Omega no es sino un punto de inflexión absoluto en su carrera y en la historia de la música en castellano. La ambición que proyectaba no era para tomar a broma y, sinceramente, se prestaba a salir mal por muchos motivos. El principal era una tendencia clara hacia la épica y la dispersión. Vamos, aunque peguen, no se me antoja fácil unir a Federico García Lorca y Leonard Cohen bajo el paraguas del flamenco. Y para más inri, por si esto no fuera suficientemente osado, se alía con Lagartija Nick para teñir los palos de un rock casi thrash que auguraba interés… Y muchas dudas.
A veces ocurre, y hablamos de triunfo absoluto entonces, que los ARTISTAS se sobreponen a todas las dificultades y vencen los augurios a base de creatividad, talento o sangre. De todo esto se valió este grupo de granaínos para empastar unos estilos antagónicos que conviven y respiran como sin esfuerzo en un trabajo capital como se han visto pocos en este país. No puede sonar exagerado, no al menos después de atravesar "Omega", la canción, el dichoso y negro pórtico que se erige en el impresionante acceso al álbum. Sus once minutos nos sacuden entre magmas eléctricos, poesía apasionante y crescendos sedientos de sangre. Un tour de force que sirve de presentación perfecta para la dulzura portuaria de "Pequeño Vals Vienés". Morente derrite los versos de Lorca, según la versión de Cohen, en un maridaje triple digno del autor de Beautiful Losers (1966).
A pesar de todo este paisaje abyecto para el purista, no crean que esto es algo diferente al flamenco. Muy al contrario, sigue siéndolo por actitud y rajo. Ya se encargan de dejarlo bien claro los temas más "tradicionales" del disco. Tradicionales por decir algo, porque todos tienen el sello morentiano, el giro que los diferencia de cualquier otra cosa. Eso que hace que a los que no escuchan flamenco les parezca muy puro y a los fanáticos del género una marcianada. Pues ni una cosa ni otra. Este álbum no se entiende desde el extremismo. Y eso que Omega se sitúa en un extremo desde su mismo título.

"Incluso antes de salir el disco, la flamencología empezó a criticarme muy enérgicamente y a agredirme como si estuviéramos haciendo algo malo (...) Fue un posicionamiento, un pronunciamiento musical, un golpe de estado artístico a lo que se hacía en esos momentos." (Enrique Morente)
"El poema en trece versos ya contiene el grito y el ruido, aparte de ser una premonición sobre la propia muerte de Lorca, pero Morente enseguida visualizó cómo adaptarlo a nuestro caos." (Antonio Arias, Lagartija Nick, sobre la canción "Omega")
"Los poemas explosionaban en nuestras manos y nos arrastraban por el camino de la intuición." (Antonio Arias)
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