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lunes, 23 de mayo de 2022

Carne de tabloide

Celebrity Skin (Hole, 1998)

POST-GRUNGE. La viuda negra del rock se quita las penas con un viaje hacia la luz que esconde más rincones oscuros de lo que parece. Habían pasado solo cuatro años, o quizás habría que decir cuatro años ya, desde la desaparición de Kurt Cobain y parece claro que Love no tenía más lágrimas. Así, el tercer disco de la banda es un artefacto más bien luminoso, claro y casi pop. A pesar de las palmeras ardiendo de la portada y de ese medio homenaje a Kurt que fue "Northern Star". Toda una huida hacia delante que no podemos más que celebrar.

Eso en cuanto a contexto y sonoridad. Otra cosa es que nos traguemos la coartada intelectual según la cual Love escribió el álbum altamente influenciada por la poesía modernista de T.S. Eliot. No sé, demasiado alto tira ahí la cantante, ¿no? Que el disco es un homenaje a Los Angeles y a California con toda su gloria y toda su mugre me parece algo más entendible y asequible tanto para el público como para las habilidades de la de San Francisco. Pero lo de la alta literatura... No, en vista del resultado, le va demasiado grande.

Porque estamos ante un disco que celebra el plástico y los focos en todo su esplendor. El sonido se ha depurado hasta eliminar la última traza de rugosidad. Las melodías se han trabajado para adecuarse al oído más convencional, y claro, el fan de toda la vida, el paladeador de los detritus que bullían en Pretty On the Inside (1991) o de la barbarie vocal de Live Through This (1994) nunca va a entender esto. Su amigo y expareja Billy Corgan colabora en la composición de cinco temas. No se puede decir que sean los peores, dos de ellos fueron singles. El problema es que cuando nos salimos de esas "Celebrity Skin" y "Malibu", solo encuentro buenas dosis de gozo en el otro single, "Awful" y quizás en "Northern Star" y "Petals". Nada más que llevarme a la boca.

Y es extraño, porque este disco está muy bien considerado. Incluso se atrevieron a incluirlo en ese famoso libro, 1001 discos que hay que escuchar antes de morir, pero para mí se pasan con tanta loa. El tercero de Hole es predecible y convencional, hasta diría que ramplón en algunos tramos, y aunque no se puede decir que sea algo desechable, tampoco es de esos que te dejan con la boca abierta. En absoluto.

★★☆☆☆

1 Celebrity Skin 2:42
2 Awful 3:16
3 Hit So Hard 4:00
4 Malibu 3:50
5 Reasons to Be Beautiful 5:19
6 Dying 3:44
7 Use Once & Destroy 5:04
8 Northern Star 4:58
9 Boys on the Radio 5:09
10 Heaven Tonight 3:31
11 Playing Your Song 3:21
12 Petals 5:29
Total: 50:23

domingo, 22 de mayo de 2022

Despedazando las convenciones

Live Through This (Hole, 1994)

GRUNGE. El segundo fue el definitivo, la obra magna de un grupo que no estaba pensado para durar. Espoleados por el éxito sin precedentes de Nirvana, Courtney Love y los suyos graban un álbum que roza la inmortalidad. El secreto está sin duda en el atractivo de unas composiciones irrepetibles, pero sobre todo en el desgarro interpretativo de una Courtney que nunca ha sonado más expresiva y urgente, más desesperada y aniquiladora. Las malas lenguas enseguida dijeron que el disco era tan bueno que no podía ser obra de Love y los suyos. Los rumores llegaban a asegurar que Kurt Cobain, pareja de la cantante por aquel entonces, había escrito buena parte del disco. En cualquier caso, no cabe duda de que estamos ante uno de los grandes álbumes del grunge y sus aledaños.

Para aumentar el morbo, el álbum salió solo unas pocas semanas después del suicidio del cantante de Nirvana. Esto, unido a las acusaciones que tuvo que sufrir Love involucrándola en la muerte de su marido, otorgó al disco un aura maldita y negativa que llega hasta nuestros días. No se puede decir que no se haya beneficiado de todo este ruido, tanto en las ventas como en un magnetismo que, aunque merece, no creo que hubiera conseguido sin todas estas circunstancias. Por lo demás, el disco tiene poco que ver con la desaparición del cantante de Nirvana. Su gestación acabó antes del día fatídico en el que Kurt decidió irse para siempre. No dio tiempo ni para homenajes ni panegíricos. Aquí Love habla de lo de siempre, autoafirmación, fragilidad, malos tratos, violencia y sexo descarnado. Y lo hace con una decisión y una sensibilidad tan al filo que no hay manera de resistirse a lo que nos cuenta.

Lo que más sorprende, en eso hay acuerdo, es la cantidad de matices que manejan los angelinos aquí. Introducen una sutileza ausente de sus composiciones hasta este momento y juegan con la calma, incluso el silencio, entre tormentas de feedback y furia desmedida, pero con un punto melódico realmente novedoso. "Doll Parts", por ejemplo, ilustra a la perfección un nuevo modus operandi por parte de una Courtney Love que se desnuda hasta quitarse la misma piel.

Pornografía emocional, expresionismo al límite. Cosas que suelen llevar al melodrama barato irremisiblemente si no se les añade la dosis justa de arrojo y mala leche, algo que aquí podemos encontrar en dosis altísimas. Lástima de una recta final algo mediocre en comparación con el resto. Si no estaríamos hablando de una obra maestra inalcanzable. Al final, pros y contras incluidos, podemos afirmar que estamos ante un álbum enorme, mi favorito de Hole y uno de los grandes discos de los 90. Créanme, no es poca cosa.

★★★★☆

1 Violet 3:24
2 Miss World 2:58
3 Plump 2:34
4 Asking for It 3:29
5 Jennifer's Body 3:40
6 Doll Parts 3:31
7 Credit in the Straight World 3:10
8 Softer, Softest 3:20
9 She Walks on Me 3:24
10 I Think That I Would Die 3:36
11 Gutless 2:15
12 Olympia [misprinted as Rock Star] 2:42
Total: 38:03

Ha pasado desde la antigüedad. Los problemas de la autoría, los escritores fantasma, cosas que siempre han estado en boca de todos. Se llega a discutir la existencia, y por tanto la autoría de sus obras, del mismo Shakespeare. Pues en estos tiempos en los que todo se registra, todo se fotografía e incluso se filma, tampoco nos escapamos de las dudas.

No sé quién empezaría el rumor, pero es una idea más que extendida que Kurt Cobain escribió buena parte de este disco. Por eso es tan bueno, dicen los creyentes de esta tesis. "Si lo hubiera hecho Kurt, sería mil veces mejor", responde la buena de Courtney Love. Lo único que parece seguro es que el cantante de Nirvana hizo coros en algunas canciones, aunque tampoco se pone nadie de acuerdo sobre el número de ellas.

Opinar sobre la autoría es complicado y estéril. Por un lado es cierto que las canciones tienen un gancho, una mezcla entre accesibilidad y oscuridad que Cobain practicó como nadie. También que son muy superiores a todo lo que Hole había sacado hasta entonces. Pero por otro, tú oyes estos exabruptos y parece claro que los ha escrito una chica. Sinceramente, por muchas dudas que me puedan acechar, por muchas palabras e incluso alguna frase que parezcan haber salido de las entrañas de Kurt, me niego a creer que esto no sea un milagro por obra y gracia de la rubia de oro. Y si lo piensas fríamente, ¿importa mucho de dónde venga?

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Hipersaturados

Pretty on the Inside (Hole, 1991)

GRUNGE. Hole nunca han estado cómodos dentro de la camarilla grunge donde se les ha metido un poco a la fuerza y por facilidad para la crítica más que por otra cosa. Lo suyo, queda claro con este disco, estaba más cerca de un punk algo arty pero mucho más ruidoso que otra cosa. Más al lado de gente como Sonic Youth, Steve Albini en cualquiera de sus mutaciones, la no wave o Mudhoney, que de Nirvana o Soundgarden. Al menos al principio, en este debut producido por toda una Kim Gordon, la cual creo que no necesita presentación.

Courtney Love estaba muy lejos del glamour y el tremendismo que se le endosaría con el paso del tiempo y su exposición mediática merced a su relación con Kurt Cobain. Aquí todavía se puede oler el sudor de sus bailes eróticos en la barra como stripper, trabajo que, según ella, ejerció para apoyar a la banda en su primera época. Trabajo, en cualquier caso, que se trasluce en unas letras llenas de escenas macabras, angustia y sexo a borbotones. Esputos sin digerir que redundan en una obra violenta y extrema sin posibilidad de continuación.

Ninguno de los otros tres álbumes oficiales de Hole se parece a este. Ninguno llega a rozar los abismos por el que este se pasea. Por eso no es de extrañar que, por un lado, vendiera bien poco, y por otro, amasara críticas tan entusiastas. Que no sea un disco fácil puede sonar a atractivo añadido, pero no sé, en este caso, la crudeza de este rock casi sludge y sin ganchos melódicos con los que refrescarse es demasiado autárquica como para encontrarle muchísima gracia. Que algo tiene, qué duda cabe, pero solo para los rockeros más cazalleros y curtidos del lugar. Cosa que jamás esperaríamos de un grupo que tocó la gloria de la MTV con las dos manos y algo más.

Al final este estreno les acaba sellando el pasaporte de una autenticidad que algunos habíamos olvidado que alguna vez tuvieron los angelinos. Y es que ante los gritos agónicos con los que Love se desangra en "Mrs Jones", y teniendo en cuenta todo lo que vendría después, no podemos pensar sino que este álbum es de otro planeta.

★★★

1 Teenage Whore 2:57
2 Babydoll 4:59
3 Garbadge Man 3:19
4 Sassy 1:43
5 Good Sister / Bad Sister 5:47
6 Mrs Jones 5:25
7 Berry 2:46
8 Loaded 4:19
9 Star Belly 1:46
10 Pretty on the Inside 1:28
11 Clouds 3:57
Total: 38:26

La portada me lleva a establecer relaciones bizarras (una vez más). Que si el rojo que siempre me ha llevado al "Strawberry Fields Forever" de The Beatles. Que si esos mismos tonos en los que me encuentro a Captain Beefheart y su Magic Band envueltos en la contraportada de su fastuoso Trout Mask Replica (1969). Dos referencias algo alejadas del universo de Courtney Love, Eric Erlandson y compañía, pero no tanto.

De los de Liverpool sacan un gusto por la melodía que, aunque apenas esbozado en este estreno, depurarían en esfuerzos posteriores en lucha directa con las ideas más armónicas de Kurt Cobain. Love siempre admitió que fue Kurt el que le hizo tener ganas de explorar esa vía. En cuanto a la obra magna (y durísima) de Don Van Vliet, pues también hay relación. Hole exploran el lado negativo, el extremo más oscuro del ruido en un viaje que tiene bastantes paralelismos con la iconoclastia de Captain Beefheart. Él lo hizo desde la cara oculta del blues. Los de Los Angeles desde el nihilismo más hardcore del post-punk, pero sus logros, si no se dan la mano, al menos se saludan desde la distancia.

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