
TISHOUMAREN. Tinariwen planeaban grabar su quinto álbum en Tessalit, su pueblo natal en el norte de Mali, pero no era viable por el recrudecimiento de los conflictos que asolan la zona desde siempre. Por ello se fueron al sudeste de Argelia, al Parque Nacional de Tassili n'Ajjer, donde, con cientos de kilos de equipo de grabación y generadores, dieron forma a este Tassili, que les valió un grammy al año siguiente.
Un álbum que se beneficia del aislamiento del entorno y en el que domina lo acústico. Buena parte de los temas fueron grabados al aire libre, por la noche, algo que parece permear un sonido íntimo y desnudo como pocas veces ha logrado invocar el combo. También se atreven a meter los vientos de la Dirty Dozen Brass Band, de Nueva Orleans. Colaboración esta que se une a otras de las que hablaremos después y que son clave en la acogida del disco.
Aunque Tinariwen ya eran muy conocidos a estas alturas, merecían subir un escalón más y con este disco culminan la salida de la relativa invisibilidad a la que se ven sometidos la gran mayoría de artistas que operan fuera del radar de nuestro etnocentrismo occidental. Una salida que no es casual y que se debe, no me cabe duda, a la mano que metieron luminarias como Nels Cline (Wilco) a la guitarra en el primer tema o Tunde Adebimpe o Kip Malone (TV on the Radio) aportando voces y guitarras en varias canciones. Todo en un álbum mezclado en París y masterizado en California con el que abrieron las puertas de EE.UU. de par en par.
No es que todas estas colaboraciones le quiten mérito alguno al grammy ni a la visibilidad tan merecidos por la banda. Sin embargo, sí que parecen concesiones sine qua non si quieres que tu música tenga un alcance mundial. Tinariwen, como he señalado arriba, ya eran muy conocidos por los melómanos de todo el mundo en este punto de la historia. Tampoco percibo que la banda se haya vendido aquí ni de lejos. Las contribuciones de Malone y Adebimpe pueden sonar algo más invasivas —sobre todo en lo vocal—, pero ni la producción ni la guitarra de Cline, sutil y delicada como todo lo que hace el californiano, ahogan la pureza arenosa de unos tuareg que se presentan aquí con las ideas claras y en plena forma. Una vez más, Tinariwen se muestran irreductibles en su identidad, y si bien el disco se muestra florido y novedoso en su continente, se despliega puro y hondísimo en un contenido que es una vuelta a las bases en muchos sentidos. Que el tramo que va de "Walla Illa" a "Tiliaden Osamnat" me corta un poco el ritmo, también. Algo que es más gusto personal que defecto por su parte, pero que debo valorar negativamente.
Dicho esto, puede ser que nos choque esta nueva frivolidad aperturista enfrentada a la historia vital de una banda que sabe en primera persona lo que es el sufrimiento, el exilio y la lucha armada. Lo cierto es que no puede dejar de sorprenderme el exceso de dulzor que aplican a algún tema. Pero también, por la historia personal de estos músicos, me veo estúpido analizando y tasando la obra de unos músicos que están por encima de estas consideraciones tan banales. Al lado de lo que han vivido y de lo que significa la música para ellos y para su pueblo, cualquier intento por categorizar o fiscalizar sus álbumes me parece diminuto y pretencioso. No obstante, no puedo evitar seguir trazando mi mapa de ruta, por inútil que sea en este caso. Por poco que valga ante una música hecha de sangre, sudor y lágrimas, y que grita revolución en cada suspiro.
★★★☆☆
1 Imidiwan Ma Tennam 4:41
2 Asuf D Alwa 4:14 ❤
3 Tenere Taqhim Tossam 4:15
4 Ya Messinagh 5:31
5 Walla Illa 4:55
6 Tameyawt 4:39
7 Imidiwan Win Sahara 3:45
8 Tamiditin Tan Ufrawan 3:04
9 Tiliaden Osamnat 3:26
10 Djeredjere 4:38
11 Iswegh Attay 5:50
12 Takest Tamidaret 4:56
Total length: 53:54





