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miércoles, 27 de mayo de 2026

Feliz con tus entresijos

Happy Sad (Tim Buckley, 1969) 

JAZZ FOLK CÓSMICO. El tercer álbum de Tim Buckley es un compendio de jazz de cámara sutil y largo como la sombra de un árbol antiguo. Un auténtico arrebato de finura que se erige en una isla en su discografía, porque el experimento que propone todavía entra casi a la primera. Lo de largo puede ser injusto, ya que solo dura los tres cuartos de hora de rigor. Lo que pasa es que se hace difícil sustraerse a la extensión mostrenca de la mayoría de cortes que lo componen. Algo que potencia esa sensación de que el álbum dura más de lo que lo hace en realidad.

Para abrir boca, Buckley tira de gusto y deja que su voz planee sobre una base extirpada del "All Blues" de Miles Davis. Todo un tour de force que resuelve con gracia y contra todo pronóstico, ya que consigue nada menos que hacer suya una canción armada sobre una de las piezas clave de todo un Kind of Blue (1959).

Ahí es nada, pero es que eso era solo el principio. La introducción ritual para una serie de ejercicios en los que prima la improvisación y la libertad más extrema. Una serie de piezas elástica y sin limitaciones en su vocación por servir de vehículo expresivo sin corsés en forma de estructuras definidas o estribillos. Brutalidades artísticas que o te entran hasta el tuétano o te resbalan sin remedio.

De entre ellas destacaría "Gypsy Woman", por su furia poética casi free jazz, y pondría mis reparos a "Love From Room 109...", dispersa, aletargada y deshilachada en extremo. "Buzzin' Fly" y "Dream Letter" devuelven el disco a la excelencia, mientras que "Sing a Song for You" retoma el verso-estribillo, aunque en un estilo heterodoxo anunciador de su famosa "Song to the Siren". Canción que, a pesar de ser publicada años después, fue concebida en este periodo.

En resumen, estamos ante un álbum único dentro del catálogo del californiano. Una obra sólida, experimental, plácida y bella hasta decir basta. Seis piezas que basculan entre lo interesante y lo genial para disfrutar de los entresijos artísticos más recónditos de Tim Buckley. No siempre a tumba abierta, y con algún que otro frenazo, pero con un balance final claramente favorable.

★★★☆☆

A1 Strange Feelin' 7:49
A2 Buzzin' Fly 6:00
A3 Love From Room 109 at The Islander (On Pacific Coast Highway) 10:47
B1 Dream Letter 5:10
B2 Gypsy Woman 12:19
B3 Sing a Song for You 2:36

Total length: 44:41

Xxx

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martes, 11 de mayo de 2021

Masa madre

Out of the Cool (Gil Evans, 1961)

COOL JAZZ. "Out of the Cool" no es solo la obra maestra de Gil Evans, sino uno de los ejemplos más gigantescos de jazz orquestado que podemos echarnos a la oreja. De hecho, puede que estamos hablando de lo mejor en el género desde los tiempos de Duke Ellington, comparable sin duda a ese gigantesco "Mingus Ah Um" (1959) que siempre ha sido destacado por la exquisita orquestación de sus vientos.

Aquí Evans dirige desde el piano, como de costumbre, para fabricar piezas de un clasicismo rotundo, piezas que parten del cool o del bop para derramarse en mil direcciones sin posibilidad de contención. De entre todas destaca, sus quince minutazos así lo sentencian, esa apertura llamada "La Nevada", la cual nos lleva por vericuetos cargados de sutileza y emoción mayestática.

Sin embargo, a decir verdad, lo que a mí me llega más son cosas como esa "Bilbao Song" adaptada directamente del tándem Weill/Brecht. En ella Evans y los suyos consiguen crear una atmósfera turbia y casi física. Casi diría que se puede oler el peligro de la bruma portuaria que la envuelve como una maldición. Quizás esa, junto a la apertura mencionada, y la hermosura prístina de "Where Flamingos Fly" sean lo que más se me clava de un álbum cautivador como pocos.

Y la culpa de toda esta gloria hecha jazz la tiene en gran medida un Gil Evans que sabe como ensamblar las piezas de manera magistral. Lo que no quita que sea imposible no rendirse ante la maestría de la banda que reúne aquí, con un Elvin Jones inconmensurable a la batería y las percusiones. Ya sea en los momentos de jolgorio o en los de tensión contenida, el de Michigan está superlativo y demuestra por qué lo suyo es algo inalcanzable para casi cualquiera.

Con joyas como esta parece que componer es pan comido y que grabar pensando en la eternidad está al alcance de cualquiera. Naturalmente sabemos que no es así y que hay que estudiar mucho y practicar más para poder siquiera rozar esta gloria. Y aun así, la mayoría no lo logra. Evans, con toda su retranca, llamó a esto "fuera del cool", aunque también se puede interpretar como "proveniente" de dicho estilo. Esto último creo que es lo que describe lo que suena aquí. No sé si con este álbum pretendía salirse del género que había encumbrado a Miles Davis, pero lo que le sale es una destilación suprema con los mejores ingredientes del estilo. Lo que se dice un clásico impepinable por los siglos de los siglos...

★★★★★

A1 La Nevada 15:33
A2 Where Flamingos Fly 5:11
B1 Bilbao Song 4:10
B2 Stratusphunk 8:00
B3 Sunken Treasure 4:15
Total: 37:09

 

La relación de Gil Evans con Miles Davis siempre será destacada como uno de esos momentos cumbre en cuanto a la creatividad surgida de una retroalimentación única en su especie. Los músicos empezaron a colaborar cuando Davis se incorporó al noneto de Evans en 1948. Ahí, básicamente, le daban duro al bebop que primaba en la época.

No obstante pronto virarían hacia terrenos más atmosféricos y sutiles. También más sencillos. Así, con sus colaboraciones y esas míticas reuniones eternas en el apartamento del pianista fueron dando forma al futuro del jazz. Todo ese jazz modal, el cool, esa tercera vía e incluso rupturas tan lacerantes como el free jazz encontraron su germen en la búsqueda incansable de un puñado de músicos, entre ellos, la pareja de la que hablamos.

Los resultados de sus teorías quedaron plasmadas en discos como Birth of the Cool (1957) o Sketches of Spain (1960) de Davis, obras en las que Evans metió más que la mano. Sin embargo, cada vez que me pongo este Out of the Cool, el pariente más cercano que me viene a la mente es esa flor eterna que se llama Kind of Blue (1959), del trompetista. Disco de discos, molde indestructible para el cool jazz y para toda una manera de sentir el fraseo de una música inigualable y sencillamente celestial. Sí, con la obra maestra de Evans hay que apuntar a las estrellas.

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jueves, 5 de julio de 2012

El swing del diablo

Moanin' (Art Blakey & the Jazz Messengers, 1959)
 

HARD BOP. Firmado por Art Blakey and the Jazz Messengers, este disco supuso el documento definitivo de uno de los combos más longevos, productivos, mutantes y cualificados del jazz. En realidad siempre se trató del grupo del que se rodeaba el líder, Art Blakey, y a su dictado cambiaba de formación. Decenas y decenas de músicos han formado parte de una alineación mítica siempre liderada por el genial batería de Pittsburgh. Y esto último es uno de los detalles a destacar. No es nada común que un batería sea el líder del grupo en el jazz, pero Blakey, fogueado con los mejores y dotado de una técnica y una pegada prodigiosas, siempre fue un talento ardiente sin posibilidad de contención. No hay duda de que valía para firmar los discos y dirigir la orquesta que maravilla en este disco.

"Moanin'" estaba destinado a triunfar. El público lo acogió con veneración inmediata gracias, sobre todo, al tema inicial, que por ende acabaría titulando el disco por decisión popular. En realidad, el enésimo disco de Blakey como líder, no tenía título más allá de "Art Blakey and the Jazz Messengers". Aún así, como digo, se le conoce popularmente con el título de la pieza de apertura, una melodía sugerente, cálida y nocturna muy en la línea del "So What" que abriría el "Kind of Blue" de Miles Davis solo unos meses después. Es una introducción perfecta para continuar con las delicias de elegancia infinita de "Are You Real" y "Along Came Betty". La batería hasta este punto suena acariciada, tratada con cariño y sensibilidad. Nada que ver con el comienzo de la suite que seguiría, la apocalíptica estampida de "The Drum Thunder Suite", un tema en el que el batería muestra buena parte de sus habilidades atávicas y desatadas. En las antípodas de la marcha casi militar que vertebra "Blues March" y la melodía eterna de "Come Rain or Come Shine". Y ya está. No te has enterado y se ha acabado. Un clásico excelso y una parada obligada para cualquiera con un par de orejas.
 
★★★★
 
A1 Moanin' 9:30
A2 Are You Real 4:47
A3 Along Came Betty 6:08
B1 The Drum Thunder (Miniature) Suite 7:30
- First Theme: Drum Thunder
- Second Theme: Cry a Blue Tear
- Third Theme: Harlem's Disciples
B2 Blues March 6:13
B3 Come Rain or Come Shine 5:45
Total: 39:53

 

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lunes, 30 de abril de 2012

Matices de azul

Kind of Blue (Miles Davis, 1959)
 
 
 
 
COOL JAZZ. Adentrarnos en Kind of Blue es hacerlo en el disco más importante de la historia del jazz. Miles Davis construyó un monumento que maravilla a cada oyente que se acerca a él. Estamos hablando de un disco eterno e insuperable. El que posiblemente se adueñaría del calificativo de EL DISCO dentro de esto que llamamos jazz. El zumo de naranja del desayuno y la biblia en la estantería.

Grabado en 1959, Kind of Blue amplía y sella el movimiento "cool jazz". Es la expresión máxima de esta variante sedosa y aterciopelada de hacer jazz que se enfrentó a los exabruptos del bebop una década antes. La perfección del disco es sencillamente abrumadora. En cinco temas espaciados, brumosos y sublimes, Davis susurra al oyente, lo acuna y lo empuja con suavidad para que flote en el espacio durante tres cuartos de hora inimaginados hasta y desde entonces. Bueno, esto lo hace el mago de la trompeta junto a una banda de antología. La alineación da hasta escalofríos. Al trompetista lo acompañan Julian "Cannonball" Adderley al saxo alto, Bill Evans al piano (Wynton Kelly lo toca en "Freddie Freeloader"), Paul Chambers al contrabajo, Jimmy Cobb a la batería y el soberbio John Coltrane al saxo tenor. Un conjunto terrorífico que ofrece lo mejor de sí mismo y que transmite el hecho de estar haciendo historia en cada nota.

El disco se abre con la caricia de un piano y termina entre susurros apagándose lentamente como un suspiro. Y en medio parece que no ha ocurrido nada, cuando en realidad nuestra sonrisa y la bruma de nuestro cerebro nos indica que vamos a tardar en recuperarnos de la conmoción. "So What" abre con parsimonia y embrujo instantáneo para enlazar de manera natural e imperceptible con su continuación natural. Se trata de una apuesta doble sobre el tema inicial, "Freddie Freeloader". Después de estos dos momentazos inextricables, sutiles y hermosos, nos sumerjimos en las aguas plácidas y cálidas de "Blue In Green". Un auténtico sueño en el que retozar gozosos mientras esperamos el turno para mi favorita del disco, "All Blues", once minutos y medio de blues bullente y vibrante que no deseas que acaben nunca. O sí, porque solo de ese modo se podrá disfrutar del final herido, falsamente plácido, nocturno, pasional, que es "Flamenco Sketches". Un adelanto de lo que nos esperaba en el excelente Sketches of Spain (1960) y perfecto cierre para un mito de estas dimensiones.

Kind of Blue es de esos discos que tienen una historia para cada oyente. Es un mundo en sí mismo. Tan grande que no admite simplificaciones ni análisis absolutos. Es una de esas obras de arte que no pueden explicarse porque no parecen hechas en este mundo. El batería, Jimmy Cobb, ha dicho alguna vez que este disco debe haber sido hecho en el cielo. Y sin embargo es tan terrenal que conmueve y duele como el primer día. No, este no es simplemente "el disco". Este disco es EL JAZZ.

 

A1 So What
A2 Freddie Freeloader
A3 Blue in Green
B1 All Blues
B2 Flamenco Sketches

Total: 46 min.


El disco supuso un antes y un después para Davis, entre otras muchísimas cosas, por ser el receptáculo donde volcó sus inquietudes con el jazz modal que se enfrentaba al hard bop y su intrincada improvisación  y cambios de acorde. El jazz modal es más melódico y menos abrupto. Los acordes se mantienen durante más compases y el uso de drones lo hacen en suma (y simplificando mucho) más suave y cálido.

- El disco ha influido enormente en el jazz como es de esperar, pero también en otros estilos de música, entre ellos el rock y la música clásica. No en vano, siempre está presente en cualquier lista de mejores discos de la historia.

- "It (Kind of Blue) must have been made in heaven." (Jimmy Cobb, batería del sexteto de Miles Davis).

- “That will always be my music, man. I play 'Kind of Blue' every day – it's my orange juice." (Quincy Jones).

- "(Kind of Blue) It's like the Bible—you just have one in your house." (Q-Tip).