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viernes, 3 de mayo de 2024

La ley del deseo

Wish (The Cure, 1992)


ROCK ALTERNATIVO. En plena efervescencia rockera, con el grunge y el rock alternativo copando las listas de todo el mundo, y con la losa de esa maravilla que fue Disintegration (1989), Robert Smith y los suyos se ponen manos a la obra para ofrecer una continuación digna de su leyenda y que impregnaron de las gotas de realidad de rigor.

Para ello se afanan en una colección de canciones donde destaca el uso desmesurado y divino de las guitarras. Para gozo de Porl Thompson, Smith se deja influenciar por la corriente dominante de la época y tiñe su pop inmaculado de más arpegios, más ecos, más reverberaciones y más ruido que nunca hasta ese momento. La guitarra siempre había sido un instrumento clave en el sonido de The Cure, pero ahora adquiría un papel totalmente dominante. Y lo cierto es que el experimento les salió más que bien.

Todo esto lo integran a la perfección y ahí está el triunfo. No estamos ante un disco-frankenstein, sino ante una fusión de elementos deliciosa. Al pop de toda la vida ("High", "Wendy Time", "Friday I'm In Love", "A Letter to Elise"), lo acompaña la desolación exquisita, tan familiar en este grupo ("Apart", "Trust", "To Wish Impossible Things"). Y todo esto viene sombreado por detonaciones decibélicas insinuadas antaño pero nunca mostradas hasta ahora ("Open", "From the Edge of the Deep Green Sea", "Doing the Unstuck", "Cut", "End").

Un catálogo de atrocidades que redondea uno de los discos más queridos por la afición. Algo tendrá, nos obliga a pensar. Y sí, vaya si lo tiene. Tiene punch, melodías memorables y un poso entrañable. Wish hace honor a su título y nos muestra al deseo como algo limpio y palpitante, un manantial que brota en todo su esplendor. Se hace querer, de eso no hay duda. 

★★★★☆

1 Open 6:53
2 High 3:39
3 Apart 6:40
4 From the Edge of the Deep Green Sea 7:46
5 Wendy Time 5:15
6 Doing the Unstuck 4:26
7 Friday I'm in Love 3:40
8 Trust 5:34
9 A Letter to Elise 5:16
10 Cut 5:57
11 To Wish Impossible Things 4:45
12 End 6:45

Total: 66:36

Los Cure siempre se han apoyado en una iconografía muy característica. Colores destellantes o negro inmaculado, manchas, brochazos, gatos, serpientes, manos y ojos. Unos lugares comunes que han ido revisitando constantemente a lo largo de su larga carrera con la infancia y sus terrores como otro tema recurrente.

Para mí este disco siempre irá unido a ese logo que se inventaron y que es imposible olvidar, pero también a los ojos que ilustran su cubierta y el libreto del CD. Ojos por doquier, ojos abiertos, a medio cerrar, llorosos o en llamas. Ojos que se convierten sin esfuerzo en una obsesión.

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viernes, 12 de marzo de 2021

La calzada del gigante

Giant Steps (The Boo Radleys, 1993)


SHOEGAZE. Está claro que la modestia es una carga para obras tan insultantemente enormes. Para titular un disco "pasos de gigante", como ya hiciera John Coltrane, hay que tenerlos bien puestos y los de Martin Carr no muestran ni un atisbo de duda en la continuación a su ya torrencial "Everything's Alright Forever" (1992). "Giant Steps" estalla en su ambición desmedida, pero no deja de ser la prueba palpable de que el grupo era más que consciente de lo que había creado.

Esta materialización de una evolución salvaje se abre como un melón con vetas de electricidad prístina desde el segundo cero y se va desarrollando alrededor de un crujido estático que la recorre de arriba abajo. Se te aloja en el cerebro como una bala, dando un nuevo significado al calificativo "noise". Un ruidismo envolvente y oceánico en la estela de My Bloody Valentine o Ride, que no renuncia a un pop abierto y multicolor que lo mismo bebe del jazz, que del reggae, que de mil cosas aún por clasificar.

Un disco estratosférico que se deja de menudencias para mirarse en cosas tan gigantescas como el "Álbum Blanco" de The Beatles. Así de ambiciosos se sentían los otros cuatro de Liverpool. Una pretenciosidad estilística, instrumental, melódica y arreglística que se convierte en exuberancia pop a borbotones y ruído cocido a miles de kilómetros bajo tierra antes de entrar en erupción por los altavoces. Dicho de otra forma, porque ya no sé cómo dejarlo más claro: melodías virginales bañadas en sulfuro eléctrico. O si lo prefieren, resumiendo, uno de los discos de britpop más magistrales de los 90.

★★★★

1 I Hang Suspended 3:57
2 Upon 9th and Fairchild 4:50
3 Wish I Was Skinny 3:37
4 Leaves and Sand 4:25
5 Butterfly McQueen 3:28
6 Rodney King (Song for Lenny Bruce) 2:45
7 Thinking of Ways 3:48
8 Barney (...and Me) 4:42
9 Spun Around 2:31
10 If You Want It, Take It 2:47
11 Best Lose the Fear 4:12
12 Take the Time Around 4:07
13 Lazarus 4:38
14 One Is For 1:36
15 Run My Way Runway 2:20
16 I've Lost the Reason 5:17
17 The White Noise Revisited 5:02
Total: 64:02

 

Ya lo he dicho arriba y es algo más que notorio que el grupo se atreviera a usar un título ya cogido como Giant Steps para titular su tercer álbum. No solo porque ese título ya tuviera dueño, sino sobre todo porque ese dueño era ni más ni menos que John Coltrane. Y encima era una de sus cumbres más mayestáticas. 

Una losa que se autoimpusieron, pero que acabó no teniendo importancia. Ni sus fans salían del mismo caladero que los seguidores del saxofonista ni tenían nada que temer, habida cuenta de la calidad y la potencia del material que estaban grabando.

Un material que podríamos decir que hasta comparte cosas con el clásico de Coltrane. Cosas muy genéricas, pero muy importantes, como la libertad creativa en grado sumo, una elasticidad estilística que en el caso de Coltrane lo acabó convirtiendo en uno de los grandes exploradores del género y la potencia del sonido, un ente epatante, subyugante y avasallador en los dos ejemplos que nos ocupan. Sí, al final el nombre no estuvo tan mal escogido.

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miércoles, 17 de octubre de 2012

El ruido del océano

Loveless (My Bloody Valentine, 1991)
 

RUIDO OCEÁNICO. Loveless es una obra maestrísima de los 90. Un dechado de gracia en movimiento. Una sacudida interminable. Un disco irrepetible e inalcanzable que supuso el agotamiento de una banda genial. Es curioso porque abres el libreto y no hay apenas información. Tanto misterio solo puede deberse al descuido o a la imposibilidad de glosar el trabajo milimétrico, concienzudo y chinesco de un Kevin Shields desaforado, que lo dio todo en el estudio para parir su magnum opus. Esto es un testamento inabarcable que casi nadie puede aspirar a legar.

Se abre esta joya a martillazo limpio y puro con las guitarras entrechocando contra la solidez férrea de una batería de adamantio. "Only Shallow" es tan prístina y precisa como un reloj suizo. Tan inmisericorde como Atila. El perfecto pórtico que nos adentra por senderos más turbios cargados de estática viciada y salvajemente hermosa. Eso es "Loomer", volatilidad y bruma que se amplifica en el interludio selvático que es "Touched". Tan solo un respiro para volver a volar a lomos de la guitarra planeadora sobre nubes hinchadas por el trémolo en la melodía esbozada pero clara que se va ensuciando en "To Here Knows When". "When You Sleep" golpea sin rodeos sobre un soniquete arrebatador en el que las voces de Kevin y Bilinda se sienten como en casa. Un chute de euforia antes de volver a la selva de los efectos con "I Only Said", donde algún ave mitológica grazna imperial sobre ese colchón de ruido que acaricia a bofetadas.

El resto, pura gloria. "Come In Alone" pone algo de pausa sin perder un ápice de intensidad. "Sometimes" es una delicia derretida que requiere un apartado propio. Un arrebato sonoro escalofriante en su emoción, un sueño imposible, candidata eterna a mejor canción de la historia. Ante tanta intensidad se hacía perentorio un tema de la ligereza de "Blown a Wish". Lo bueno es precisamente cómo esa levedad va enrareciéndose merced a una guitarra prácticamente daliniana. Ese sacarse melodías es-pec-ta-cu-la-res a partir de ruido viscoso es lo que hace a este disco tan impresionante. Y eso es lo que vuelven a hacer en la recta final con la contundencia pop de "What You Want" y el adhesivo eterno de "Soon". No se puede acabar mejor.

Hay discos que parecen haber estado ahí siempre. Obras tan necesarias que se hace imposible pensar cómo viviríamos hoy sin ellas. Forman parte de nuestra vida. Nos han ayudado y nos han inspirado. Y lo mejor de todo es que lo van a seguir haciendo siempre. No se puede volver a sentir el escalofrío de la primera vez, pero el fantasma de ese temblor sigue aterrando y maravillando. Como el primer día.

 

 
A1 Only Shallow
A2 Loomer
A3 Touched
A4 To Here Knows When
A5 When You Sleep
A6 I Only Said
B1 Come In Alone
B2 Sometimes
B3 Blown a Wish
B4 What You Want
B5 Soon

Total: 49 min.



Que el trabajo de grabación y edición fue minucioso queda claro cuando descubrimos que tardaron dos años en grabarlo y que usaron diecinueve estudios diferentes. Entre muchas otras técnicas, para conseguir el sonido tan único del disco, Shields usó barras de trémolo (una variedad de vibrato) en su guitarra, abusó del sampleado en baterías y enturbió voces.

Un disco así es muy costoso y las 250,000 libras que se dice que costó pudieron tener una influencia decisiva en la ruina del sello Creation.

"Loveless tiene un grosor invertido y escalonado que hace que los sonidos duros suenen suaves y los momentos frágiles, inmensos." - Chuck Klosterman.

sábado, 12 de mayo de 2012

Mareas de otro mundo

Merriweather Post Pavilion (Animal Collective, 2009)
 

NEO PSICODELIA. Animal Collective, Merriweather Post Pavilion: unos locos benditos armados con la tecnología analógica y digital más perversa, sofisticada y primitiva que uno pueda imaginar, construyen un disco maravilloso a base de melodías de pop mayúsculo y ruidos de dulzura infernal. 

Contrastes extremos, choques imposibles que surgen de meter en la misma habitación a los Beach Boys, a Phil Spector, a Can, a Sonic Youth, a Paul Simon y a Fela Kuti. La magia del drone hecho pop, del noise hecho música étnica en un constructo posmoderno, viciado, vibrante y especial como ninguno en esta década. 

Las voces se doblan y se elevan al techo en reverberaciones multicolores y entrechocan con los arreglos estroboscópicos. Los ritmos de batería sincopados y obsesivos se entrelazan con la omnipresencia absoluta de las cajas de ritmos. Todo en una fiesta selvática y lujuriosa en la que la suma construye un paraíso artificial y espontáneo, aunque no haya nada al azar, solo un orden extravagante y embriagador.

Animal Collective, Merriweather Post Pavilion: una de esas obras que hay que escuchar para poder siquiera rozar un intento de comprensión. Un disco tan minucioso, tan detallista, tan multitodo que no te lo vas a poder imaginar por mucho que te cuenten. Simplemente, ten claro que es único, que no hay nada que suene como él, que no te va a dejar de maravillar durante toda la singladura que propone, que te va a descubrir paisajes extintos y rincones vírgenes como ningún otro. En resumidas cuentas, es escucharlo y darte cuenta de que estás ante el mejor disco que has descubierto y que vas a descubrir en eones. Desde el mismo momento de su publicación. 

★★★★

1 In the Flowers 5:22 ✔
2 My Girls 5:41
3 Also Frightened 5:14
4 Summertime Clothes 4:30
5 Daily Routine 5:46
6 Bluish 5:14
7 Guys Eyes 4:31
8 Taste 3:53
9 Lion in a Coma 4:12
10 No More Runnin 4:23
11 Brother Sport 5:59
Total: 54:45

No tengo más remedio que detenerme en la foto que aparece en el interior del CD, la cual reproduzco a la izquierda. Una instantánea tomada por David Doubilet en el Devil's Eye Spring de Florida.

Se trata de una de las pozas del Devil's Spring System, ideal para hacer submarinismo. Una sugerencia acuática que, potenciada por los colores irreales y casi de otro mundo de la fotografía de Doubilet, se me aparece inextricable de la experiencia de escucha de un disco que siempre me ha sugerido paisajes de fantasía con muchos colores, entre la luz y las tinieblas y con mucha agua.

Precisamente lo que nos dibujan con una fotografía tan mágica como los sonidos con los que nos hechizan los de Baltimore en su obra maestra. 

 

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