jueves, 13 de agosto de 2026

Corazonada

One From the Heart (Tom Waits and Crystal Gayle, 1982) [BANDA SONORA]

CANCIÓN JAZZ. Tom Waits da un paso al costado y hace un paréntesis en su carrera desenfrenada con la creación de la banda sonora para Corazonada, película dirigida por su amigo Francis Ford Coppola y estrenada en 1982. Para ello se pone su traje de crooner, se deja acompañar por la cantante country Crystal Gayle y escribe un puñado de canciones en las que el jazz y el piano bar toman la manija completamente borrachos de romanticismo.

Unas formas clásicas que solo dejan ver algún conato de los últimos movimientos del cantautor, pero que para nada anuncian lo que estaba por venir apenas unos meses después con ese festival de ladridos, lija y tuberías oxidadas que iba a ser Swordfishtrombones (1983). Clasicismo cinematográfico que resultó bastante exitoso para el de Pomona. Sobre todo en lo artístico y si lo comparamos con el descalabro en taquilla que sufrió la película. Tanto que agravó la situación financiera de un Coppola que acabaría declarándose en bancarrota.

A pesar de mis alabanzas, me gustaría matizar algo: no es que estemos ante la última maravilla de Waits. Con las imágenes todo cobra mucho más sentido, pero sin ellas el disco suena arrastrado y no acaba de fluir. Está lleno de postales de amor preciosas, pero, si bien el contraste entre las voces de Gayle y el autor me parece genial, el tono mainstream que destila todo cuando ella canta sola no es algo que mi mente pueda asociar al cantautor dislocado. No es algo que pueda hundir al disco, pero desde luego no lo ayuda a salir de esa zona media en la que va a pescar cualquiera interesado en la obra del autor de "Tom Traubert's Blues". La misma que nunca visitará un oyente más casual. Como banda sonora que es, ni siquiera sé si contarla como álbum de su discografía canónica, pero, de hacerlo, no se me ocurre mejor ejemplo de lo que sería un disco de transición.

★★★☆☆

A1 Opening Montage: Tom's Piano Intro / Once Upon a Town / The Wages of Love 5:15
A2 Is There Any Way Out of This Dream 2:12
A3 Picking Up After You 3:52
A4 Old Boyfriends 5:52
A5 Broken Bicycles 2:51
B1 I Beg Your Pardon 4:25
B2 Little Boy Blue 3:43
B3 Instrumental Montage: The Tango / Circus Girl 2:59
B4 You Can't Unring a Bell 2:20
B5 This One's From the Heart 5:44
B6 Take Me Home 1:35
B7 Presents 1:01

Total: 41:49

miércoles, 12 de agosto de 2026

Ecos desde ninguna parte

El grito del tiempo (Duncan Dhu, 1987)

POP ROCK. Con su segundo disco largo, ese que llaman el difícil, llegan a la cima, lugar del que no se bajarían en los pocos años que le quedaban a la década. Los motivos me parecen esquivos ahora. Cómo un grupo tan recoleto, tan poca cosa a simple vista, tan retraído, consiguió arrasar en las listas de este país y vender discos a mansalva es algo digno de estudio. Claro que en la época eso nos parecía de lo más normal, porque la música era todo lo que teníamos y, simplemente, nos parábamos a escuchar. La música y las palabras.

No quiero decir con todo esto que el disco sea lo más de lo más. Es bastante defectuoso en realidad, una depuración de su estilo, más efectista que otra cosa. Poco de originalidad, mucho de digestión bien hecha, pero no tan brillantemente plasmada. Un disco que hoy sigue apelando a la nostalgia como hacía desde el momento de su edición. Sé que eso no parece posible, pero canciones como "En algún lugar", "Tu sonrisa", "Al caer la noche", "Una calle de París", "El sentido de tu canción" tienen algo muy atractivo, sin duda, pero también un pelín de tontería y una falta de garra que, ya lo sé, va en el ADN del todavía trío. Y si triunfan, es porque están construidas sobre una masa de melancolía y morriña que las hace perdurables.

Hasta cierto punto. El grito del tiempo no deja de ser problemático. Por mucho que me traslade a otros momentos. Por mucho que sus melodías sigan pareciéndome tan bonitas como el primer día. Lo que me cuenta ya no me dice lo mismo. Yo no soy el mismo y él sí. No sé, a veces creo que está más que superado, pero otras vuelve a llenarme de dudas. Dentro de lo que cabe, por supuesto, tampoco nos volvamos locos. 

★★★☆☆

A1 En algún lugar 3:52
A2 Tu sonrisa 2:16
A3 Señales en el cielo 3:02
A4 Al caer la noche 2:55
A5 La tierra del amor 3:40
A6 No debes marchar 3:39
B1 La barra de este hotel 2:50
B2 Una calle de París 2:18
B3 Mi tierra mi casa y una mujer 2:23
B4 El sentido de tu canción 2:50
B5 Paloma blanca 3:23
B6 Dirección sur 2:13
B7 El río del silencio 2:18

Total: 37:39

Es inevitable relacionar este disco con The Joshua Tree (U2, 1987), disco lanzado meses antes y que tanto gráficamente como en sonido me parece una influencia más que directa para los donostiarras.

 

Es cierto que el mayor paralelismo lo veo en la portada, con ese blanco y negro y esa pose por parte del trío vasco. Pero no es menos cierto que, si bien Duncan Dhu producen un disco mucho más doméstico y humilde en lo emocional que el expansivo y casi megalomaníaco superventas de los irlandeses, veo similitudes en el sonido de corte americano de ambos.

✠✠✠

Grabaciones olvidadas (Duncan Dhu, 1989) [RECOPILATORIO]

POP ROCK. Todavía muchos no entendemos qué llevó al por entonces dúo donostiarra a publicar este álbum de descartes y rarezas justo antes de ese magno Autobiografía (1989). Lo que aún me sorprende hoy día es lo escaso del material que incluyeron aquí. De hecho, prácticamente se vieron obligados a ampliarlo en la edición CD con la inclusión de su EP de debut, Por tierras escocesas (1985).

Lo peor de todo es que cuando digo que el material es escaso, no me refiero solo a la cantidad, sino a la calidad de las canciones ofrecidas, muy inferior a lo que podemos encontrar en sus LPs. Algo que puede parecer normal en principio, pero que aquí destaca especialmente. Hasta el punto de dudar de la necesidad de airear cosas como "¿Quién pintó las estrellas de carmín?", "Mi amor" o "Sir d'Halancourt". Decir que son totalmente olvidables es quedarse muy corto.

Sí que hay cosas más interesantes, seamos sinceros. "Pobre diablo" y "Taxi Mex 103" —descartes de Autobiografía— tienen un riff manido pero atractivo; "El bosque" es una nueva inmersión en un universo Beatles que siempre les ha dado muy buenos frutos; "Una lanza, una oración" es fantástica —si no has disfrutado de la versión casete o CD de El grito del tiempo (1987), claro— y la versión en directo de "Al caer la noche", que aporta poco a lo que ya sabemos, pero que siempre es agradable.

En resumen, un disco solo para muy fans de la banda. Lo de la versión "Bésame mucho" lo dejo como caso aparte, porque creo que personifica muy bien la combinación entre aversión y atracción que puede provocar este recopilatorio. Más que un descubrimiento, un lo comido por lo servido. Tú verás si te vale.

★★☆☆ 

A1 El bosque
A2 ¿Quién pintó las estrellas de carmín?
A3 Mi amor
A4 Sir d'Halancourt
A5 Pobre diablo
B1 Taxi Mex 103
B2 Fantasmas
B3 Una lanza, una oración
B4 Bésame mucho
B5 Al caer la noche (Twilight Time) (En vivo)
B6 Volverán por mí

Total: 31 min.

Jugando a ser gigantes

Autobiografía (Duncan Dhu, 1989)

POP. Dos volúmenes que rondan los cuarenta minutos cada uno conforman la obra más ambiciosa y personal de Duncan Dhu. Uno de sus mejores trabajos, de los más definitorios de sus intereses y habilidades, nos muestra al dúo inspirado en un toma y daca que podría recordar al de Lennon y McCartney. Y es que, salvando las distancias, este disco se mira claramente en el álbum blanco de The Beatles.

Juanra Viles ya no estaba. Los tiras y aflojas alrededor de la orientación artística del grupo habían acabado con el abandono del batería. El dúo reacciona a la adversidad, y lo hace con una huida hacia delante en la que se emplean a fondo y se vacían con una colección de canciones que, puede que necesite un filtro más selectivo, pero que lo cierto es que funciona. Al menos durante la mayor parte del minutaje, porque también es cierto que en el tramo final, personalmente, acabo pidiendo la hora.

La idea era ambiciosa. Así lo demuestra la variedad estilística que desarrollan los donostiarras. Medios tiempos de almíbar conviven con un par entregas de rock rugoso, y la melancolía marca de la casa lo baña todo. Un disco que apela al "demasiado" con convicción y que se espeja en obras como la ya mencionada The Beatles (1968), siendo, a la vez, modelo para vómitos expresivos del nivel de Honestidad Brutal (Andrés Calamaro, 1999). Todo eso redunda en incrementar un valor no siempre bien ponderado por la crítica, pero elevado a los altares por los fanáticos. Sin exageraciones y sin tacañería, un buen disco a pesar de todas sus taras.

★★★☆☆

A1 Rozando la eternidad 3:27
A2 El día que fue 2:13
A3 Rosa gris 3:31 
A4 El nuevo calor 2:31
A5 Dulce aroma 2:24
A6 El viejo camino de la vía del tren 1:42
A7 Cuento de la canción en la botella 3:51
B1 Entre salitre y sudor 2:21
B2 Mujer sobre el papel 2:41
B3 Camisas limpias 2:46
B4 Amarga 2:50
B5 El camino de la piel 3:20
B6 La casa del enterrador 1:41
B7 Rosas en agua 1:48
B8 Tras la cortina 1:20

C1 Las reglas del juego 2:34
C2 Historias tristes 2:54
C3 Música ratonera 2:30
C4 El chico de los ojos asustados 3:06
C5 Dulce tentación 3:06
C6 Cayendo el cielo 3:05
C7 En el andén 2:44
D1 Palabras sin nombre 3:30
D2 Paraguas una tarde de diciembre gris 2:07
D3 El maniquí 2:10
D4 Un punto más 3:22
D5 Mi fiel talismán 2:16
D6 Carne de bar 3:19
D7 El ritmo de la calle 1:57
D8 Fiesta y vino 2:37

Total: 79:43 

Oda a los bajos fondos

Heartattack and Vine (Tom Waits, 1980)
 

ROCK PENDENCIERO Y ELEGÍACO. Para el título de su sexto disco de estudio —lo siento, pero para mí Nighthawks at the Diner (1975) siempre será un directo— Tom Waits se sigue basando en el entorno que le rodea. Así, con ese humor tan suyo, hace un juego de palabras con la intersección entre Hollywood Blvd. y Vine Street. Un cruce muy conocido de Los Ángeles y no demasiado glamuroso en la época.

No en vano, aunque había sido un centro neurálgico, con una gran concentración de estudios cinematográficos, emisoras de radio y hoteles de lujo en las décadas de los 30 y 40 del siglo pasado, a mitad de los 70 era el sitio por el que pululaban camellos, prostitutas y gente sin hogar. El escenario perfecto para un disco de Tom Waits. De ahí que cambiara, con escasa sutileza, el nombre de Hollywood Blvd. por el de Heartattack, mucho más descriptivo de la tensión que se vivía en la zona.

Con estas premisas, el de Pomona armó un álbum en el que dominan las guitarras por primera vez en su carrera. Un trabajo en el que le deja buena parte del protagonismo al blues, por encima del jazz que venía siendo el centro de gravedad de todo lo que había hecho hasta ese momento. No se olvida de las escobillas ni de las orquestaciones, aunque sí que quedan en un delicioso segundo plano, como demuestran joyas inmarchitables del calibre de "Saving All My Love for You", "On the Nickel" o la eterna "Jersey Girl", que Bruce Springsteen no tardó en agenciarse para sus directos.

Por lo demás, y atendiendo al álbum como conjunto, debemos admitir que es un trabajo maravilloso, pero bastante irregular. Uno de esos que llaman de transición, de los que no siguen desarrollando las ideas que el artista venía plasmando en sus obras anteriores y que además quedan sin descendencia que brote de su semilla. Un disco que alberga ya la rudeza de hojalata por venir —sobre todo en la voz del maestro— y que se beneficia de un uso de las guitarras inédito en Waits. Después cogería cosas de este álbum para llevarlas más allá, no cabe duda, pero en general, debemos tener en cuenta que estamos ante una isla en su discografía. Por eso debemos disfrutarla y, a la vez, andarnos con pies de plomo. O quizás no. Ahora suena "Ruby's Arms", todo cobra sentido y me rindo. Sí... Mejor disfrutar de este disco a tumba abierta.

★★★★☆

A1 Heartattack and Vine 4:42
A2 In Shades 4:04
A3 Saving All My Love for You 3:39
A4 Downtown 4:43
A5 Jersey Girl 5:09
B1 'Til the Money Runs Out 4:20
B2 On the Nickel 6:17
B3 Mr. Siegal 5:13
B4 Ruby's Arms 5:35

Total: 43:42 

Bounced Checks (Tom Waits, 1981) [RECOPILATORIO]

CANCIÓN JAZZ. El problema de este recopilatorio británico está en tratar de averiguar qué pretende. ¿Recoger lo mejor de sus años en Asylum? Parece evidente que no. ¿Juntar un puñado de rarezas? Pues tampoco. Entonces, ¿para qué sirve? ¿Se puede uno hacer una idea aproximada del talento que rebosaba Waits en estos años con este disco? 

Solo en parte. Falta demasiado magro como para pasarlo por alto si buscamos un buen resumen de sus primeros años. Por ejemplo, el enorme Blue Valentine (1978) solo está representado por una toma alternativa —bastante sosita— de "Whistlin' Past the Graveyard". No voy a glosar los temazos que se podrían haber incluido. Simplemente me quedaré con el glorioso final enlazando las maravillosas "Burma Shave" y "Tom Traubert's Blues".

Dos canciones señeras del primer Waits, de acuerdo, pero que tampoco llenan si conoces un poquito su catálogo. De entre lo novedoso, destacaremos una versión en directo, desquiciante o genial —según el día—, de "The Piano Has Been Drinking" y una interesante —y poco más— "Mr. Henry", que grabó y acabó descartando para el entonces reciente Heartattack and Vine (1980). Claramente insuficiente dentro de un disco que nunca sabremos a qué juega.

☆☆☆★★

A1 Heartattack and Vine 4:42
A2 Jersey Girl 4:38
A3 Eggs and Sausage 4:13
A4 I Never Talk to Strangers 3:37 with Bette Midler
A5 The Piano Has Been Drinking (Live) 6:07
B1 Whistlin' Past the Graveyard 3:15
B2 Mr. Henry 3:28
B3 Diamonds on My Windshield 3:13
B4 Burma-Shave 6:32
B5 Tom Traubert's Blues 6:40

Total: 46:25

martes, 11 de agosto de 2026

Siervo de nadie

Slow Train Coming (Bob Dylan, 1979)

ROCK CRISTIANO. Para rastrear los primeros pasos de la relación de Dylan con el cristianismo discográficamente hablando, tenemos que remontarnos nada menos que a 1967, con la edición del maravilloso John Wesley Harding. En él ya introducía en forma de parábolas y referencias bíblicas lo que nos iba a endosar más de una década más tarde. La diferencia es clara, sin embargo. Lo que allí no dejaban de ser pinceladas a la hora de usar a Dios y la religión para hablar de amores e injusticias, aquí es pura y dura carne de púlpito. El júbilo megalomaníaco del que ha descubierto al Altísimo y siente la necesidad de compartirlo y de convertir a todo bicho viviente a su paso. Sí, en el disco de la reconversión definitiva de Dylan en apóstol de la palabra, nos lo dice claramente: "Dios me ha hablado... Esta es su palabra".

Un planteamiento, no nos engañemos, que echa para atrás a cualquier rockero de pro. Si Dylan había volteado la cabeza de la parroquia folkie con su reconversión eléctrica, ahora doblaba la apuesta e intentaba una pirueta triple que no todos supieron entender. Y es que no era fácil tragarse los pedruscos líricos que nos endosaba. A no ser que los leyéramos con la puerta abierta de la ironía o de la aplicación de los mismos a cuestiones más mundanas como, digamos, el amor romántico. Seguro que mucho de ambas cosas habría en un Dylan que parecía totalmente abducido, pero que todos sabemos que siempre ha sido mucho más de lo que dejaba entrever.

Con todo esto, en este disco nos encontramos al Bardo dedicado a desbrozar canciones de rock templado. Incluso se deja acompañar por todo un Mark Knopfler a la guitarra solista o un Pick Withers a la batería, ambos miembros de Dire Straits. Toda una declaración de intenciones acerca de cómo quería que sonara el disco. Algo que para los alérgicos a la asepsia de la banda británica no era ninguna buena noticia, por mucho que el de Duluth lo vuelva a teñir todo de ese caos delicioso que siempre mejora la mezcla, sean cuales sean los ingredientes. Sí, el resultado, no importan las variaciones al respecto, sigue sonando muy Dylan. Concretamente al nexo entre el Dylan desbordado de mediados de los 70 y el insustancial y casi prescindible de los 80. Algo es algo.

★★★☆☆

A1 Gotta Serve Somebody 5:23
A2 Precious Angel 6:30
A3 I Believe in You 5:08
A4 Slow Train 5:57
B1 Gonna Change My Way of Thinking 5:27
B2 Do Right to Me Baby (Do Unto Others) 3:52
B3 When You Gonna Wake Up 5:28
B4 Man Gave Names to All the Animals 4:25
B5 When He Returns 4:29

Total: 46:39

Ese cruel San Valentín

Blue Valentine (Tom Waits, 1978)

 

CANCIÓN JAZZ. Este disco retoma la grandeza casi inmaculada de Small Change (1976) después del semifallo que supuso Foreign Affairs (1977). En muchos aspectos, podemos ver aquí la culminación del aprendizaje desarrollado desde sus comienzos, el final de una era para el cantautor dislocado. Y a la vez, este álbum nos está anunciando parte de sus muy suculentos movimientos futuros.

Hay demasiado en estos casi cincuenta minutos de música torrencial como para despacharlo en dos párrafos y medio, pero no queda otra. Desde su versión del "Somewhere" de West Side Story (Robert Wise & Jerome Robbins, 1961) hasta ese pozo de lágrimas para corazones reventados que es "Blue Valentines", por el disco pasea todo un elenco de personajes de la más baja estofa. Noctámbulos, prostitutas, pandilleros y maleantes de todo pelaje y, eso sí, con su corazoncito, sus cuitas y su humanidad en plena floración.

Sin duda, las letras son uno de los puntos fuertes del álbum. Esa forma de colarnos las historias de manera poética, sarcástica a veces, pero también prístina a poco que leamos entre líneas. Una inteligencia escritural que se traslada a la música, finísima, interpretada con fiereza y elegancia, y muy rica en detalles. Una base de jazz claro y contundente, con paradas en Louis Armstrong, Captain Beefheart o Howlin' Wolf. Influencias eternas para Waits, las cuales iría matizando y digiriendo de mil maneras en los próximos años, pero que siempre van a estar ahí.

También destaca este disco, al contraponerlo a Small Change —su espejo más claro—, por la dosificación de las partes orquestales que tan maravillosamente esparce aquí y allá Bob Alcivar. Una apuesta por la crudeza que, más que un trabajo rudo y pendenciero, que también, nos acaba entregando una obra variada, multicromática y muy cálida. En las antípodas del blanco y negro con el que nos sorprendió —tómense eso como quieran— en el anterior Foreign Affairs.

En resumen, no estamos ante un disco cualquiera, sino ante una de las cumbres más altas del de Pomona. Un álbum en el que mandan las luces, el neón, los amores guillotinados en pleno clímax y las oportunidades perdidas entre vasos sucios y cristales rotos. Puede parecer más de lo mismo, pero, créanme, Tom sabe cómo mostrarnos sus lugares comunes una y otra vez sin que sintamos que es más de lo mismo. Por eso es tan grande. Por discos tan inagotables como este.

★★★★★

A1 Somewhere (From "West Side Story") 3:50
A2 Red Shoes by the Drugstore 3:11
A3 Christmas Card From a Hooker in Minneapolis 4:30
A4 Romeo Is Bleeding 4:50
A5 $29.00 8:12
B1 Wrong Side of the Road 5:11
B2 Whistlin' Past the Graveyard 3:14
B3 Kentucky Avenue 4:47
B4 A Sweet Little Bullet From a Pretty Blue Gun 5:34
B5 Blue Valentines 5:50

Total: 49:09

Pocos músicos encontrarás más cinematográficos que Tom Waits. No solo por su trabajo como actor, digno de ser revisado, sino porque sus discos tienen ese ambiente tridimensional, esa atmósfera peliculera tan fácil de apreciar y tan difícil de describir.

En este no puedo dejar de fijarme en los neones de su contraportada, en la que aparece a horcajadas sobre su novia de entonces, la gran Rickie Lee Jones. Tampoco pasan desapercibido para mí los tonos verdes con los que adorna el libreto.

 

Colores y estética que me llevan de cabeza a Paris, Texas (Wim Wenders, 1984), la cual no existía cuando salió el disco. Lo que me lleva a pensar si no es posible que Wenders se empapara bien de Blue Valentine antes de hacer una película que, no solo por su estética, sino por lo que cuenta, podría haber tenido a este álbum como perfecta banda sonora. Llámenme loco.

A corazón abierto

Wildflowers (Tom Petty, 1994)

 

ROCK. Tom Petty se presenta en solitario por segunda vez con un disco que sabe como el regreso del hijo pródigo. Después de algunas obras más bien dubitativas con los Heartbreakers, en este disco volvemos a disfrutar del Petty más reconocible. Un artista que tira por el lado intimista, con una estupenda colección de medios tiempos y sin olvidarse de rockear —los rescoldos del grunge todavía ejercían su influencia por doquier— en unos cuantos números, pocos, pero crudísimos, que demostraban que seguía con el geiger al rojo. 

Y es que en un disco que supera la hora de duración pueden pasar muchas cosas. ¿Demasiadas, quizá? Eso júzguenlo ustedes. Para mí, por mucho que siempre prefiera la concisión, no supone molestia alguna. No puede suponerlo ante un conjunto de canciones tan bien acabado, tan prístinamente producido y tan emotivo, lo mires por donde lo mires. Una colección de postales en sepia que nos muestran al Petty más desnudo y vulnerable, de una manera tan sincera y sencilla que se hace imposible ponerle pegas. No, no me extraña en absoluto que este disco esté entre los mejores del de Florida. Es bonito, redondo y fluye y refresca como el agua de manantial.

★★★★☆

1 Wildflowers 3:11
2 You Don't Know How It Feels 4:49
3 Time to Move Only 3:15
4 You Wreck Me 3:23
5 It's Good to Be King 5:10
6 Only a Broken Heart 4:30
7 Honey Bee 4:58
8 Don't Fade on Me 3:32
9 Hard on Me 3:48
10 Cabin Down Below 2:51
11 To Find a Friend 3:23
12 A Higher Place 3:56
13 House in the Woods 5:32
14 Crawling Back to You 5:05
15 Wake Up Time 5:19

Total: 62:42