CANCIÓN DESOLADA. Nueve años es una eternidad en esto de la música. Eso es lo que media entre este disco y el anterior, The Future (1992), algo que para el ritmo creativo de Leonard Cohen no deja de ser un suspiro. Un suspiro en el que tuvo tiempo de retirarse a un templo budista. Más que una huida del mundo, una escapada espiritual para encontrarse a sí mismo. En el monasterio fue ordenado monje zen y pasó a llevar una vida sin comodidades en la que tenía que cocinar o limpiar retretes, olvidándose prácticamente de la música. No de la escritura, eso es importante señalarlo.
Aparte de eso, en ese "suspiro" de casi diez años también sufrió la traición de su representante, Kelly Lynch, la cual vació sus cuentas dejándolo en la ruina. Un golpe tremendo en términos económicos, pero también a nivel personal, por la humillación que supuso y por la obligación que le imponía de volver al mundo si quería sobrevivir. De todos estos escombros surge esta obra, un objeto que nace de la necesidad física más que del deseo de expresar. Aun así, Cohen se emplea a fondo en tratar de ofrecer un álbum que refleje su momento personal. Un disco que, al contrario que el anterior, deja de lado la beligerancia para albergar todo su cansancio existencial, su decepción y la más invencible de las derrotas.
Un trabajo tremendamente irregular a pesar de su tono más que uniforme. Como Various Positions (1984), cuenta con tres temas para enmarcar —"In My Secret Life", "A Thousand Kisses Deep" y "Here It Is". Pero mientras que el álbum mencionado presentaba una secuenciación que apuntalaba su estructura y tenía un par de secundarios aguerridos, aquí eso no se cumple. Sin ser malas, las demás canciones presentan una irrelevancia que no puede espolear su belleza. Son bonitas, pero no creo que nadie se acuerde de ellas apenas unas semanas después de dejar de escucharlas.
Ahí está el problema. El disco es correctísimo, pero no debemos olvidar que no es que Cohen estuviera nueve años trabajándolo. Solo pensó en que debía ponerse a ello tras descubrir el desastre financiero en el que le habían sumido. Por eso, podemos decir que no fue hasta el 99 o el 2000 cuando empezó a fraguar Ten New Songs. Además, no lo hizo solo, sino que contó con la colaboración de Sharon Robinson, tanto en labores escriturales como en la producción. Está claro, viendo el resultado, que se hizo lo que se pudo, aunque, como podemos comprobar, Cohen y las prisas nunca se han llevado bien. Máxime si el cantautor se había esforzado durante tanto tiempo en olvidarse de ser Leonard Cohen. Oyendo esto, me parece a mí que necesitaba más tiempo para volver a vestir ese traje.
★★☆☆☆
1 In My Secret Life 4:57
2 A Thousand Kisses Deep 6:31 ❤
3 That Don't Make It Junk 4:30
4 Here It Is 4:20
5 Love Itself 5:28
6 By the Rivers Dark 5:22
7 Alexandra Leaving 5:27
8 You Have Loved Enough 5:43
9 Boogie Street 6:06
10 The Land of Plenty 4:36
Total: 53:00

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