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martes, 16 de febrero de 2021

Misa psicodélica

Magical Mystery Tour (The Beatles, 1967) 


POP PSICODÉLICO. Siguiendo las directrices perfectamente definidas en sus dos discos anteriores, este álbum aprovecha la inercia y se deja dar de lametones por la psicodelia más libérrima y salvaje. Por su título es como si la banda del Sergeant Pepper que se inventaran en el disco anterior saliera de gira y dejara registro de sus correrías en estos surcos.

Y eso que esto iba para obra de transición. En el Reino Unido lo publicaron como doble EP con seis canciones, todas nuevas y todas aparecidas en la banda sonora de la película del mismo título que se sacaron de la manga para la tele en las islas. Una chuchería resultona, pero menor si la comparamos con la edición norteamericana, que es la que nos ocupa, un LP de enjundia que conformaron al añadirle cinco temas que habían ido sacado recientemente como singles.

Si la cara A cuenta con el atractivo de la novedad, es la B la que más impresiona por mucho que se conozcan los temas que contiene. "Strawberry Fields Forever", "Penny Lane", "Hello Goodbye" o "All You Need Is Love" están entre lo más inmortal del canon de los de Liverpool. Sin menospreciar cosas tan curiosas y tan decisivas para su crecimiento como esa intrigante y siempre esquiva "I Am the Walrus", esa deliciosa "The Fool on the Hill" o ese intento de prolongar la fiesta multicolor del disco anterior que es la canción titular.

Un disco que incide en las obsesiones de la banda en la época y que se aprovecha de la curiosidad aún ardiente del grupo hacia los cachibaches del estudio de grabación. Siempre lo he pensado. Después de la borrachera psicodélica que venían prolongando en los últimos dos años, esta sería la maravillosa resaca. Pero no de esas cabezonas, sino más bien ese sopor neblinoso del que no quieres despertar jamás.

★★★★☆


The Beatles in Songs and Music From a Color Television Film Called "Magical Mystery Tour"
A1 Magical Mystery Tour 2:48
A2 The Fool on the Hill 3:00
A3 Flying 2:16
A4 Blue Jay Way 3:50
A5 Your Mother Should Know 2:33
A6 I Am the Walrus ("No You're Not!" Said Little Nicola) 4:35
...Plus These Other Selections
B1 Hello Goodbye 3:24
B2 Strawberry Fields Forever 4:05
B3 Penny Lane 2:57
B4 Baby You're a Rich Man 3:07
B5 All You Need Is Love 3:57

Total: 36:32  

La naturaleza inconexa y poco trabajada de la película de la que se extrae esta banda sonora le granjearon sonoras críticas y el abucheo generalizado de crítica y público. Hoy se considera una obra de culto, aunque en ningún caso rebasa el límite de producto para fans que siempre ha tenido.

La cinta es reveladora en varios aspectos. En primer lugar, muestra la naturaleza caprichosa y autoindulgente de unos artistas endiosados que no sabían distinguir la broma privada del arte (al menos en cuestiones cinematográficas). Seguían escribiendo y grabando canciones fastuosas, quizás las mejores de su carrera, pero en cuanto a otras disciplinas artísticas, la cosa cambiaba.

 


 

Y en segundo lugar, aquí los Beatles estaban mostrando en cierta forma que empezaban a estar un poco hartos de todo, de ellos mismos para empezar. Sus vidas empezaban a llenarse de otras cosas, otras personas y otras aficiones y la música, aún un motor vital para ellos, no iba a tardar demasiado en pasar a un segundo plano.

En la imagen, la secuencia en la que interpretan "Your Mother Should Know", todos de blanco y con claveles en la solapa. El de Paul, por cierto, es negro, lo que alimentó la paranoia de esa teoría bautizada como "Paul Is Dead" que afirmaba que había fallecido y al que veíamos era simplemente un doble. Así estaban las cosas alrededor de la banda en el 67.

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El rock del arcoíris

Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (The Beatles, 1967)

 

POP PSICODÉLICO. The Beatles seguían en racha y con la pulsión artística al rojo cuando enfilaban el último tramo de la década de los 60. Después de una obra tan ambiciosa, redonda y exigente como Revolver (1966) muchos habrían optado por una vuelta a las bases, por una simplificación, en parte, para poder tocar lo que fuera que grabaran en futuros directos, cosa que no habían podido hacer con el disco mencionado.

Pues no, el cuarteto más mágico del rock no estaba por la labor de dar ni medio paso atrás. Así que ni cortos ni perezosos se liaron la manta a la cabeza y dieron forma a este disco partiendo de una idea de Paul, el tema titular, que los convertía en una banda inventada tocando el disco como si de un concierto se tratara. Nada más lejos de la realidad, por supuesto, habida cuenta de la gran cantidad de cortapega y experimentos en el estudio, con filtrado de voces, aceleración, ralentización o inversión de pistas, jugueteos con el pitch y empleo de mil recursos nunca vistos y diría que nunca igualados después.

Un trabajo minucioso para el que necesitaron unas 700 horas de estudio. Si lo comparamos con los 585 minutos que emplearon en su debut, creo que queda claro la dimensión de la evolución del grupo en apenas cuatro años. Pero todos esos números no explican por sí solos la maravilla de disco que nos ocupa. Para comprender lo gigantescos que eran estos Beatles hay que escucharlo, escucharlo hasta metérnoslo en el alma. Así no importarán nada ni las alusiones al LSD ni las conexiones entre la cultura más elevada y lo popular ni la rompedora originalidad de una cubierta para la historia. No, el "Sergeant Pepper", como todos lo llamamos, es mucho más que la música que contiene en sus surcos, pero todo lo que es se ramifica directamente de esos sonidos imposibles que estos cuatro locos fabricaron en el estudio.

Al final, queriendo o no, les salió otra bestia imposible de reproducir en directo. Ya llevaban dos seguidas y así no es de extrañar que hubieran dejado de tocar en vivo. John ya llevaba tiempo harto de eso, llegando a decir que con poner muñecos de cera en el escenario con música de fondo, el público ya estaría contento. Indudablemente, aunque la opinión no era unánime en el grupo, su interés estaba en la creación musical en el estudio. Y en eso tanto Revolver como este disco se erigen en dos piezas maestras que muchos han querido imitar sin conseguirlo. Piezas de orfebrería que pueden enfundarse como un guante eso de "uno de los mejores discos de la historia". Sí, con todas y cada una de sus letras.

 

A1 Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band
A2 With a Little Help From My Friends
A3 Lucy in the Sky With Diamonds
A4 Getting Better
A5 Fixing a Hole
A6 She's Leaving Home
A7 Being for the Benefit of Mr. Kite!
B1 Within You Without You
B2 When I'm Sixty-Four
B3 Lovely Rita
B4 Good Morning Good Morning
B5 Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (Reprise)
B6 A Day in the Life
 
 

Pocos meses antes de la edición de este disco empezó a circular un rumor según el cual Paul McCartney había fallecido en accidente de tráfico. Por mucho que el grupo y el propio Paul trataron de desmentirlo, poco a poco fue desarrollándose una teoría entre los conspiranoicos que llegaban a decir que el propio servicio secreto británico había sustituido al fallecido McCartney por otra persona muy parecida a él.

El rumor siguió afianzándose con los años y los creyentes se afanaban por ver mensajes secretos del grupo en canciones, portadas y cualquier actitud que ellos rápidamente interpretaban como un guiño que les daba la razón en su teoría.

 

Esto podíamos encontrarlo en letras como la de "Glass Onion" ("here's another clue for you all / the walrus was Paul"); escenas como una en "Magical Mystery Tour" en la que el grupo aparece con claveles rojos en la solapa salvo Paul, que lleva uno negro; la portada de Abbey Road, en la que aparecen cruzando el famoso paso de zebra y Paul va descalzo y a paso cambiado (entre otros detalles) y muchas otras señales que para el fan casual no dejan de ser boutades sin importancia.

Tampoco se escapaba el disco que nos ocupa de la fiscalización de estas eminencias. Paul aparecía en contraportada dando la espalda y al tener las letras de las canciones impresas, la expresión "without you" aparece junto a su cabeza. Además, en otra foto del interior aparece McCartney con una chapa con las iniciales OPP (Ontario Provincial Police). Eso no impidió  a los fanáticos confundir la última P por una D y así afirmar que eso significaba "declarado oficialmente muerto" (Officially Pronounced Dead).

Muerto o no, McCartney o William Shears Campbell (sí, los conspiranoicos incluso sabían el nombre del doppelganger de Paul) siguió escribiendo canciones, muchas de ellas, maravillosas. Pero todo esto es una muestra más de todo el ruido que rodeaba a los Beatles en sus años de mayor esplendor. Un detalle más alrededor de la iconografía de la que puede ser la portada (o el envoltorio completo) más icónica de la historia del rock.

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