domingo, 16 de agosto de 2026

El vals del amor

Hits From "La p'tite Lily" (Édith Piaf, 1951) [BANDA SONORA] 

CHANSON. Banda sonora de la comedia musical de Marguerite Monnot y Marcel Achard. La compositora y el letrista redondean una partitura de un romanticismo extremo que le va como un guante a una Édith Piaf pizpireta, vivaracha y profunda como de costumbre. Una artista que vive estas historias como solo ella ha sabido hacerlo, dejándose acompañar en un par de números por el gran Eddie Constantine. Un contrapunto inédito y curioso para la voz del gorrión.

Tal vez un poco demasiado dulzona, muy producto de su tiempo y demasiado alienígena para nuestros oídos, pero indudablemente irresistible. Esta obra gana con las escuchas, aunque, siendo sinceros, no acaba de sobreponerse a sus pequeñas pero notables máculas. Lo cierto es que me suena demasiado lejana, incluso para la música de la Piaf, ya de por sí añeja. Será por eso que la balanza se me decanta por el lado de lo tibio y lo acabo castigando de manera despiadada. ¿Injusto? Seguro que sí. En cualquier caso, está clarísimo, esto no es una de las obras esenciales de la parisina.

★★

A1 Avant l'heure
A2 Demain (Il fera jour)
A3 Rien de rien
A4 Du matin jusqu'au soir
B1 L'homme que j'aimerai
B2 La valse de l'amour
B3 C'est toi
B4 Si, si, si, si

Total: 24 min.

Integrando al solista en la narración

 
Título: Concierto para violín en re mayor, Op. 61
Título original: Konzert für Violine und Orchester in D-Dur, Op. 61
Autor: Ludwig van Beethoven
Año de composición: 1806
 Género: Concierto para violín
 

Grabaciones de referencia:

 

  • Violin Concerto (in D) (Jascha Heifetz / Charles Munch / Boston Symphony Orchestra, 1956)
  • Beethoven: Violin Concerto, Op. 61 (David Oistrakh / André Cluytens / Oschestra National de Radiodiffusion Française, 1959) 

 

Entramos en otra obra más que importante dentro del canon beethoveniano, el Concierto para violín en re mayor, Opus 61. Una pieza en la que el genio de Bonn vuelve a fijarse en las formas clásicas de sus predecesores para desarrollar su propia visión, que sería la que acabaría mandando en el futuro. El molde en esta música sigue siendo muy reconocible. Otra cosa es la escala, el tratamiento del solista y su relación con la orquesta, puntos donde Beethoven deja su sello para la eternidad.

En cuanto a la escala, el primer movimiento ronda los veinticinco minutos. Unas dimensiones enormes que se deben al tiempo que se toma el compositor para elaborar sus ideas, crear tensión y construir grandes arcos, esto es, mantener una idea en el tiempo hasta hacer que la tensión, el desarrollo y la resolución se perciban como un recorrido unitario en lugar de como episodios independientes. Algo que se suma a la idea de que, como con la Heroica, el alemán estaba componiendo ya a una dimensión monumental.

Siguiendo con el papel del violinista, sin dejar de potenciar su virtuosismo, Beethoven se centra en que dialogue con la orquesta "comentando" lo que acaban de hacer sus acompañantes, desarrolle motivos y cante líneas más largas. En definitiva, que el violinista sea un personaje con verdadero peso en la obra y no un mero adorno que se limite a dar espectáculo.

Lo que enlaza con su relación con la orquesta, en la que no solo se potencia el diálogo y los intercambios entre ella y el violinista, sino que, con Beethoven, la orquesta deja de ser solo un marco para el lucimiento del solista y se convierte en un organismo sinfónico autónomo con peso específico, de tal manera que cuando, por ejemplo, introduce el primer movimiento, el violinista entra en un conjunto que ya está en marcha y funcionando a la perfección.

Todo esto sin menospreciar la importancia de un buen violinista en este tipo de composición. Ha habido muchos en la historia que han grabado con solvencia y emoción esta partitura, pero hay que elegir, está claro. En este caso me he decantado por paladear las grabaciones de David Oistrakh con la Orquesta Nacional de Radiodifusión Francesa, dirigida por André Cluytens, por un lado, y la de Jascha Heifetz con la Orquesta Sinfónica de Boston, dirigida por Charles Munch. Grabaciones de 1958 y 1955 respectivamente.

Grabaciones magníficas las dos, en las que podemos disfrutar de la elegancia y la solemnidad apabullantes de Oistrakh y de la precisión endiablada de Heifetz. Dos formas diferentes, pero complementarias, de gozar de una pieza fundamental para el repertorio de violín con orquesta. Tanto que no sé con cuál quedarme. Si con ese violín en primer plano que capta toda tu atención con Oistrakh o con ese equilibrio mayestático entre solista y orquesta que proponen Heifetz/Munch. Es imposible decidirse, ni falta que hace, la verdad. 

♪♪♪

I. Allegro ma non troppo
II. Larghetto
III. Rondo. Allegro 

sábado, 15 de agosto de 2026

Nunca soporté a ese perro

Franks Wild Years (Tom Waits, 1987)

 

OPERETA DISLOCADA. Tom Waits se mueve como pez en el agua en este disco. Con la libertad creativa a tope, se revuelca y se recrea en una variedad estilística que convierte en el cajón de sastre perfecto para picotear. Todo con el hilo conductor de lo roto, lo esbozado, lo metálico. Todo eso que empezó a utilizar desde los tiempos de Swordfishtrombones (1983) y que acabaría encumbrándolo para la eternidad.

Precisamente la historia que aquí se cuenta, la de Frank, ya se adelantaba en el disco mencionado a través de la canción homónima. Allí ya se nos adelantaba el meollo de la cuestión, el de un tipo que, harto de todo, decide pegarle fuego a su casa. Un meollo que es aquí expandido y matizado para esta banda sonora de la obra de teatro del mismo título.

Un disco, por tanto, diferente para Waits. Aquí se permite juguetear con esa opereta que lleva en el ADN hasta niveles de profundidad insondable y de autoparodia totalmente desprejuiciada. Todo un exitazo artístico en una de las obras básicas para entender al genio de Pomona. Una que parecía un entretenimiento barato, pero que ha conseguido instalarse con fuerza en el núcleo duro de su canon. Dicho así, parece poca cosa, pero, créanme, el mérito es inmenso.

★★★★☆

1 Hang On St. Christopher 2:46
2 Straight to the Top (Rhumba) 2:30
3 Blow Wind Blow 3:35
4 Temptation 3:53
5 Innocent When You Dream (Barroom) 4:15
6 I'll Be Gone 3:12
7 Yesterday Is Here 2:29
8 Please Wake Me Up 3:36
9 Frank's Theme 1:49
10 More Than Rain 3:52
11 Way Down in the Hole 3:30
12 Straight to the Top (Vegas) 3:26
13 I'll Take New York 3:58 🕱
14 Telephone Call From Istanbul 3:12
15 Cold Cold Ground 4:07
16 Train Song 3:20
17 Innocent When You Dream (78) 3:08

Total: 56:38

viernes, 14 de agosto de 2026

Oda a París

Chansons Parisiennes (Édith Piaf, 1949) [RECOPILATORIO]

CHANSON. Este disco recoge grabaciones que abarcan el periodo entre 1946 y 1948, una época esplendorosa para la Édith Piaf más engolada y también poderosa. Una época de fulgor desatado, que se caracteriza por el brillo desaforado de los arreglos más lujosos entre los que la voz de nuestra protagonista se despliega feliz y espléndida.

Amor entre purpurina y polvo de estrellas, y desamor lacerante y palpitante pueblan estas historias que se desarrollan entre el escenario mágico de una música impresionista y recatada, pero que no renuncia al barroquismo cuando la ocasión lo merece. Un decorado bucólico y fantasioso ante el que la Piaf solo puede brillar. Quizás demasiado para el que busque a la artista torturada y ominosa de los últimos años.

Afortunadamente, o no, nada de eso hay aquí. Esta Piaf solo nos deja deleitarnos ante la luminosidad de una música pensada para enamorar e impresionar. Nada más y nada menos.

★★

A1 La vie en rose
A2 C'est merveilleux
A3 Monsieur Lenoble
A4 Les amants de Paris
B1 Adieu mon cœur
B2 Le chant du pirate
B3 Il pleut
B4 Un refrain courait dans la rue

Total: 25 min.

 Chansons Parisiennes Vol. II (Édith Piaf, 1951)

CHANSON. Más discreto de lo que nos tenía acostumbrados en estos años, este disco recoge grabaciones de 1946 y 1947, una época en la que la Piaf se dejaba acunar por el clasicismo, los acordeones y los coros, casi siempre masculinos, para realzar su fraseo inalcanzable.

Será porque solo son seis piezas, será por la levedad de sus tonadas y temas, pero este registro no está entre lo mejor de la parisina. Meterse en él acaba siendo un placer, eso está claro y se da por supuesto, pero es cierto que no refulge, cosa imperdonable en una artista de su talla.

Lo mejor lo encontramos cuando la Piaf atiza las llamas y domina a la orquesta, como en "Un homme comme les autres" o "J'm'en fous pas mal". Dos motivos de gozo dentro de un disco que acaba sonando como música de fondo, algo que nunca podíamos esperarnos de la Môme Piaf. Semifallo en cualquier caso.

☆☆★★

A1 Les trois cloches
A2 C'est pour ça
A3 Un homme comme les autres
B1 Mariage
B2 J'm'en fous pas mal
B3 Le petit homme

Total: 25min.

Quel monde merveilleux!

Édith Piaf [Je t'ai dans la peau] (Édith Piaf, 1952)

CHANSON. Grabaciones de los primeros 50. En ellas nos encontramos al gorrión parisino relajada, dominante y mucho más hecha que en sus comienzos. No es de extrañar. Ya iba para los veinte años de su primera grabación, esa "Entre Saint-Ouen et Glignancourt" de 1933.

Un tiempo precioso y muy aprovechado tal y como nos muestra una Édith Piaf que desgrana melodías perfectas y coquetea con los aires mediterráneos en esa inolvidable "Chante-moi", que los créditos de mi CD le adjudican a ella misma y que, junto con alguna otra, ya habíamos escuchado en otras colecciones previas de la francesa. 

Una repetición que puede molestar un poco, no lo niego, pero que no le quita al disco sus méritos. Sobre todo a partir de la mencionada "Chante-moi", que abre el cierre gozoso de un álbum que, con "Noël de la rue" y "Au bal de la chance", se pone el lazo del bonito regalo que acaba siendo.

★★★☆☆

A1 Je t'ai dans la peau
A2 Télégramme
A3 Du matin jusqu'au soir
A4 Monsieur et madame
B1 Mon ami m'a donné
B2 Chante-moi
B3 Le Noël de la rue
B4 Au bal de la chance

Total: 24 min.

 

La vie en rose (Édith Piaf, 1953) [RECOPILATORIO]

 

CHANSON. Una colección de canciones heterogénea recopilada en 1953. Contiene grabaciones de la parisina que datan de 1946, la canción titular, 1950 y 1951. Un arco temporal muy amplio y muy extraño por incluir esa "La vie en rose" tan distanciada temporalmente del resto. Lo que no quiere decir que el constructo carezca de coherencia ni de atractivo. Eso es lo que cuenta con los discos largos de esta artista.

Bastantes temas podemos encontrarlos en grabaciones anteriores, pero eso tampoco importa. Al enfrentarnos a la obra de Édith Piaf tenemos que cambiar el chip y fijarnos en el conjunto, en cómo se ordenan las canciones, cómo dialogan y qué tal se llevan ente ellas. Y en eso, me parece a mí que esta colección es de lo mejor que podemos encontrar en la época.

"La vie en rose", "Hymne à l'amour", "Padam... padam", "Plus bleu que tes yeux"... Los motivos de gozo se multiplican y realzan un trabajo redondo y hechizante en el que podemos disfrutar de la más grande en modo diva inflamada hasta el tuétano. Sencillamente espectacular.

★★★

A1 La vie en rose
A2 C'est d'la faute à tes yeux
A3 La fête continue
A4 Hymne à l'amour
B1 Je hais les dimanches
B2 Padam, padam
B3 Plus bleu que tes yeux
B4 Jezebel

Total: 26 min.

La vida es puro teatro

Le bel indifférent (Édith Piaf, 1953) 

TEATRO. Grabación en audio de la obra de teatro que Jean Cocteau escribió para Piaf en 1940. La cantante interpreta a la protagonista, que en el único acto de la obra realiza un monólogo desesperado que es en toda su hondura y sus contradicciones el epítome del amor desgastado y de las relaciones al borde del colapso. 

Sin duda, faltan las imágenes, las cuales tenemos que imaginarnos si queremos ver a Édith. Otra opción sería intentarlo con el cortometraje que Jacques Demy realizó en 1958, el cual (me imagino que) no será lo mismo, por supuesto.

 

A Le bel indifférent
B Le bel indifférent

Total: 

Mes grands succès (Édith Piaf, 1954) [RECOPILATORIO]

CHANSON. Con los discos de esta época se hace difícil diferenciar un recopilatorio de un álbum creado para la ocasión. La mayoría de ellos solían nutrirse de canciones ya publicadas en disco pequeño, el formato dominante. Tampoco es fácil encontrar adjetivos para diferenciar los diferentes trabajos que la Piaf fue esparciendo en esta época dorada para ella que fueron los 50.

Aquí tenemos uno más de ellos. Una colección de canciones maravillosa en la que el pequeño gorrión despliega su trino inigualable como siempre. Lo digo así, sin darle mayor importancia, como si fuera tan fácil, pero es que al presenciar cómo la parisina se desliza sin esfuerzo por partituras de almíbar como "Soeur Anne", "Et moi", "Les amants de Venise" o "La goulante du pauvre Jean", parece que esto pueda hacerlo cualquiera. Craso error, lo sé.

La fantasía, los sueños, cosas que acaban imponiéndose a la gris realidad. Así de estupendo puede ser pasar media hora con una de las mejores cantantes de todos los tiempos.

¡Alabado sea el Señor!

Saved (Bob Dylan, 1980)

ROCK CRISTIANO. Estamos en el punto álgido de la fiebre religiosa de Bob Dylan, con el cristianismo en el centro de su vida y obra. Si en Slow Train Coming (1979) todavía podíamos asociar sus metáforas de alabanza a cosas más terrenales, en esta continuación el autor deja poco o ningún espacio para la interpretación. Nada más empezar, tras versionar a Joe "Red" Hayes y Jack Rhodes para dejar claro que se encuentra en paz consigo mismo, se lanza a explicarnos el porqué: ha sido salvado por la gracia de Dios.

Todo esto nos cuenta el Bardo de Minesota en el pórtico majestuoso y casi frenético de su vigésimo álbum. Una declaración de intenciones en toda regla que no busca la descripción anecdótica, sino que suena a clara evangelización por su parte. Una forma de predicar sin tapujos ni parábolas que valgan. Desde un púlpito en el que suena el góspel, cómo no, las baladas epifánicas, obvio, pero también algunas gotas de rock puro y duro —"Saved", "Solid Rock". Nuestro héroe —sí, todavía y a pesar de este período de alucinación que sufría— no escatima en recursos para hacerse oír. Justo lo que siempre han hecho los predicadores más fanáticos e irreductibles.

Una solución que puede resultar vistosa y que con los años ha influido a la hora de mejorar la imagen de un disco que estuvo mucho peor visto en el momento de su edición que ahora. Eso es lo que percibo entre la [i]dylanología[/i] militante. Y lo entiendo. Al fin y al cabo, aunque yo era muy pequeño para escucharlo cuando salió, también he ido mejorando mi opinión de esta grabación con el paso del tiempo. No lo suficiente como para considerarlo un buen álbum —a ese nivel no creo que llegue nunca—, pero sí he aprendido a verlo con otros ojos, apreciando canciones que pueden llegar a emocionarme. Limitaría este premio a los siguientes temas: "A Satisfied Mind", "Saved" y "Pressing On". Canciones sobresalientes en medio de un mar de mediocridad.

El ejemplo manifiesto de otro de los grandes dichos acerca del maestro: que por muy malo que sea un disco suyo, siempre hay dos o tres canciones que merecen la pena. O al menos una, en el peor de los casos. No deja de ser un pobre consuelo. Este, definitivamente, no es el LP que me voy a poner a diario. Voy a seguir frunciendo el ceño cada vez que caiga en mis manos, más como una obligación que como un placer. Supongo que me tengo que conformar con ese acuerdo de mínimos, porque la fe a mí no me da para creer en los milagros ni para poner mi otra mejilla. Al menos me alegro de que mi querido Bob hubiera sido cegado por la luz de la salvación, aunque solo fuera por un tiempo.

★★☆☆☆

A1 A Satisfied Mind 1:58
A2 Saved 4:03
A3 Covenant Woman 6:05
A4 What Can I Do for You? 5:54
A5 Solid Rock 3:58
B1 Pressing On 5:13
B2 In the Garden 5:59
B3 Saving Grace 5:04
B4 Are You Ready 4:40

Total: 42:54 

Xxx

DISCOS RELACIONADOS