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martes, 28 de octubre de 2025

Rompiendo la baraja

Bringing It All Back Home (Bob Dylan, 1965)

MERCURIO SALVAJE. En plena ebullición del sueño hippy, Bob Dylan se sale del carril y se mete en los procelosos terrenos del rock & roll. Sin pedir permiso, provocando un escozor que aún hoy pica a algunos. Todo empezó a gestarse en el festival de Newport de 1965. Allí Dylan se colgó la Fender y, ayudado por los decibelios infernales de Mike Bloomfield y Al Kooper, desató el apocalipsis. Una lluvia eléctrica inundó el sacrosanto templo del folk. La gente no se lo tomó precisamente bien, pero esas pocas canciones, incluidas en este glorioso disco, más un adelanto de una tal "Like a Rolling Stone" quedaron para la posteridad.

Lo que Dylan hizo fue amplificar el poder catártico de las piezas más electrificadas de este giro que ya se venía anunciando en cierta forma con Another Side of Bob Dylan (1964). Allí seguía con lo acústico, pero sus historias habían mutado, cambiando la denuncia social por la poesía, el amor y sus alrededores. Aquí siguió por esa senda y además de entregar un puñado de piezas de aire todavía folk, que están entre lo mejor que nunca escribiera, se zambulló en el fango de un rock prohibido para los más puristas de la pana y las camisas de cuadros.

Para un fanático de lo artesanal y de la letra bien vocalizada, esto puede ser una pesadilla. Para el ecléctico, una gozada. Ver cómo conviven, se retan y acaban teniendo todo su sentido cosas como "Love Minus Zero / No Limits" y "Outlaw Blues", "Mr. Tambourine Man" y "Subterranean Homesick Blues", es algo que muy pocas veces podemos disfrutar. En ellas, Dylan se permite una lucidez, un sarcasmo y una socarronería absolutamente inéditas. 

Ante, por ejemplo, el tono nasal y dejado de "On the Road Again" todavía podemos maravillarnos de estar escuchando al auténtico Dylan. Lo mismo pasa con las carcajadas con las que introduce "Bob Dylan's 115th Dream". Aquí no hay imposturas ni segundas pieles. Solo las ganas y el buen hacer de un cantautor desatado probando los límites de un talento al que no se le veía el final. Seguimos sin divisarlo.

A1 Subterranean Homesick Blues 2:17
A2 She Belongs to Me 2:48
A3 Maggie's Farm 3:51
A4 Love Minus Zero / No Limit 2:47
A5 Outlaw Blues 3:00
A6 On the Road Again 2:30
A7 Bob Dylan's 115th Dream 6:29
B1 Mr. Tambourine Man 5:25
B2 Gates of Eden 5:42
B3 It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding) 7:30
B4 It's All Over Now, Baby Blue 4:13

Total: 46:32

Xxx

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miércoles, 15 de abril de 2009

Música ácida para corazones sensibles

Blonde on Blonde (Bob Dylan, 1966)


MERCURIO SALVAJE. No se trata de cualquier cosa este disco que fue el primer álbum doble de la historia y que, aún hoy, sigue levantando pasiones entre los fanáticos del Bardo de Minnessotta y entre los oyentes casuales que deciden aproximarse a su obra y no saben por dónde empezar.

Dentro de su abundante e irregular discografía creo que Blonde on Blonde es lo mejor y más perfecto que Dylan haya creado. Y eso que tiene cimas celestiales del calibre de Highway 61 Revisited, Bringing It All Back Home o Blood on the Tracks, sin ir más lejos. Difícil elección, que se inclina hacia el 66 porque el disco que nos ocupa es más completo, contiene más grandeza si cabe que las obras mencionadas, entendiendo por grandeza una aspiración a la belleza inmarchitable, clásica. Y eso que esto de obra clásica tiene bien poco. Si Blonde on Blonde es algo, es pura y dura ruptura.

En primer lugar ofrece un sonido ácido que se beneficia de un uso de los teclados desbordado y un empleo de los tics del rock y el blues nunca vistos. Y en segundo lugar, las letras conforman, quizá, el mejor ejemplo de maridaje entre literatura y rock. Auténtica poesía automática que trata de explicar lo inexplicable, que encuentra sin buscar y que se desborda en imágenes-río de imposible contención. Sí, "Visions of Johanna", "Most Likely You Go Your Way and I'll Go Mine", "Fourth Time Around" o "Sad-Eyed Lady of the Lowlands" son pura ambrosía y apabullan por acumulación. No busquen significados cerrados. Con Bob no es posible. Ni este disco va sobre sus problemas con el sexo femenino, ni trata de explicar nada. O quizá sí. Por eso es tan grande. Por lo poco que pretende y lo mucho que consigue.

Lo que sí podemos afirmar con rotundidad es que es la culminación de ese "sonido de mercurio salvaje" que venía rondando por la cabeza de Dylan y que buscaba sin descanso en la trilogía que iniciara Bringing It All Back Home (1965), continuara con Highway 61 Revisited (1965) y cerrara con este Blonde on Blonde (66). La plasmación en plástico de los aquelarres sonoros practicados en conciertos como Newport '65 o la accidentada gira británica posterior. Un sonido que quedaba sellado con este disco. Una obra maestra por derecho propio. Un misterio por resolver que espero, sé, que nunca se resolverá.

 

A1 Rainy Day Women #12 & 35 4:41
A2 Pledging My Time 3:52
A3 Visions of Johanna 7:34 ❤
A4 One of Us Must Know (Sooner or Later) 4:58
B1 I Want You 3:10 ❤
B2 Memphis Blues Again 7:07
B3 Leopard-Skin Pill-Box Hat 3:54
B4 Just Like a Woman 4:56 ❤
 
C1 Most Likely You Go Your Way and I'll Go Mine 4:58
C2 Temporary Like Achilles 5:06
C3 Absolutely Sweet Marie 4:59 ❤
C4 4th Time Around 4:37 ❤
C5 Obviously 5 Believers 3:39
D Sad Eyed Lady of the Lowlands 11:19
Total: 74:50

 Xxx

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