miércoles, 2 de septiembre de 2026
domingo, 1 de marzo de 2026
Cuando al placer le cortas las alas...

CANCIÓN DE AUTOR. Nacho sigue en su línea y, empeñado en seguir tomándole el pulso a los tiempos, entrega una nueva obra entre la crónica y lo premonitorio. Un disco que moldea el pesimismo con esos mil matices que buscan ese hilo de luz que podamos llamar esperanza. Sobre estas premisas arma un álbum que revolotea sobre la idea de que quizás todo el placer que buscamos no sea más que un simple alivio. Idea escamoteada a William S. Burroughs y que enlaza directamente con una búsqueda de la belleza que nos puede llevar a tratar de alcanzar un ideal imposible. Nacho aboga por la coherencia y lo terrenal, aconsejándonos que nos quedemos con lo imperfecto, lo cotidiano... En definitiva, con lo semiprecioso.
Un armazón interesante y leído, pero sobre todo increíblemente humano, sensible y emocionante. La base sobre la que ir colocando su nueva colección de canciones de amor y lucha. Canciones que hablan del día a día, del amor de Nacho por su madre, de la auténtica libertad lejos de las consignas y el maquillaje, y de sus ideales férreos e irrompibles. Una colección en la que bulle, más que nunca, el amor por sus raíces, con un empleo cada vez más extendido de la lengua asturiana, así como del uso de un par de melodías, que si no las ha sacado del folklore de su tierra, han sido influenciadas por esas especias de manera clara.
No es que este disco se diferencie ni avance claramente con respecto a su obra anterior. Es un trabajo que no abre nuevas vías en una forma de escribir canciones para la que siempre parece difícil encontrar ese giro diferenciador e interesante. Simplemente asienta conceptos, ofrece buenas melodías y letras, y trata de hacerse un sitio a base de ordenar todo esto alrededor de una temática interesante. Puede que nos parezca poco para el escritor de ese desbordante Cajas de música difíciles de parar (2003) o del abisal Desaparezca aquí (2005), pero creo que con este disco no solo mantiene el tipo en una etapa de madurez siempre difícil, sino que ahonda en un modus operandi que es toda una garantía de longevidad artística. Por eso hay que celebrarlo. Sin euforias excesivas, pero también sin cicatería ni tacañería alguna.
★★★★☆
Cara Malaquita
A1 Alivio
A2 Fíu
A3 Mi pequeña bestia
A4 Piedras semipreciosas
A5 Llueven moscas ❤
A6 Tiempos de lobos
Cara Obsidiana
B1 Los asombros
B2 Deslenguarte ❤
B3 Les ales
B4 Seis pardales ❤
B5 L'acabose
Total: 43 min.
jueves, 10 de agosto de 2023
Morir o matar

y aún entonces ya sabía que no me abandonaría.
Y soñé con una multitud siguiéndome
que me gritaba "El tiempo no se puede detener"."
Nacho Vegas está creciendo. Tenía que llegar, aunque no sea tan nefasto como se podría esperar. Crecer implica perder, diría alguno… Sí, en cierta forma. Eso se extrae de la pérdida del poder de algunos estribillos, del agotamiento de temas y estilo. Sí, Nacho lleva tiempo diciéndolo… Se muere. Y sin embargo se niega a irse en silencio. Porque a monumentos como "Dry Martini, S.A.", "Detener el tiempo", "Crujidos", "Un desastre manifiesto" o "Morir o matar" nunca los llamaría nimiedades. No, eso es morir matando. Son dardos venenosos irreprochables. A pesar de que nos suenen los giros vocales, los acordes, las letras… Da igual, porque ¿me podré cansar alguna vez de todo eso? Es difícil.
Tan difícil como no comparar este disco con su predecesor. Una injusticia severa que nos obliga a mirarlo por encima del hombro. Así es la vida. El manifiesto desastre no es un disco redondo. Ni mucho menos. Ese es su mayor crimen. Culpable a pesar de las joyas mencionadas, de su ambiente ahogado y casi tétrico, y de que Nacho se haya apropiado de una "Nuevas mañanas" original de Guy Clark que parece escrita por y para él. Ya lo hizo Nick Cave con el "Long Black Veil" de Johnny Cash. Bueno, entre otras de otros. Y este paralelismo me sirve no solo para compararlo con el australiano. Me sirve para confirmar que está creciendo, que no se para aunque parezca que vive anclado en Cajas de música difíciles de parar (2003). Él sigue a su retorcida manera, por sus retorcidos senderos, ofreciendo poesía y carnaza para la prensa rosa ("Lole y Bolan"). Sus amores, sus drogas, sus obsesiones podrán llegar a cansarnos pero siempre habrá una canción que nos sorprenda, nos cure o nos haga sonreír. La más pura perfección, que él diría. Pero eso no existe y el tiempo se acaba. Y ahí es donde habita el terror…
"Moriré, moriré, moriré ...
moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré ...
moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar."
2 Detener el tiempo 4:24
3 Junior Suite 5:09
4 Lole y Bolan (un amor teórico) 4:15
5 El tercer día 5:18
6 Nuevas mañanas 4:19
7 Crujidos 4:49
8 Mondúber 5:08
9 Un desastre manifiesto 6:36
10 En lugar del amor 4:19
11 Morir o matar 5:47

Así y todo, si se escarba se encuentra alguna virutilla de oro ("El fulgor", "Gato al sol", "Soul For Sale", "Cosas que mueren bajo el sol", "La rumba del sabor amargo", "Tres tristes tigres"). Y eso siempre es valioso. A pesar de que Bunbury se esfuerce en destrozar el artefacto con sus intervenciones.
- Al norte del norte (Acústica)
- Ay (Nicolás Miguélez y Nacho Vegas)
- Cosas que mueren bajo el sol
- El fulgor
- Gang Bang (Bunbury y Vegas)
- Gato al sol (Nosoträsh y Nacho Vegas)
- La cena (Xabel y Nacho Vegas)
- La ley del feriante
- La muerte del príncipe don Xuan (Xel Pereda y Nacho Vegas)
- La pena o la nada (Liceu Nov 2006)
Vol. 2
- La rumba del sabor amargo
- Like a Rolling Stone
- Rasguños (Nosoträsh y Nacho Vegas)
- Rock 'n' Roll Suicide
- Soul for Sale
- Super 8 (Mario Tarancón y Nacho Vegas)
- Tres tristes tigres (Nosoträsh y Nacho Vegas - Completa)
- Tres tristes tigres (Nosoträsh y Nacho Vegas)
- Trigo limpio (Nosoträsh y Nacho Vegas)
- Un buen día (Los Planetas y Nacho Vegas)
- Un rayo cae
- Welcome to El Callejón sin Salida (Bunbury y Nacho Vegas)
Total: 105 min.
lunes, 31 de enero de 2022
Abrazados en el derrumbe
Mundos inmóviles derrumbándose (Nacho Vegas, 2022)
CANCIÓN DE AUTOR. Nacho Vegas nos sorprende en los últimos coletazos (esperemos) de pandemia con su obra más íntima en años. En la continuación a su estupendo Violética (2018) se nos aparece menos beligerante y más proclive al diálogo y a una reivindicación de la caricia por encima del exabrupto que, quién nos lo iba a decir, es lo que más nos apetece en este momento.
En estas diez oraciones apela a lo que siempre le ha funcionado. También a algún que otro gurú y a alguna que otra idea algo más sorprendentes. Mientras reza, invoca a Leonard Cohen, a Raymond Carver, a Nina Simone. En sus versículos se cuela lo literario y lo prosaico, lo truculento y lo cálido. En un disco que es como un abrazo y que acaba dejando ese poso efímero que nace de los copos de nieve al caer.
Aquí el asturiano ha encontrado espacio para lo latino ("La flor de la manzana"), el panegírico descarnado ("Ramón In"), la melodía silbable a tumba abierta a lo "El hombre que casi conoció a Michi Panero" ("Big Crunch") y lo mejor de todo, un par de momentos de un lirismo arrebatador que culminan en esa "El don de la ternura", desde ya, una de sus mejores canciones de siempre.
Con este disco, curiosamente, se empiezan a aclarar algunas cosas. Parece más que evidente que los tiempos de grandeza, los de ese trío invencible con el que nos golpeó al principio de su carrera, no van a volver. Pero también tenemos la certeza de que siempre podremos solazarnos con este nuevo rumbo. Con un puñado de temas de esos que te remueven por dentro. Algo que no pasa todos los meses. A veces tampoco todos los años. Sí, por fin podemos decirlo: el camino que ha tomado el asturiano tiene pinta de ser algo fastuoso.
★★★★☆
Total: 41:31
CANCIÓN DE AUTOR. Después de las buenas noticias que llegaron con su último disco largo, Nacho nos entrega unas lascas que parecen desprenderse del mismo. Un EP que parece querer prolongar el misterio nevado con el que nos sorprendió el año pasado. Veintipocos minutos que, a pesar de contar con pasajes de gran belleza, no dejan de demostrar que la recuperación del cantautor, siendo una realidad, no alcanza las cotas de sus álbumes primerizos. No hay más que ver los singles y EPs que se derramaban de los mismos para concluir una vez más que todas las comparaciones son odiosas.
Y eso no desdibuja la realidad de unas canciones con empaque y pegada emocional. Lo que pasa es que por mucho que no podamos dejar de escuchar ese "Abnegación" con el que abre, no podemos olvidar que parece una continuación de "Lo que comen las brujas", al menos en lo melódico. Un sabor a lugar común que se repite en una "Crimen y condena" que parece querer fotocopiar, con menos éxito aún, la ambientación y la truculencia de "Morir o matar". Dos ejemplos del sabor algo manido que deja el EP.
También es cierto que se agradece que Nacho no se guarde las canciones para un futuro álbum que podría quedar dudoso y les dé salida con la coherencia que le caracteriza. Que tampoco es que sean tan malas, seamos claros. Ya quisieran algunos robarle siquiera un verso al asturiano. Claro que si en medio de estas disquisiciones te suelta una regrabación de algo tan intocable como "El ángel Simón" para sellar el sonido hacia el que ha ido evolucionando en directo... Ahí es donde se nos van todas las dudas para afirmar sin tapujos que, quitando unos cuantos minutos, todo esto es más bien innecesario.
☆☆☆★★
sábado, 7 de julio de 2018
Leña al patriarcado
CANCIÓN PROTESTA. Nacho Vegas se abona a la moda de los discos larguísimos que parece asolar al indie patrio en los últimos tiempos. En cierta forma se justifica, porque aquí abre el abanico estilístico. En cierta forma, porque decir que aquí todo es pertinente, necesario e insustituible, me temo que es decir demasiado. Cosa que al sopesar el conjunto termina contando bien poco.
Vegas sigue obcecado en su posicionamiento, en ser cronista a pie de calle de las miserias que nos asolan. Nada que objetar, sobre todo cuando lo combina con ese arte supremo que da chispazos en un buen puñado de canciones memorables que relucen como las de antaño. Aun echando de menos más cosas como "Desborde", "Las palabras mágicas", "Los sabios idiotas" o "(Pasamos) el Negrón", las claves del disco, los temazos que nos transportan a otros tiempos, no puedo decir que el disco ande corto de canciones de amor y derrota, de canciones de denuncia con ese algo más que le exigimos al asturiano. No, al terminar esta hora y media de inmersión queda un sabor de boca demasiado bueno como para menospreciarlo.
Unas canciones que confirman la finura de un letrista que añade una inesperada apertura estilística. Lo latino parece que va a ser la nueva panacea del asturiano, aunque a pesar de la magnífica adaptación de "Maldigo del alto cielo" de Violeta Parra, en el resto de detalles lo sudamericano necesita un par de vueltas más. No acierta del todo tampoco en un cierre atípico con esos ocho minutos y pico de "A ver la ballena", arenga de denuncia ecológico-social que intriga más que llena. Una canción que resume a la perfección un disco hermoso y pretencioso, peleón y problemático en el canon de Nacho Vegas. Lo dicho: con todos sus defectos, una de sus mejores obras.
★★★★☆
lunes, 25 de diciembre de 2017
Libertariana song
CANCIÓN PROTESTA. Nacho Vegas sigue a piñón. No da ni un paso atrás. En este complemento a su exitoso y discutido "Resituación" (2014) coge carrerilla y corre decidido hacia ese populismo panfletario por el que tantas críticas ha recibido. No puedo decir que lo vea mal, como tampoco puedo negarle el valor, por mucho que los resultados me parezcan más bien pobres.
Si ya tenía mis dudas con el disco largo a cuya sombra surge este EP, este no me las despeja sino que las espesa. Si antes sonaba demasiado prosaico y crudo, aquí encima le añade unas gotas de rabiosa actualidad que pone fecha de caducidad a unas canciones muy bonitas, muy logradas, muy concienciadas, pero que acabarán siendo de usar y tirar. Y más pronto que tarde, me temo.
O quizás no. También hay que reconocer que desde el comienzo de esta última crisis asesina las cosas no han cambiado, o no han cambiado tanto como nos quieren hacer creer. Eso acaba dando vigencia a estas proclamas que por su fondo dentro de diez años deberían seguir sacudiéndonos. Creo que no, porque no se puede pretender hablar de Rajoy como si de Felipe II se tratara. Aunque no sea esa la función de estas canciones. Tal vez Nacho simplemente pretenda prender fuego a las conciencias y usa estas coplas como cócteles molotov que se consumen para cumplir su misión.
En cualquier caso, como viene siendo habitual con el asturiano, hay varios puntos de interés en esta obra. Lo de usar el "Whiskey in the Jar" para esa "Canción para la PAH" no acaba de llegarme, a pesar de sus nobles intenciones, pero hay un par de hallazgos de gran belleza. Los mejores, la inauguración y el cierre, y las otras dos seguro que te sacan una sonrisa cínica y llena de empatía. Puede ser poco, sí pero... Es poco.
★★☆☆☆
Total: 21 min.
domingo, 17 de diciembre de 2017
Llamadme Ismael
Todo esto no deja de ser sorprendente en un disco doble que se mira, queriendo o no, en la torrencialidad de Honestidad brutal, el disco desbordante que publicara Andrés Calamaro cuatro años antes y que hizo tanta pupa en más de uno. Su duración y sus aspiraciones se asemejan, si bien es verdad que el señor Vegas no cae en el ripio o no lo hace con la misma frecuencia que el bonaerense y que su temática, aun maldita, va más allá del magno disco de divorcio que escribiera Don Andrés. Su pluma está afilada como nunca y su ansia expresiva parece inagotable. Así de plenas y exuberantes se presentan estas dos rozagantes rodajas en las que el asturiano se vacía de amor, desamor, muerte y maldición.
Siempre entendiendo, eso sí, a todos aquellos que odian a Nacho por su desidia, su tristeza forzada, sus drogas y, en definitiva, su supuesta impostura. Aquí tienen carnaza para su odio. Este disco representa todo lo peor que pueda tener el cantautor. Que para mí es lo mejor que acaba teniendo, aun a sabiendas de que contradigo a todos los radicales que se quedan en el personaje y no van más allá. Una pena, porque se pierden el alma, el helor mortuorio y el brillo de un puñado de canciones espeluznantemente bellas.

CANCIÓN DE AUTOR. Sonido muy mejorable en la que se intuye poderosa presentación del excelso "Cajas de música..." en Radio 3. Así es difícil impregnarse de la actuación sobria y sentida del asturiano. Aún así, valioso para el incondicional. Y muy corto.
☆☆☆★★
- Archivo únivo - escuchar para tracklist
DISCOS RELACIONADOS
viernes, 13 de octubre de 2017
Hijos pródigos
El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.
Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta." (Lucas 15, 20-24)
En el estado de forma en el que está el señor Vegas, habría que decir que no se le otea cumbre difícil de escalar. Esta obsesión de Xel Pereda ha sido trabajada con amor y enormes resultados. Es válido como manual de introducción a un mundo vetado para la mayor parte de la humanidad. Y también lo es como colección de partituras con letras hirientes, dolidas, de sermón de aldea y de asesinatos sin nombre. Ahí está "El Sacaúntos de Allariz", que de sangrienta no queda chica al lado del "O'Malley's Bar" de Cave. Y tampoco olvidemos "Teresina", historia melodramática y de lágrima fácil, que Nacho desgrana con sutil dejadez.
"Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión." (Lucas 15, 7)
Xxx
DISCOS RELACIONADOS

lunes, 16 de junio de 2014
Un corazón cargado de dinamita
Resituación (Nacho Vegas, 2014)
CANCIÓN PROTESTA. Las obras viscerales es lo que tienen. La intensidad emocional se te puede ir de las manos en cero coma. Eso me temo que le ha pasado al señor Vegas en este disco. Una obra inmaculada en apariencia con todos sus acordes mayores y su denuncia tan descarnada como necesaria. Una obra que no sobrevive a las escuchas reiteradas. Porque a pesar de que contiene aciertos indudables que algunos hipsters no han querido o no han podido ver, su trazo es grueso y carece de esa sensibilidad y esa sutileza a las que Nacho nos tiene tan acostumbrados.
Tan acostumbrados estamos a que entregue una obra mayor tras otra que al principio podemos, buenazos de nosotros, confundir su populismo panfletario con posicionamiento irredento. Y tampoco es que vea tan grave que se le den un par de hostias a la clase política, a los gurús de la macroeconomía o a los progres de vocación. Hoy es más necesario que nunca, pero hacerlo de esta forma y después de interiorizar versos como ese "¿inspira esto ilusión? porque a mí me inspira muerte", se te queda un sabor barato, manido, un sabor que no esperábamos de este chef de la canción.
Me gusta la sangre y me gusta la justicia. La social, la que más. Y entiendo que Nacho necesite exteriorizar su cabreo. No me parece que sea este un disco con el que haya tocado fondo ni nada de esos tremendismos que las redes sociales y diversas publicaciones le endosan. Aún así, podría haberlo hecho mucho mejor. Todo está demasiado cercano. La gente se tira por los balcones, la desesperación se huele por las calles, y estamos hasta los cojones de mentiras, pero la música siempre debe estar por encima de todo eso. Aunque cueste, hay que admitirlo. Dejarse impregnar por lo que sucede a tu alrededor no es que sea necesario; es imprescindible. Pero hay que buscar la forma de contarlo, tomar distancia para eludir lo panfletario y para certificar una obra que no caduque por muchos años que pasen.
Por mi parte pienso ponerme este disco hasta gastarlo. Tiene momentos de una rabia que me encanta sacar fuera. Y todos van envueltos de unas melodías que chocan por su aparente frivolidad. Es bonito y es ácido. Su mayor pecado es no ser la biblia del anarquismo ilustrado. Y lo que me gustaría saber es si esto es un problema para su autor o para la prensa especializada. Los pedestales es lo que tienen.
★★★☆☆
Total: 46 min.
martes, 23 de octubre de 2012
El más puro final
El final del viaje, como en este relato de Edgar Allan Poe, que podría describir este disco inmenso. La perfecta y eterna blancura, la muerte son las inspiradoras de esta obra en la que el cantautor invoca a sus referencias más obvias (Nick Cave, Leonard Cohen, Bob Dylan, John Lennon...) y las baña de su estilo único para convertirlo en una celebración de la experiencia. La experiencia, como la vida, es dolorosa y es leve. Las aspiraciones no se ven colmadas ("El hombre que casi conoció a Michi Panero"). Las relaciones son superficiales y las charlas, fachada para calmar al monstruo de la convención ("Nuevos planes, idénticas estrategias"). El amor está hecho de ruinas ("Ocho y medio"). Y la muerte es lo único cierto ("La noche más larga del año").
Desaparezca aquí es la obra cumbre de Nacho Vegas. Por su negrura insondable. Por esa cruel resignación con la que nos toca en lo más hondo. Por muchos motivos, por la redondez de unas canciones entre el pop y el rock que nos asedian con una misma idea: caminamos hacia el abismo. Ya lo sabemos, pero no está de más que nos lo recuerden con el éxito absoluto de un disco soberbio en todo su exceso. Un disco que huele, sabe y se siente como un clásico.
"Esto he grabado en la montaña, y mi venganza está escrita en el polvo de la roca."
Ya lo he citado en la reseña, pero es que es inevitable volver a incidir en el influjo que La narración de Arthur Gordon Pym (1838), la única novela de Edgar Allan Poe, tiene en un disco maldito y condenado. O será que me lo parece a mí, pero no veo la posibilidad de que mi cerebro separe ambas obras. Por su brillo malsano, por ese avance inexorable hacia la eterna oscuridad en el que parecen sumirnos las dos. Será cosa mía, pero que Nacho se fijara en los más grandes le hizo entregar los mejores versos de su carrera. Ya lo hizo con Moby Dick en Cajas de música difíciles de parar (2003) y redondea la jugada en esta negrísima continuación. O blanquísima, sí, mejor.
✠✠✠

CANCIÓN DE AUTOR.
☆☆★★★
- Archivo único - escuchar para tracklist
Total: 30 min.
CANCIÓN DE AUTOR.
- El ángel Simón
- Vegas cuenta una historia (Parte 1)
- Vegas cuenta una historia (Parte 2)
- El ángel Simón (Grabación alternativa)
Total: 25 min.
DISCOS RELACIONADOS













