sábado, 8 de marzo de 2025
jueves, 6 de agosto de 2020
A más de dos metros sobre el suelo
- Nieves y rescates (2004) 🌟
- Amable (2005)
- El tiempo en los Urales (2005) 🌟🌟
- Las jugadas imposibles (2006)
- Esta vida pide otra (2008) 🌟🌟🌟
- Os reís porque sois jóvenes (2010)
- El Niño Gusano
- León Benavente
lunes, 20 de julio de 2020
El jolgorio de la muchachada
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POP. Disco a disco, Tachenko van adquiriendo una maestría en esto del pop en la que no se les divisa el límite. Lástima que en esa depuración técnica estén dejándolo todo en manos de lo quirúrgico con toda su asepsia y vendan su alma a cambio de una precisión suiza totalmente alejada de la pasión que siempre se les presupone.
Decir que este cuarto disco de Tachenko es bueno no es decir nada. Los zaragozanos viven abonados a la calidad perenne en ese gusto tan personal por engarzar las palabras mejor talladas en la melodía de acabado más fino posible. Tampoco es ningún piropo el afirmar que con cosas como "Escapatoria" imparten docencia a medianías como Vivasuecias, Vetustamorlas e Izales con todo su reguero de acólitos sin criterio. Demostrar que son capaces de dejarlos muy atrás en su propio terreno no es lo que yo llamaría embadurnarse de prestigio.
Es cierto que Tachenko lo hacen todo muy bien aquí. Y no, no lo voy a dejar ahí. Como casi siempre, a esa sentencia le sigue un pero. Un sin embargo totalmente subjetivo que tiene que ver con un poso melancólico que lo tiñe todo de insustancialidad. Esa es la explicación que encuentro a que toda esta orfebrería pop no me acabe de llegar. Todo está muy medido y es muy bonito, pero encuentro muy pocas canciones memorables aquí. De esas que se te pegan durante días y no te dejan ni dormir. Y ante toda esta liviandad, esta falta de poso, no puedo caer rendido por mucho que lo intente.
★★★☆☆
martes, 14 de julio de 2020
Vivir
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POP. En el tercero podemos por fin sonreír sin pudor. Las buenas intenciones, buenísimas en algunos puntos, que mostraban en los dos primeros se materializan aquí en una obra notable en todos los sentidos. Siempre habían tenido las melodías y las ganas de contarnos cosas a su manera esquiva, pero aquí a todo eso le añaden la producción imperial de un Paco Loco que simplemente lo vuelve a hacer.
Creo que esa es la clave del mejor disco de Tachenko hasta la fecha. Un sonido autoritario y brillante que por fin les hace justicia y les hace salir de esa casilla de grupo gustoso pero pacato en la que parecían atrapados. Aquí todo suena como se espera de un grupo que se cree lo que toca y lo que dice. Y además, las canciones tienen ese filo que las hace ideales para el directo. Aquí, por fin, lo que hace Tachenko puede llamarse pop de guitarras en la estela de sus adorados The Kinks, Small Faces o Teenage Fanclub. Tampoco olvidan sus referentes patrios, como esos Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán en "Quemados por el sol".
Además de este, "Hacia el huracán", "No hay ley que se sostenga" o "El rey del balón" son tres ejemplos más del rosario de temazos que añaden a su repertorio. Un repertorio pensado para gozar, que más que nunca suena con el respeto que se le debe a un grupo que nunca ha dejado nada al azar, pero al que no acababa de salirle la jugada. Y todas esas ganas salen a relucir por fin aquí en todo su esplendor.
★★★☆☆

No indagues, Leucónoe (no es lícito saberlo),
qué fin reservan los dioses a tu vida y la mía,
ni combines los números mágicos. Mejor será que te resignes
a los decretos del hado, sea que Júpiter te conceda vivir muchos años,
sea éste el último en que ves romperse las olas del
Tirreno contra los escollos opuestos a su furor.
Sé prudente, bebe buen vino y reduce las largas esperanzas
al espacio breve de la existencia. Mientras hablamos,
huye la hora envidiada. Aprovecha el día, no confíes en el mañana.
Salvando goles en propia puerta
POP. Cambio de formación que anuncia nuevos detalles en el pop de los aragoneses. Edu Baos al bajo y Alfonso Luna a la batería completan la formación junto a Sebas Puente, Ricardo Vicente y Sergio Vinadé. Y lo cierto es que el cambio en el sonido es palpable. Las melodías siguen mandando, pero se cuela algún calambre más de la cuenta, cosa que potencia una producción ligera, de las que se limitan a separar los instrumentos con claridad, pero que no embellece en demasía lo que ya es de por sí hermoso.
No obstante, el sonido me parece algo falto de fuerza, lo que no acaba de apagar las virtudes del grupo y de unas canciones que quizá no tengan ese hit infalible que sí que estaba en su debut, pero que ganan por el peso específico de un bloque más cohesionado y más hecho. Un conjunto en el que también hay cosas que destacar por encima del resto. "Entrada de artistas", "1986" o "Arconada" se suman a su lista de himnos a corear. Con su sencillez en los arreglos y sus melodías arrebatadas para envolver unas letras que a menudo giran en torno a la metáfora deportiva, futbolera en muchos casos.
No han sido los primeros en hacer esto último. Me vienen a la cabeza cosas como "Segundo premio" o "La Copa de Europa" de Los Planetas o esa "Eto'o, su jugador favorito" de sus admirados La Granja. Es innegable que Tachenko lo hacen muy bien, son muy finos y saben lo que se hacen. Un grupo de esos que escuchan mucho y hablan poco, pero casi siempre bien. Otra cosa es que rematen el disco de su vida, algo que a estas alturas parece que les queda lejos.
★★★☆☆
Total: 37:22
Es el segundo, es super pop, las guitarras suenan afiladas (cada uno a su estilo, es cierto) y la producción les da un sonido diferente al resto del catálogo de cada banda. Demasiadas coincidencias como para que no me venga a la mente este Pop (Los Planetas,1996), una década mayor que el disco que nos ocupa. Un hermano mayor con el que no creo que les moleste que se compare a esta obra de Tachenko.
Son solo algo más de quince minutos, pero en ellos encapsulan todo lo que son capaces de hacer. Desde el pop brillante a la psicodelia, de las lentas soñolientas al punk-pop, Tachenko demuestran aquí que saben más de lo que demuestran normalmente y que son capaces de producir obras de calado, quizás su mayor tara a la hora de enfrentarse al formato LP. Que también puede que me guste más que lo anterior precisamente por eso. Porque no se cuelan canciones más largas de la cuenta ni hay flecos que recortar. Y por supuesto, hoy me parece claro, que estaba exagerando sus bondades. Sin embargo, y sin duda, seguían en la buena dirección.
martes, 7 de julio de 2020
Cuando una puerta se abre...
POP. Finiquitado El Niño Gusano, Sergio Vinadé y Andrés Perruca pensaban que todavía tenían cosas que decir. Sergio Algora hizo lo propio con Muy Poca Gente y La Costa Brava. Y ellos se juntaron con Sebas Puente, Miguel Yrureta y Ricardo Vicente para dar forma a su idea del pop. Una idea más clásica y ortodoxa que lo que habían hecho en El Niño Gusano, pero también atractiva en toda su humildad.
Tachenko nunca han pretendido tener el impacto indeleble de la banda madre. Sus intenciones, aun siendo mucho más modestas, son las que los hacen un grupo fundamental para entender el pop independiente del nuevo milenio. Letras cuidadas, armonías vocales en la escuela de Los Brincos y algún conato eléctrico que nunca se come a la melodía, sino que la ensalza, son las características principales que podemos observar en este estreno, un disco encantador y soñoliento que a veces se pasa en ambas cosas. Esa sería su tara, una falta de sangre en las venas que lo hace tan bonito como inofensivo.
Y no me refiero con esto a que le falte distorsión o puños en alto. Soy consciente de que estoy ante el pop más puro de la creación, y eso no necesita de esas vulgaridades. Lo que echo en falta es algo más de autoridad, de creérselo, de que el disco no se quede ahí flotando de fondo. Por muy bonito que sea, que lo es, y por muy atinadas que sean las melodías. A veces enredan la madeja y alargan la cosa más de la cuenta. Y todo esto no quita que se note que aquí hay una banda con ideas y gusto. Un grupo con un futuro más que prometedor.
★★★☆☆
Total: 52:48
Un EP que complementa a su debut editado un año antes. Cuenta con el
gran hit de dicho disco, una "Amable" que titula y abre este escaso
cuarto de hora de pop acaramelado con alguna leve tintura psicodélica.
Un ejercicio de alivio para ir dando salida al material que el grupo iba
fabricando en esos años primerizos. Esto lo hace más necesario para
ellos que para sus seguidores, ya que aunque estamos ante una chuchería
atractiva, acaba aportando poco al canon de los zaragozanos.
A las tres piezas originales le añaden una versión del sempiterno
"Cuatro rosas" de Gabinete Caligari, recreación en clave psicodélica con
las guitarras chorreando fuzz, pero que por lo demás me suena
formulaica y sosa. Puede ser interesante para los seguidores de ambos
grupos por esa curiosidad insaciable que todos tenemos, pero no creo que
sacie a ninguno de los dos.
Ese es el auténtico termómetro de un disco dirigido al seguidor más
fiel, ese que necesita calmar su ansia completista a toda costa. Ahí sí
lo veo. Y es que al fin y al cabo, si relajamos el escrutinio, hay que
reconocer que no está mal. Pero solo si lo relajamos.
☆☆☆★★

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