jueves, 18 de junio de 2026

En las antípodas del sueño

Nine (Tim Hardin, 1973)

CANTAUTOR ADULTO. Estamos ante el último álbum de estudio que Tim Hardin vio publicado antes de su fallecimiento prematuro. Un disco publicado en 1973 en el Reino Unido, donde se grabó, pero que no salió a la venta en los EE.UU. hasta 1976. Lanzado por la modesta GM Records, con una tirada más bien limitada, no debieron ver el potencial como para arriesgar sus dineros en un lanzamiento internacional inmediato. Eso dice mucho del escaso tirón del que gozaba el Hardin postrero, a años luz de los tiempos de "If I Were a Carpenter".

¿Podemos culpar a la discográfica por ello? Diría que no. La inercia que llevaba el cantautor no era precisamente positiva, con discos irregulares y faltos de dirección, y este no iba a desfacer el entuerto con unos medios tiempos a los que hay que buscarles el pulso para comprobar que siguen con vida. Canciones correctas, pero a las que les pone el piloto automático en una búsqueda de agradar no sé bien a quién, pero no a un público inquieto y deseoso de nuevas experiencias. Melodías que parecen no querer molestar, arreglos medidos al milímetro para no salirse de la línea que marca el buen gusto... En fin, una comercialidad inerte y en las antípodas de un autor totalmente desfigurado ya.

No obstante, salvaría algunas cosas aquí. Temas en los que la elegancia parece tener un sentido y que nos proponen la idea de que, aunque este no pueda ser Tim Hardin ni en sueños, su nueva mutación podría haber tenido hasta sentido. "Shiloh Town", "Never Too Far" o "Rags and Old Iron" merecen unas cuantas escuchas, eso hay que reconocerlo. Porque, por mucho que llevara tiempo sin impresionar al personal, este tipo no deja de ser el compositor de joyas como "How Can We Hang On to a Dream" o "Lady Came From Baltimore". Algo que haríamos bien en recordar para dedicarle el tiempo que merece, pero que también nos obliga a exigirle mucho más en una despedida dolorosa como pocas.

★★☆☆☆

A1 Shiloh Town
A2 Never Too Far
A3 Rags and Old Iron
A4 Look Our Love Over
A5 Person to Person
B1 Darling Girl
B2 Blues on the Ceiling
B3 Is There No Rest for the Weary
B4 Fire and Rainlyrics
B5 While You're on Your Way 

martes, 16 de junio de 2026

Jugando con los hijos de otros

Painted Head (Tim Hardin, 1972)

CANTAUTOR SOUL. Instalado en Inglaterra y en pleno proceso de desintoxicación con metadona, Tim Hardin afrontó este último álbum con Columbia como una necesidad en todos los sentidos. Para cerrar contrato y casi como terapia para alejarse de los opiáceos. Algo que, atención spoiler, no iba a conseguir nunca del todo. 

Debía tener demasiadas cosas en su cabeza en esos días, porque para este disco se buscó diez versiones a las que dio forma con su estilo personal de siempre. Algo comprensible si tenemos en cuenta el bagaje personal del genio de Oregón, pero algo también que no podía redundar en obra maestra alguna. Por mucho que se rodeara de la flor y nata de los músicos de sesión del Reino Unido más la aportación siempre notoria de todo un Peter Frampton a la guitarra.

Eso es lo que más pena da con este autor. Con buenas ideas y mejores amigos, no dejamos de asistir impotentes a una degradación personal que va de la mano de la artística. Una decadencia inexorable y radical que le hizo entregar un par de discazos y alguna obra menor paladeable para ir hundiéndose poco a poco en la irrelevancia más soporífera. Sin remedio ni solución de continuidad. No me hace falta seguir adentrándome en su discografía para entender que no voy a encontrar en ella más que decepción. Sin embargo, hasta en estos momentos, Hardin tiene algo que me hace querer seguir explorando. Algo que solo me pasa con los más grandes. Porque hasta aquí hay algún requiebro que merece la pena, algún guiño melódico, algún coro gospel que se abre al infinito... Amigos, este también fue Tim Hardin. No lo olviden.

★★☆☆☆

A1 You Can't Judge a Book by Its Cover
A2 Midnight Caller
A3 Yankee Lady
A4 Lonesome Valley
A5 Sweet Lady
B1 Do the Do
B2 Perfection
B3 Till We Meet Again
B4 I'll Be Home
B5 Nobody Knows You When You're Down and Out

Total: 36 min. 

Tierra llamando a Marte

David Bowie [Space Oddity] (David Bowie, 1969)

FOLK ROCK PSICODÉLICO. Huyendo del estilo vodevilesco de su debut, David Bowie se sumerge en el rock y la psicodelia, sin dejar de lado esos toques folk barroco que siempre salían de su guitarra acústica ni olvidarse del music-hall, para dar con una continuación que para más de uno se convertiría en su auténtico debut. No en vano, a pesar de su dispersión y su falta de dirección musical —admitida por el propio artista— este segundo álbum ya da bastantes pistas del sonido del artista que dominaría el mundo en dos o tres años.

No digo esto simplemente como un titular bonito. Soy consciente de que es una idea muy manida y que es muy difícil marcar el punto en el que podemos vislumbrar al Bowie que todos reconocemos. Puede que ese inicio no esté justamente en este álbum. Quizás haya que esperar al siguiente, The Man Who Sold the World (1971), que es casi proto-glam, o tal vez tengamos que irnos hasta Hunky Dory (1971), discazo señero y molde para toda una época del Camaleón. Lo que no me negarán es que en este que nos ocupa ya está el dramatismo desaforado, las temáticas complejas y culturalmente inquietas —de Kubrick al budismo pasando por las sectas mesiánicas— y esas melodías que se enroscan y siempre son mucho más de lo que parecen.

Melodías que encontramos a lo largo de todo el disco y que no se limitan a la archifamosa, y estupendísima, canción titular. A su nivel nos encontramos un cierre, "Memory of a Free Festival", que empieza en la iglesia y termina con los acólitos bailando en el campo. Ambos temas encapsulan un conjunto de canciones que no llegan tan alto, pero que no son simples comparsas. Ahí está "Janine", "Letter to Hermione", "Wild Eyed Boy From Freecloud" o una "Cygnet Committee" algo pedrusco, pero ambiciosa y reveladora de pasos futuros. Temas que redondean un disco más que interesante. Lejos de las estrellas todavía, pero con la capacidad telescópica de mostrárnoslas con detalle.

★★★☆☆

A1 Space Oddity
A2 Unwashed and Somewhat Slightly Dazed
    - Unwashed and Somewhat Slightly Dazed
    - Don't Sit Down [hidden track]
A3 Letter to Hermione
A4 Cygnet Committee
B1 Janine
B2 An Occasional Dream
B3 Wild Eyed Boy From Freecloud
B4 God Knows I'm Good
B5 Memory of a Free Festival

Total: 46 min.

El título del disco y su canción titular juegan con el de 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968). Una obsesión, la película y el espacio en general que permearía la obra del genio de Brixton a lo largo de toda su carrera.

 

Ideas como el infinito, la existencia de Dios, si estamos solos en el universo y el hecho de sentirse siempre un bicho raro —un alienígena en toda regla— serían conceptos que Bowie explotaría hasta la saciedad. Hasta hacerlos parte inextricable de su arte. 

lunes, 15 de junio de 2026

Equilibrios imposibles en el alambre

Bird on a Wire (Tim Hardin,1971)

CANTAUTOR FUSIÓN. En su último disco en EE.UU. antes de mudarse a Inglaterra, Tim Hardin se rodeó de músicos de jazz —de Joe Zawinul a Tony Levin— y armó un álbum a partir de cuatro versiones que casi igualaban en número a sus seis temas propios. Una maniobra que dice mucho de su nivel de inspiración, regado por las drogas de manera impúdica, el cual se veía especialmente dañado en unos directos que no hacían sino mostrar en todo su "esplendor" el lado más oscuro del artista nacido en Oregón.

De todas formas, si algo deja claro el sexto trabajo de Tim Hardin, es que esa relación difícil con las musas también se había trasladado a su libreta y al estudio. Eso es lo que transmite un disco dominado por el jazz, el funk y un folk de autor que no pueden aspirar ni a conmovernos ni a mostrarnos las formas más puras de un autor que en estas canciones se nos aparece como si lo hubiera dicho todo ya y no tuviera más trucos que ofrecer. Porque si eres benévolo, podrás calificar a este disco como elegante y sobrio, pero creo que cualquier oyente neutral, y con los pies en la tierra, no podría sino adjetivarlo como sentimentaloide y disperso, con canciones que son como laberintos sin salida y con escasez de inspiración melódica y de todo tipo.

Véase, sin ir más lejos, el arranque, que se erige en perfecta descripción del conjunto. Una versión de Leonard Cohen a la que Hardin llena de soul, cuando es más que evidente que la original ya contiene todo el alma que necesita y lo último que pide es que la llenen de nada. Su desnudez era su mejor credencial y lo que le hace el bueno de Tim no creo que sea necesario en absoluto. Y eso es lo que le pasa al álbum. Que está demasiado lleno de cosas, demasiado pensado y demasiado arreglado. Que quizás sea para dar algo de sabor a unas canciones —o versiones— más bien insípidas, pero ni así podemos justificar el resultado. Ya lo llevaba anunciando con un par de discos entre el experimento y la exhumación, pero aquí la cosa empieza a ser bastante más preocupante.

★★☆☆☆

A1 Bird on the Wire 5:28
A2 Moonshiner 3:14
A3 Southern Butterfly 2:49
A4 A Satisfied Mind 2:08
A5 Soft Summer Breeze 3:04
B1 Hoboin' 3:25
B2 Georgia on My Mind 4:31
B3 André Johray 2:47
B4 If I Knew 3:52
B5 Love Hymn 4:37

Total: 35:55 

domingo, 14 de junio de 2026

This Is NOT Tim Hardin

Tim Hardin 4 (Tim Hardin, 1969)

FOLK BLUES. Este disco, perdonen la tontería, debería haberse llamado This Is Tim Hardin 2, o mejor, This Is NOT Tim Hardin. No en vano, se trata, otra vez, de material de archivo. Sesiones sin pulir que Hardin grabó junto a John Sebastian, Sticks Evans y Bob Bushnell para Columbia en 1964. La misma idea exhumadora que había detrás de ese This Is Tim Hardin (1967), aunque ahora con el agravante de intentar hacer pasar estas grabaciones como nuevas.

Intereses comerciales que subyacen también en la abundancia de temas de rhythm & blues trotón en la línea de los primeros Stones, Kinks o Beatles. Unas canciones que Tim maneja con soltura, pero que no dejan de estar más que superadas en la fecha de lanzamiento de un disco con clara vocación de hacer caja y nulas pretensiones artísticas. Una idea, la de hacer caja, que no sé si podía casar alguna vez con la más bien escasa masa de fieles que rodeaban al de Oregón.

Por eso este disco es tan raro y por eso nos cuesta tanto creérnoslo. Puede resultar entretenido, eso hay que admitirlo, pero no creo que a nadie le haga falta para entender a un Tim Hardin que apenas vamos a encontrar aquí en la forma en la que se hizo carne en sus mejores y más característicos trabajos. Aquí se han limitado a coger el material sobrante de esas sesiones prehistóricas —bastante peor, como es lógico, que el que utilizaron en This Is Team Hardin—. Material en el que han metido dos tomas de la misma canción, y seguidas además, o una nueva lectura de "House of the Rising Sun". Signos, junto a la querencia por el rhythm & blues, que decíamos arriba, que no nos hacen pensar en decisiones artísticas precisamente.

Al final, lo único realmente bueno del disco lo encuentro en la portada, la cual puede que nos recuerde a obras como At San Quentin (Johnny Cash, 1969) o al Bob Dylan's Greatest Hits (Bob Dylan, 1967). Pero no. Lo primero es que con el de Bob Dylan no guarda un parecido tan cercano, y respecto al de Johnny Cash, el de Tim Hardin es anterior. Ideas que indican, una vez más, que el de Oregón era de los que marcaba tendencia y no de los que se dejaban arrastrar por la marea. Aunque la portada no la hubiera decidido él, cosa de la que no tengo ni idea y que me está distrayendo de la idea principal: la de que estamos ante una obra para rellenar y sin apenas interés. Un lanzamiento que no auguraba nada bueno.

★★☆☆☆

A1 Airmobile 2:20
A2 Whiskey, Whiskey 5:35
A3 Seventh Son 2:00
A4 How Long 4:30
A5 Danville Dame 2:45
B1 Ain't Gonna Do Without (Part I) 2:08
B2 Ain't Gonna Do Without (Part II) 1:30
B3 House of the Rising Sun 3:35
B4 Bo Diddley 2:45
B5 I Can't Slow Down 2:27
B6 Hello Baby 5:23

Total: 34:58

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Somos uno

Suite for Susan Moore and Damion - We Are - One, One, All in One (Tim Hardin, 1969)

EXPERIMENTO DE AUTOR. Espeso, volátil, herido, roto... Esta suite para Susan Moore y su hijo Damion puede asociarse a todos esos adjetivos. Y es que este exorcismo musical del cantautor maldito no se alinea exactamente con el dolor, pero tampoco con la celebración de la vida familiar que lo motiva. Diría que rebosa anhelo en cada surco: el deseo de cumplir un sueño aun a sabiendas de que no va a poder ser.

Un vómito sentimental que es simplemente demasiado para el que se acerca por primera vez a la obra del de Oregón. Se suponía que iba a ser el sumun de su discografía. Un elaborado trabajo conceptual sobre los supuestos placeres de esa arcadia que nunca es la vida doméstica, que se beneficia de una atmósfera nebulosa y preñada de eco, pero que no sobrevive ni a los recitados, que más que poéticos son absolutamente anticlimáticos, ni a la indefinición de sus momentos experimentales, ni, y esto es casi definitivo, a los nueve minutos y pico de "One, One, the Perfect Sum". Simplemente horrible.

Un detalle nada menor que tampoco tiene mucho que ver con lo que suena en el álbum. Un álbum que empieza ya extraño, con un Hardin que trata de dar nueva vida a los acordes de "House of the Risin' Sun" mientras trata de apuntalar una melodía totalmente diferente con su voz en "First Love Song". Eso parece que se lo vuelve a traer del jazz que tanto adoraba. También las atmósferas nocturnas llenas de armónicas sutiles y pianos eléctricos junto a las sempiternas guitarras acústicas marca de la casa. Según cuenta, el cantautor colocó un micrófono en cada habitación de su cabaña de Woodstock mientras el productor, Gary Klein, se alojaba en un hotel cercano esperando la llamada de Tim día y noche para ponerse manos a la obra. Nunca se sabe cuándo va a llegar la inspiración y parece que el autor tenía miedo de no capturarla en el momento indicado.

Como podemos observar, un disco en el que Hardin se implicó como en ningún otro, con buenas ideas y mejores intenciones, pero con un resultado totalmente descompensado y casi diría que anémico. La ausencia de grandes canciones para recordar es más que sintomática de todo esto. Y luego están los recitados y los experimentos. Demasiados obstáculos como para que el oyente pueda concentrarse en una escucha placentera y continuada sin desconectar. Pudo haber sido majestuoso y acabó rozando el fracaso total. Aun así, sigue siendo interesante acercarse a fisgonear.

★★☆☆☆

Implication I
A1 First Love Song
A2 Everything Good Become More True
Implication II
A3 Question of Birth
A4 Once Touched by Flame
A5 Last Sweet Moments
Implication III
B1 Magician
B2 Loneliness She Knows
End of Implication
B3 The Country I'm Living In
B4 One, One, the Perfect Sum 🕱
B5 Susan

Total: 43 min.  

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viernes, 12 de junio de 2026

Desenterrando los orígenes

This Is Tim Hardin (Tim Hardin, 1967) 

FOLK BLUES. Publicado en septiembre del 67 por ATCO para aprovechar el tirón que el cantautor había logrado con sus dos obras mayores, 1 y 2, se trata de una recuperación de temas grabados entre el 63 y 64, cuando todavía no había debutado discográficamente. Son tomas desnudas y profundas de blues antiguos y canciones folk clásicas. Y desde el comienzo, toda una demostración de hondura expresiva y entrega, algo que en Hardin siempre va a ser una apuesta a todo o nada. 

En estas tonadas, mucho más que simples ejercicios de estilo, se revuelca con clase y entrega en unas interpretaciones a palo seco que ya anuncian buena parte de su grandeza. Porque aunque beba del Delta y del duende de los músicos negros de principios del siglo XX, esto no deja de ser una forma nueva de enfrentarse al blues. Por parte de un blanco que no trata de ocultarlo. Todos sabemos que ningún blanco podrá cantar el blues como un negro. Eso es innegable. Por eso está muy bien que Tim no intente parecer lo que no es. Máxime cuando suena como si cantara desde la distancia infinita del tiempo y el espacio, con una autoridad, una sabiduría y una capacidad de evocación que parecen imposibles en un cantante novel.

Entre el John Fahey más espectral y el Muddy Waters más sobrenatural, no podemos dejar de maravillarnos ante el carácter emotivo y flotante de su dicción. Un paladeo que tiene algo que subyuga, y sin embargo, no acabamos de creérnoslo en un repertorio tan primitivo. Él había nacido para otra cosa. Para algo más que para habitar un puñado de versiones y un par de temas propios lejos todavía de su enorme capacidad escritural. Y aún así, recomendaré esto siempre. Por mucho que el tono unitario que parecía tener en el comienzo de su singladura acabe hecho polvo con los dos últimos temas. Ahí entendemos que estas nunca estuvieron pensadas para contarnos una historia. Y es normal que lo que nos cuentan no tenga coherencia y quede inconcluso. Lo que no quita que el título no deje de llevar su razón. This is Tim Hardin… Bueno, una parte de él, sí. Sin duda.

★★★☆☆

A1 I Can't Slow Down 3:25
A2 Blues on the Ceilin' 3:55
A3 Stagger Lee 3:10
A4 (I'm Your) Hoochie Coochie Manlyrics 4:20
A5 I've Been Working on the Railroad 2:47
B1 House of the Rising Sunlyrics 4:07
B2 Fast Freight 4:05
B3 Cocaine Bill 2:53
B4 You Got to Have More Than One Woman 2:00
B5 Danville Dame 2:05

Total: 32:47

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