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lunes, 2 de diciembre de 2024

Kaboom!!!

Boom (The Sonics, 1966)

 

GARAGE ROCK. Con Boom los Sonics no hacen sino continuar desde donde lo dejaron con su atómico estreno. Con los patrones de su rock and roll garajero bien fijados, siguen versionando con gracia infinita a los clásicos de siempre, pero también entregando joyas de su puño y letra del nivel de "Cinderella", "Jenny Jenny", "He's Waitin'", "Louie Louie" o "Shot Down". Nuevos hitos que sumar a un catálogo que es mucho más que una bastardización bestializada de lo que ya habían hecho los Beatles, los Stones o los Animals.

También es cierto que, aunque sea poco, suavizan un tanto su propuesta, hasta el punto de entregar un baladón como "Since I Fell For You", algo impensable tan solo unos meses antes. Un estándar del jazz que es solo una isla en medio de barbaridades como las mencionadas arriba, pero que ya anuncia a las claras que los Sonics no se conformaban con lo de siempre y que estaban buscando nuevos caminos para no estancarse.

En cualquier caso, innovadores o no, ajenos al estancamiento o deseosos de seguir hurgando en la herida, lo cierto es que, tal y como suenan en los momentos más rabiosos de este segundo plástico, podríamos seguir consumiendo su música durante eones sin llegar a cansarnos. Este disco sigue teniendo ese algo indescriptible que debe estar en el alarido primario de Gerry Roslie o en el sonido de batería tan crudo o en esa distorsión que suena a ampli roto. Unas ansias de libertad, unos deseos de berrear y de arrancarse la camisa que solo pueden venir de los discos más auténticos y catárticos de la creación. Una conjunción de elementos que hacen que no podamos dejar de escucharlo una y otra vez.

★★★★☆

A1 Cinderella 2:44
A2 Don't Be Afraid of the Dark 2:22
A3 Skinny Minny 2:11
A4 Let the Good Times Roll 2:00
A5 Don't You Just Know It 2:49
A6 Jenny Jenny 2:19
B1 He's Waitin' 2:32
B2 Louie Louie 3:00
B3 Since I Fell for You 3:59
B4 Hitch Hike 2:45
B5 It's Allright 2:10
B6 Shot Down 2:08
Total: 30:59 
 

Es cierto eso que dicen por ahí y este disco forma un díptico inseparable con su hermano mayor, Here Are the Sonics!!! (1965). Como la tríada inicial de los Ramones y muchos ejemplos más, puede que un disco se entendiera sin el otro, pero lo cierto es que eso es algo que no queremos comprobar.

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jueves, 28 de noviembre de 2024

Fuego en el garaje

Here Are the Sonics!!! (The Sonics, 1965)
 
 
 
GARAGE ROCK. Entre picahielos, brujas, sustancias tóxicas y Little Richard es donde los Sonics se encontraban a gusto. Todos estos apelativos sirven para definir la oleada salvaje que supuso la música de este grupo, que hoy es considerado visionario y en su época no pasó de ser una anécdota en el reverso de la industria.

Tras foguearse en clubs de toda calaña, reclutaron a un vocalista que sería decisivo en la definición del sonido de la banda. Gerry Rosley, con sus gritos a lo Little Richard (o James Brown) y su actitud salvaje, marcaría un nuevo comienzo en The Sonics. No es que fuera lo único reivindicable, como bien se demuestra en este disco. A Kurt Cobain, por ejemplo, le volvía loco el sonido de batería que conseguían. Y por supuesto, las guitarras y el bajo, con esa distorsión cascada y perniciosa, no hacían más que sumar en el ruido infernal que estos trogloditas producían. Parece ser que la obsesión de Andy Parypa de hurgar en los amplis con un punzón de hielo contribuyó de manera definitiva a que sonaran, como ellos decían, como un tren a punto de descarrilar. Eso, y la habilidad de los productores para sacar este sonido con solo dos pistas y dos micrófonos.

La crudeza en la grabación no es algo nuevo, lo que pasa es que es tan difícil de conseguir. No basta con subir el volumen de todo y pisar el acelerador. Hace falta conjuntar muchos factores que se suelen aliar en contra del artista. Es por eso que momentos como este disco hay que atesorarlos como un regalo indeleble. Es por eso que lo nombro disco totémico por derecho propio. Y tal vez sea por eso que no me canso de sus escasos 30 minutos. Por mucho que me machaquen con su ritmo obsesivo. Por mucho que repitan estructuras. Por mucho que toquen versiones más que oídas ya. Cada grito de Rosley a mitad de canción me sabe a gloria. Y quiero más, siempre más. Es un deseo inagotable.
 

 
A1 The Witch 2:37
A2 Do You Love Me 2:16
A3 Roll Over Beethoven 2:47
A4 Boss Hosslyrics 2:22
A5 Dirty Robber 2:01
A6 Have Love Will Travel 2:38
B1 Psycho 2:14
B2 Money 1:58
B3 Walkin' the Dog 2:40
B4 Nighttime Is the Right Time 2:57
B5 Strychnine 2:13
B6 Good Golly Miss Molly 2:05
Total: 28:48

The Sonics eran originarios de Seattle, con lo que se pueden imaginar si influyeron a algún que otro famosete del grunge. No en vano, The Sonics fueron una de las bandas importantes que se incluyeron en el mítico recopilatorio Nuggets: Original Artyfacts from the First Psychedelic Era 1965-1968 (1972). Incluyeron "The Witch", "Psycho" y "Strychnine", y la caja es una auténtica joya de la que ya hemos dado cuenta en otra entrada. 
 
Este disco, por si no había quedado claro, es todo un ejemplo de actitud alternativa e independencia. No debemos olvidar que salió en ¡¡¡1965!!!, momento en el cual todo esto que nos suena hoy tan normal era una verdadera aberración. Grabar en dos pistas y con dos micrófonos y pretender publicar lo que saliera era toda una osadía, y no digamos el manipular los amplis con un picahielos. Así salió lo que salió. Y bendita provocación, pero ellos salieron escaldados de dar tanto y recibir tan poco.
 
Acabaron fichando por Jerden Records, donde suavizaron su sonido para hacerlos más digeribles. Por supuesto, ese fue su triste final. Despojados del vitriolo y el sulfuro, los Sonics ya no eran absolutamente nada.
 
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jueves, 6 de octubre de 2022

Punk arqueológico

Wild Teen-Punk from Peru 1965 (Los Saicos, 1999) [RECOPILATORIO]

 

GARAGE ROCK. Tenía que pasar. Había que resarcir una nueva injusticia y sacar a la luz a una de las bandas más incendiarias y clarividentes de la escena underground de los 60. La novedad, la extrañeza, el exotismo radica en su procedencia, bastante alejada del radar de las grandes escenas del rock en ese tiempo, esto es, EE.UU. y Gran Bretaña. Pocos podíamos creerlo a punto de entrar en el siglo XXI, pero nuestros oídos no nos engañaban... Señoras y señores, desde el distrito de Lince en Perú... ¡Los Saicos!

Nada más empezar a sonar ese "Come On", tan cargado de insolencia, resulta imposible creerse tanto la procedencia como la fecha de grabación de estas canciones. Pero los datos no mienten y estas doce canciones, todo el legado que dejó el cuarteto limeño, fueron grabadas entre 1964 y 1966. Esa fue la corta existencia de un grupo que, llegado el momento, ni siquiera se molestó en separarse. Simplemente, después de casi tres años viéndose las caras a diario, dejaron de tocar.

Lo mejor y lo más sorprendente de toda esta historia es que la agresividad con la que atacaban la mayoría de sus números parecía emparentada con esos Sonics de los que fueron coetáneos, pero no parece probable que los peruanos conocieran las andanzas de los de Washington. Al menos ellos siempre mencionan a los Beatles y a los Stones como su dieta principal. Algo más que factible si tenemos en cuenta la influencia limitada de los norteamericanos por aquel entonces. Por ello sorprende que llegaran a sitios parecidos casi al mismo tiempo y estando tan alejados geográficamente.

Creo que por eso siguen desencajando mandíbulas tantos años después. Ya lo hicieron en su época, llegando a ser un fenómeno de masas entre los jóvenes andinos. Una efervescencia que quedó enterrada en el tiempo hasta más de veinte años después, cuando fueron redescubiertos a través de Radio Nacional de España.

No me interesan los Saicos porque inventaran el punk como dicen todos. Su influencia, al fin y al cabo, fue nula y quedaron como una isla rodeada por un mar que acabó engullendo cualquier posibilidad de reproducción. Sí que fueron muy avanzados para su tiempo y sí que su sonido sigue revelándose retador, insolente y salvaje tantos años después. También habría que decir que a algunas de sus canciones les hacen falta un par de vueltas más para ser todo lo irrebatibles que casi todo el mundo dice, pero al final esto importa bien poco. Cuentan con demasiadas cosas a su favor, son demasiado auténticos, demasiado valientes y han sufrido un vapuleo y una crueldad de los que tienen que ser indemnizados desde ya. 

Doce canciones, media hora de música es toda su herencia. Sumando y restando a mí me parece descomunal.

★★★★☆

A1 Come On 2:49
A2 Ana 2:00
A3 Demolición 2:55
A4 Lonely Star 2:44
A5 Camisa de fuerza 2:52
A6 Cementerio 2:18
B1 Besando a otras 2:38
B2 Intensamente 2:16
B3 Te Amo 2:20
B4 (Fugitivo de) Alcatraz 2:49
B5 Salvaje 2:38
B6 El entierro de los gatos 3:18
Total: 31:37

Los Sonics sacaron su primer single en noviembre de 1964, los Saicos hicieron lo propio el mismo año, desconozco el mes. Los Trashmen se estrenaron en 1963. "Surfin' Bird" ocupaba la cara A de ese primer single. 

Es cierto que los Sonics les quedaban lejos a los Saicos. Es difícil que llegaran a escuchar algo de ellos en esos años, ya que los de Washington no eran conocidos más que en el circuito local del noroeste de su país. Sin embargo, no me puedo creer que ese trallazo que fue "Surfin' Bird" no influyera a los peruanos. No hay más que escuchar su tema bandera, "Demolición". Creo que poco se puede añadir una vez hecho esto.

Y lo mejor es que todo este influjo no altera para nada el poder de atracción y la sensación de libertad que transmite el tema de los limeños. Un ejemplo más de que no hace falta inventar nada, sino simplemente metértelo en el alma y en la piel para conseguir que todo el mundo crea en tu verdad.

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martes, 29 de junio de 2021

Como Jesús nos enseñó

Songs the Lord Taught Us (The Cramps, 1980)

PSYCHOBILLY. Las canciones que el señor nos enseñó. Menudo título para la puesta de largo de una de las bandas más cool del planeta. Siempre han sido dueños de un glamour necrológico con aromas de eau de alcantarilla. Unas telarañas, las que poblaban su EP Gravest Hits (1979), que fueron tensadas y pulidas en un disco que es puro crujido eléctrico de principio a fin. Un festín de rocanrol sucio a lo Stooges y surf ramoniano de serie B con anclajes siniestros.

Lo más destacable en este caso es cómo han conjurado la pesadilla post-adolescente con pretensiones escasas y resultados arrolladores en términos de aura y pegada sónica. Sin un bajo que ate los chirridos eléctricos de Poison Ivy y Bryan Gregory a la batería de Nick Knox, queda un vacío que amenaza. El vacío que se empeña en rellenar la voz lunática y magnética de Lux Interior mientras se enreda entre los nudos de distorsión que rezuman las guitarras.

Songs the Lord Taught Us se ha convertido en un pedazo de verdad arrancado de las entrañas de un grupo de directo único. Lux Interior siempre fue un animal escénico insaciable. Poison Ivy dominaba el escenario con pose hierática y contoneo seguro e inapreciable, mientras controlaba los trastes como la tigresa que se sabe dueña y señora de su zona de jungla. Toda esa animalidad, ese carácter indómito queda reflejado en este disco brutal, donde el rockabilly más trash resuella y el sudor corre por nucas, cuellos y lugares recónditos.

Y por último, una relfexión. Si The Cramps, en un ejercicio de reconocimiento encomiable, se acuerdan de The Sonics con una versión tremenda de "Strychnine", tampoco deberían ponerse colorados si herederos como Jon Spencer (o nuestros Desechables) sienten adoración por ellos. Alumnos y maestros. Faros y guías… Espirituales.


A1 TV Set 3:12
A2 Rock on the Moon 1:53
A3 Garbageman 3:37
A4 I Was a Teenage Werewolf 3:03
A5 Sunglasses After Dark 3:47
A6 The Mad Daddy 3:48
B1 Mystery Plane 2:43
B2 Zombie Dance 1:55
B3 What's Behind the Mask 2:05
B4 Strychnine 2:25
B5 I'm Cramped 2:37
B6 Tear It Up 2:32
B7 Fever 4:17
Total: 37:54

Siguiendo con el juego iniciado en su EP de debut, y a falta de mejores conexiones, la pose, la actitud y el maquillaje camp de su música me lleva a esa The Addams Family, la tira cómica creada por Charles Addams para el New Yorker en 1938.

Ese es su origen, aunque la conexión podríamos establecerla más bien con la adaptación que se hizo para televisión en 1964 para el canal ABC con la idea de rivalizar con esos inigualables The Munsters. En cualquier caso, una auténtica parada de monstruos tratando de vivir en sociedad. Como nuestros protagonistas musicales... Y como cualquiera de nosotros, ¿no creen?

 

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