Mostrando entradas con la etiqueta scott walker. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta scott walker. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de abril de 2018

momentazo #545: empapado en basalto

Soused
(Scott Walker & Sunn O))), 2014)
 
LIRISMO DRÓNICO. A Walker parece que le entran las prisas y en una fiebre inédita en su carrera sólo espera dos años para realizar su siguiente movimiento discográfico. Un movimiento, como siempre, arriesgado y con mucha miga.

Esta vez se alía con los reyes del drone metal, Sunn O))), unos alquimistas perversos que moldean el sonido a base de una adoración fanática del drone como el lienzo espacioso sobre el que arrojar sus brochazos aparentemente amorfos, pero que acaban teniendo una precisión casi maquinal. Una alianza que ya estaba tardando en producirse.

El saldo de la misma es un disco potente, lírico y muy duro, de una aridez que empata con el paisaje lunar de la portada. Lo esperado, la verdad. El gato al agua de la colaboración se lo lleva Scott, creo que no podía ser de otra forma. Su voz es la que marca a fuego una obra que aun siendo diferente a lo que venía ofreciendo el de Ohio, acaba siendo más de lo mismo en cuanto a ese ardor que no parece haber forma de calmar. Ahora no hay cuerdas, sino ruido informe, una masa de electricidad con la que edificar un nuevo monumento. 

Al final, el megalito tampoco impone tanto como esperaba, pero en su defensa, "Soused" tiene más "encantos" a la vista que ese hermético "Bish Bosch". Puede que no sea tan profundo como el anterior, pero con menos minutaje consigue una concreción que se acaba agradeciendo. Una nueva muesca en su revólver.

★★★☆☆

1 Brando 8:45
2 Herod 2014 12:02
3 Bull 9:23
4 Fetish 9:09
5 Lullaby 9:24

Total: 48:43

Resultado de imagen de soused

domingo, 15 de abril de 2018

El tríptico de las delicias

Bish Bosch
(Scott Walker, 2012)

TORMENTA EN OCRE. Scott Walker etiquetó este disco como la tercera parte del tríptico desolador que iniciara con Tilt (1995) y continuara con The Drift (2006). Estamos hablando de materiales pesados y discos densos, profundos y difíciles como la época que los parió. Pues bien, todo esto se multiplica en este tercero, haciéndolo el disco más oscuro, autista y brutal de esta trilogía y de toda su carrera.

Todo esto es algo a tener en cuenta antes de la inmersión. Hay que ir bien preparado, por mucho que eso tampoco nos vaya a salvar del impacto que supone un disco en el que Walker corta casi todas las conexiones de su música con la realidad. Sus letras, su concepto y su desazón surgen del mundo en que vivimos. En medio de la peor crisis económica y de todo tipo que se recuerda, este disco aventa los traumas y la angustia de los tiempos, pero lo hace con una música a la que no podemos agarrarnos.

Schoenberg, Stravinsky, machetes, pedos, ritmos salseros que salpican con ironía... En definitiva, las cosas más extrañas que se nos puedan ocurrir son los materiales sobre los que Walker ha trabajado durante tres años para grabar este cierre de etapa. El resultado, por supuesto, no podía ser nada que se parezca a lo que conocemos ni que podamos imaginar a priori. Bish Bosch es música experimental en el sentido estricto, sin concesiones a nada ni a nadie, abstracta y con los ganchos mínimos de rigor, que en este caso son mucho menos frecuentes que en los dos discos anteriores. Tal vez por eso sea el disco que menos me llega de los tres.

Los veintiún minutos de "SDSS1416 13B (Zercon, a Flagpole Sitter)" son el corazón y el resumen perfecto de lo que pasa en el álbum. Su parsimonia, sus dinámicas, su rareza, conforman un tema agresivo, hipnótico e insufrible. Un peaje altísimo que hay que pagar al enfrentarse a esta obra. Una carga que no ayuda a la digestión de un disco interesante como todo lo desviado, pero incomible como un bloque de hormigón.

★★★☆☆

1 'See You Don’t Bump His Head' 4:06
2 Corps de Blah 10:11
3 Phrasing 4:46
4 SDSS1416+13B (Zercon, a Flagpole Sitter) 21:42
5 Epizootics! 9:41
6 Dimple 6:47
7 Tar 5:39
8 Pilgrim 2:27
9 The Day the "Conducator" Died 7:45
Total: 73:04

martes, 10 de abril de 2018

El espasmo como terapia

And Who Shall Go to the Ball? And What Shall Go to the Ball?
(Scott Walker, 2007) [EP]

EXPERIMENTO PARA DANZA. Este disco es una rareza dentro del mundo ya de por sí deforme del último Scott Walker. Disfrutar de esto sin el apoyo visual puede ser complicado. Bueno, en realidad disfrutarlo es imposible de cualquier forma. Claro que la palabra disfrute y Scott Walker no están hechos para ir de la mano. No es este experimento para iniciados un disco de esos de diario, ni de los que te van a cambiar la vida, aunque sí es capaz de darte un par de revolcones.

Cuerdas en estacato perpetuo, percusiones primitivas y el aliento tenebrista que Walker venía aplicando desde hacía algo más de una década, conforman el esqueleto mate y crudo de una obra que transmite una sensación de amenaza y peligro constante. Walker compone y coproduce, no toca, en un disco que está en las antípodas de lo recreativo y que no funciona como música de fondo. En realidad, no funciona como nada que podamos imaginarnos ni mucho menos desear. ¿Quién irá al baile? ¿QUÉ irá al baile? El título ya acojona.

http://www.candoco.co.uk/the-work/candoco/and-who-shall-go-to-the-ball
 
★★★☆☆
 
1 Part 1 6:36
2 Part 2 5:29
3 Part 3 6:24
4 Part 4 6:10
Total: 24:39

lunes, 9 de abril de 2018

Tormenta en negro

 The Drift (Scott Walker, 2006)
 

TORMENTA EN NEGRO. Llega el momento de ponerse serio. Llega el momento de reseñar uno de los mejores discos de 2006 (el mejor posiblemente). Muchas veces hay que sujetar los epítetos para no parecer exagerado. Esta no es una de ellas, porque cuando una obra de arte se expresa de una forma tan libre, tan irredenta, tan irreductible, solo se le puede alabar por los cuatro costados. Y más en estos tiempos de tibieza y acomodo.

The Drift es un disco incómodo como pocos. Es ópera contemporánea, vanguardia... Todo y nada, un islote en medio del vacío que engulle buena parte de la música actual. Puedo entender que resulte insoportable para mucha gente, pero creo que habrá unanimidad al calificarlo de impactante. Eso lo es por fuerza, para empezar, por ese arranque de huracán contenido en una noche de negrura impenetrable. "Cossacks Are" es el inicio más espectacular al que un disco me ha sometido en años.

Una marcha roja y sangrienta que se repliega en la calma tensa de esa "canción de amor fascista" que dijera el propio Noel Scott Engel. "Clara", homenaje oblicuo y nada convencional a Claretta Petacci, amante de Mussolini que decidiera morir a su lado por su voluntad. La oscuridad y el sentimiento a flor de piel que transmite Walker en cada inflexión roza el paroxismo, la euforia y el llanto. Un expresionismo subrayado por percusiones paganas sobre un costillar de ternera y los gemidos subterráneos de los condenados. Todo un atrezzo impagable para recrear la oleada de fascismo que la canción quiere transmitir. Muy necesario ante el surgimiento de movimientos que recuerdan demasiado a otros de antaño. El pavor en estado puro.

Y es que el disco es absolutamente terrorífico porque retrata, de una forma impresionista y tangencial aunque vívida, el mundo en que vivimos. Milosevic, el terrorismo y el pato Donald conviven en una obra de arte total, un disco pictórico y lleno de pequeños detalles. Un disco negro, obtuso y dolorosamente humano. Por esos arreglos duros y secos que (des)arropan esa VOZ. Una voz salida de las mismas entrañas de la tierra, que siempre va a emocionarnos. Como lo hicieran antes Don Van Vliet (Trout Mask Replica (1969)) o Tim Buckley (Starsailor (1970)). Dos voces emparentadas con la de Walker por empaque y octavas. Y la de Walker se expresa aquí libre como pocas veces logrando recrear a la perfección el infierno en la tierra. Un escenario con el que podemos sentirnos plenamente identificados. The Drift no hace más que recordarnos que la cosa está mal y que debemos estar contentos por estar vivos. ¿O no?.


1 Cossacks Are 4:31
2 Clara 12:43
3 Jesse 6:28
4 Jolson and Jones 7:45
5 Cue 10:27
6 Hand Me Ups 5:49
7 Buzzers 6:39
8 Psoriatic 5:51
9 The Escape 5:18
10 A Lover Loves 3:13
Total: 68:44

domingo, 8 de abril de 2018

Música sanguinaria

Pola X
(Scott Walker, 1999)

CONTEMPORÁNEA/BANDA SONORA. Walker pone música a "Pola X", película del inclasificable Leos Carax, una colaboración tan natural como inevitable. Para ello aprovecha la inercia experimental de ese fabuloso "Tilt" con el que abofeteó al mundo cuatro años antes. Unas sonoridades que están en cierta forma en esta banda sonora, pero que se diluyen entre piezas de música clásica, toques étnicos orientales, folk obtuso y noise rock. Las colaboraciones de Bill Callahan, Sonic Youth, Fairuz, Nguyên Lê y M. Luobin Wang dan fe de todo este eclecticismo.

Una variedad que mella un poco el filo de una obra que gana en belleza y dulzura si la comparamos con los últimos movimientos del de Ohio, pero que ve mermado el empaque de su conjunto al pecar de cierta dispersión. Una dispersión que no empaña un disco de tono por momentos romántico o retador, en perfecta sintonía con la historia narrada por las imágenes de Carax. No es una obra obligatoria para el seguidor casual pero sí muy interesante.

★★★☆☆

1 The Time Is Out of Joint! 1:08
2 Light 3:20
3 Meadow 2:09
4 The Darkest Forest 5:42
5 Smog - Extra Blues 6:03
6 Never Again 1:26
7 Fairuz - Iza Kana Zanbi 8:53
8 Trang mo Ben Suo 1:15
9 Zai na Yao Yuan de di Fang 0:59
10 Church of the Apostles 5:53
11 Bombupper 1:39
12 River of Blood 1:22
13 Sonic Youth - Blink 5:21
14 Running 1:56
15 Closing 1:49
16 Isabel 6:51

Total: 55:46

Imagen relacionada

sábado, 7 de abril de 2018

Tormenta en gris

Resultado de imagen de scott walker tilt 
Tilt (Scott Walker, 1995)
 

TORMENTA EN GRIS. El giro se materializa. "Tilt" culmina la huída que Scott Walker esbozara con ese "Scott 4" allá por 1969 y estructurara con ese carnoso "Climate of Hunter" (1983). En "Tilt" se extreman los sonidos, se escarpan las rugosidades y los juegos líricos. Más que un disco, es una obra de arte libre, una creación musical en la que se sueltan los corsés de todo tipo.

Once años después del disco anterior, el británico de adopción redobla el riesgo e invoca a los popes de la música contemporánea, del noise, de las vanguardias europeas del siglo XX y a Samuel Beckett para entregar una obra sobrecogedora. Todo en este disco es oscuro, denso, profundo y de una intensidad que lleva al escalofrío y al delirio. Un álbum que es pura confrontación. Un disco único en su carrera que no pretende ser punto y aparte. Más bien punto y coma, ya que inaugura una serie de obras que se nutren de esta atmósfera, esta experimentación, esta forma de hacer las cosas.

"The Drift" recogería el testigo otros once años después y lo haría con grandeza. Walker siempre ha sido amigo del fuego lento, y más en esta última etapa en la que deja que las ideas maceren en su mente hasta germinar en algo que impacte como una carga de profundidad. "Tilt" es el primero en muchos sentidos. Quizás no pueda aspirar al clasicismo de obras magnas como "Scott 3" (1969), pero no por ello deja de optar a la eternidad. Desde "Tilt", más que nunca, los discos de Walker son testigos de su tiempo. Por eso son tan oscuros, tan secos y tan duros

Sonidos turbios, una voz que se hincha y flota como un gas nocivo, y mucho eco, crean la atmósfera perfecta para narrar la barbarie, la impotencia y la jodienda del ser humano contemporáneo. Walker se empeña en crear arte complejo y nada acomodaticio y como T.S. Eliot en la literatura nos muestra la tierra baldía en la que no nos queremos reconocer, en la que braceamos y aleteamos medio asfixiados en lucha por un segundo más de una vida que nunca nos ha pertenecido.

★★★★☆

1 Farmer in the City 6:37
2 The Cockfighter 6:01
3 Bouncer See Bouncer... 8:46
4 Manhattan 6:05
5 Face on Breast 5:15
6 Bolivia '95 7:44
7 Patriot (A Single) 7:58
8 Tilt 5:12
9 Rosary 2:40
Total: 56:18

viernes, 6 de abril de 2018

La noche del cazador

Climate of Hunter
(Scott Walker, 1984)

ART ROCK. Tras esa travesía por el desierto que fueron los años 70 para Scott Walker, por fin saca la cabeza del pozo para componer y grabar un disco más que prometedor. En esa búsqueda constante que ha sido su carrera, da por fin con el material definitivo con el que edificar el monumento por el que será recordado para la eternidad. No por este disco, eso está claro, pero sí hay algo de eso en la miríada de sonidos y tonalidades que ya anuncian las joyas que iba a fabricar años después.

Tras este disco, una auténtica revelación que revolcaba de un único movimiento a todas las medianías que le precedían hasta remontarnos a las glorias de "Scott 4" (1969), vendría un impasse de once años. Una espera que volvería a merecer la pena, y aún más si cabe, pero mucho de lo que Walker expresaría allí ya aparece aquí aunque sólo sea esbozado.

El disco también tiene sus pequeñas taras, empezando por un sonido un pelín demasiado ochentero, pero esto no acaba de sentarle mal, tal es su solidez. También un exceso de influencia de gente visionaria como David Bowie o Tom Waits, aunque esto no creo que venga de la simple imitación, sino más bien de esa familiaridad que aparece cuando se trabaja con la grandeza pura y dura. A un mismo nivel, resonancias parecidas. Algo que no deja de ser irónico cuando el propio Bowie siempre ha afirmado que Walker es el artista que a él mismo le hubiera gustado ser.

Al final, "Climate of Hunter" es una isla en la discografía del norteamericano. Por su situación temporal y por su estilismo mucho más profundo, meditativo, oscuro y grandioso dentro del recato. Una novedad que fulmina todo su pasado de un plumazo. Un pasado al que no regresará jamás por muy llamativo o importante que sea. Por mucho que le deba, la deuda empieza a saldarse desde aquí.

★★★☆☆

A1 Rawhide 3:50
A2 Dealer 5:09
A3 Track Three 3:42
A4 Sleepwalkers Woman 4:07
B1 Track Five 3:30
B2 Track Six 3:07
B3 Track Seven 3:41
B4 Blanket Roll Blues 3:07
Total: 30:13

jueves, 5 de abril de 2018

Las frías brasas

'Til the Band Comes In
(Scott Walker, 1970)

POP BARROCO. Este disco supuso la culminación de ese sonido Las Vegas que perseguía el primer Scott Walker como un poseso. Algo que no es precisamente un piropo, porque si bien a Walker la piel de crooner noctámbulo le va como un guante y sus prestaciones vocales se bastan y se sobran para imponerse a todo, en este disco se pierde el componente fantasmagórico que lo hacía diferente. Esa pátina de rareza que lo hacía especial se diluye por completo entre tonadas más pensadas para Frank Sinatra o Benny Goodman que para la profundidad abisal de su persona.

En resumen, todo en el disco post-Scott 4 suena bonito y en su sitio. Hay incluso un par de momentos para la esperanza, pero al final no se sostiene. No como la obra personal e intensa que esperábamos del autor de "The Seventh Seal". Con todo, no es un desperdicio absoluto, aunque ese olor a disco de transición acabaría resultando falso. El tiempo lo colocaría como el principio de la peor época para el de Ohio. Sí, deberían bajarse aquí y esperar a que pase la tormenta. O mejor, a que llegue.

★★★☆☆

A1 Prologue 1:23
A2 Little Things (That Keep Us Together) 2:18
A3 Joe 3:42
A4 Thanks for Chicago Mr. James 2:18
A5 Long About Now 2:06
A6 Time Operator 3:37
A7 Jean the Machine 2:10
A8 Cowbells Shakin 1:06
B1 Til the Band Comes In 3:50
B2 War Is Over (Epilogue) 3:36
B3 Stormy 3:09
B4 Hills of Yesterday 2:45
B5 Reuben James 3:03
B6 What Are You Doing the Rest of Your Life? 3:36
B7 It's Over 2:26
Total: 41:05

miércoles, 4 de abril de 2018

Jugando al ajedrez con la muerte

Resultado de imagen de scott 4 walker pictures 
Scott 4 (Scott Walker, 1969)


POP BARROCO. El siguiente paso tras Scott 3 (69) puede parecer por su título la culminación de una tetralogía genial. No lo es. Más bien me gusta verlo como un anexo a la magnífica terna inicial de Walker. Un apéndice que no explica ni aclara nada sobre el misterio que flota en el aire cuando suena su música. Lo enturbia todo un poco más.

Si en Scott (67) el artista trataba de romper con su pasado en un difícil equilibrio entre la honestidad y la devoción; en Scott 2 (68) reposaba su estilo manteniendo el pulso encendido; en Scott 3 se definía y explotaba desde la certeza de una personalidad inimitable que bebía de clásicos y encontraba la plenitud… En Scott 4 abandona la senda que estaba creando en busca de un atajo que le llevara al manantial que pudiera refrescar su quemazón interior. Se puede decir que llega a otearlo desde lejos pero le fallan las fuerzas o los espejismos le traicionan en su objetivo.

Ponemos el disco y nos descubrimos arrodillados ante "The Seventh Seal", la mejor introducción posible, una de sus mejores canciones. En ella nos desgaja la historia existencialista de la película de Ingmar Bergman acompañado por la oscuridad impenetrable de su melodía fronteriza. Estaba claro que Walker se hacía preguntas con respuestas tortuosas o inexistentes. Ese punto marca un descenso desde la cumbre con algún repecho importante.

Mucho había cambiado en el arte del cantante. Para empezar deja de apoyarse en temas ajenos. Y en esa búsqueda de una nueva identidad se percibe también un hálito de agotamiento. Algo se estaba acabando. Las canciones tienen un giro inesperado. La que se parece a una de Elvis no podría cantarla él nunca y todas tienen un algo obtuso que las hace difíciles, bastante más de lo que parecen y bastante más de lo que el fan desearía.

No, Scott Walker no se iba a quedar con la etiqueta de cantautor al uso y este disco supone el final de una época. El borde de una grieta que iría de 1969 a 1983 - lo que hay en medio, el vacío, tiene poca importancia, la verdad. En ese año comenzaría una nueva trilogía. Puede que incluso más apasionante que la primera de la que este disco es testigo oblicuo y apartado. Y esa sensación de que pretende más de lo que consigue. Pero es que lo que pretende ya es mucho.

★★★★☆

A1 The Seventh Seal 4:57
A2 On Your Own Again 1:48
A3 The World's Strongest Man 2:21
A4 Angels of Ashes 4:21
A5 Boy Child 3:38
B1 Hero of the War 2:28
B2 The Old Man's Back Again (Dedicated to the Neo-Stalinist Regime) 3:43
B3 Duchess 2:50
B4 Get Behind Me 3:14
B5 Rhymes of Goodbye 3:04
Total: 32:24

martes, 3 de abril de 2018

Entre el swing y la chanson

Scott 2 (Scott Walker, 1968)
 

POP BARROCO. El segundo intento siempre es una prueba de valía. Se trata de un momento difícil en la carrera de cualquiera. No era un bisoño el señor Walker, de acuerdo, ya llevaba una carrera amplia con su grupo anterior. Y nada suena a novato en este disco. Seguía teniendo claro de dónde quería partir.

Como en su estreno, arranca con una versión de Jacques Brel, "Jackie". Un tema con una atmósfera arrebatadora muy parecida a la sensación que dejó con "Mathilde" un año antes. Las cosas no habían cambiado mucho, aunque sí que hay algunos toques novedosos. Sigue habiendo tres versiones del gigante belga, quizá los mejores momentos del disco, y el conjunto sigue siendo denso, oscuro y precioso. Sin embargo el de Ohio se decanta por afilar la vertiente dramática de las canciones. Las reposa, las dota de importancia con la cadencia perezosa y potente de su voz. Le sale bien, la verdad, pero el mundo anglosajón no necesitaba otro Frank Sinatra. Al menos no tanto como su propio Jacques Brel.

El drama poderoso de la tragedia humana, de una vida donde no siempre somos bienvenidos…Vale, ¡tocado hasta el tuétano!, pero no hundido. Para eso aún le faltaba decidir a dónde quería llegar… ¡Y vaya si lo haría!

★★★★☆

A1 Jackie 3:23
A2 Best of Both Worlds 3:14
A3 Black Sheep Boy 2:39
A4 The Amorous Humphrey Plugg 4:31
A5 Next 2:50
A6 The Girls From the Streets 4:11
B1 Plastic Palace People 6:06
B2 Wait Until Dark 2:59
B3 The Girls and the Dogs 3:10
B4 Windows of the World 4:25
B5 The Bridge 2:50
B6 Come Next Spring 3:24
Total: 43:42

martes, 27 de marzo de 2018

La punta del iceberg

Scott (Scott Walker, 1967)
 
 
POP BARROCO. Cuando Noel Scott Engel decidió abandonar su exitosa carrera con los Walker Brothers, o bien estaba muy seguro de lo que hacía, o había una fuerza imperiosa que le obligaba a ello. Una fuerza en relación directa con su obsesión por Jacques Brel, esa que le hacía desgranar versiones que han fijado para siempre en lengua inglesa el genio y el talento inigualables del belga. No se trata de recreaciones innecesarias o huecas. Muy al contrario, son auténticos trabajos referenciales que dan pinceladas de negrura a un estreno en solitario muy grande. 
 
El disco está dominado por la voz tremenda de Scott. Los arreglos crean esa atmósfera necesaria pero secundaria con un instrumento semejante. Con ella juega a ser un Brel encendido, un Sinatra maldito o incluso un Walker Brother atormentado. No, el pasado no se puede borrar de un brochazo, aunque no es mala cosa atacarlo sin piedad. Vapulearlo.

Y atreverse a cerrar el disco con la tremenda "Amsterdam" da el pasaporte a la eternidad que refrendaría trabajo tras trabajo. Porque si Baudelaire se encargó de rehabilitar a Poe desde la lejana Francia, Scott sacó del cuarto oscuro a Jacques Brel. Casi nada. Como siempre, fueron pocos los que escucharon, pero eso no tiene la más mínima importancia. Porque lo hizo y por CÓMO lo hizo. Le llamarían leyenda.
 
★★★★☆
 
A1 Mathilde
A2 Montague Terrace (In Blue)
A3 Angelica
A4 The Lady Came From Baltimore
A5 When Joanna Loved Me
A6 My Death
B1 The Big Hurt
B2 Such a Small Love
B3 You're Gonna Hear From Me
B4 Through a Long and Sleepless Night
B5 Always Coming Back to You
B6 Amsterdam
 
Total: 41 min.
 

Xxx

DISCOS RELACIONADOS