su vientre acoge un precioso trozo de la idiosincrasia de un personaje que puede ser tomado por genio, loco, incomprendido, naif o adelantado a su tiempo... En cualquier caso, un medio para comprender mejor a Andy Warhol y a todos los que lo amaron... Y comprender que el nudo en la garganta que te deja el "goodbye Andy" del final tiene un motivo. Como también debe tenerlo la dulce ironía de Cale en "Dream", compuesta por fragmentos de los diarios de Drella en los que suelta perlas como "sabes que odio a Lou / se casó y no me invitó". Muy bueno, John... Y muy bueno, Lou...
 
★★★★☆
 
1 Smalltown 2:03
2 Open House 4:16
3 Style It Takes 2:54
4 Work 2:36
5 Trouble With Classicists 3:40
6 Starlight 3:26
7 Faces and Names 4:11
8 Images 3:28
9 Slip Away (A Warning) 3:04
10 It Wasn't Me 3:29
11 I Believe 3:17
12 Nobody but You 3:44
13 A Dream 6:33
14 Forever Changed 4:49
15 Hello It's Me 3:03
Total: 54:33