Mostrando entradas con la etiqueta patti smith. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta patti smith. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de noviembre de 2023

Caballos, caballos, caballos...

Horses (Patti Smith, 1975)
 

ART ROCK. ¿Cómo venzo el pavor de la página en blanco mientras me enfrento a la osadía de glosar las glorias de un monumento como Horses? Sencillamente, no se puede, porque ni siquiera cuando acabe voy a sentir que he hecho justicia a una obra casi sobrehumana. Y aun así, me tiro al barro y con un "que sea lo que dios quiera" confío al menos en aliviar el ardor que me recorre en estos momentos. Un ardor que se repite con cada escucha de un disco irrepetible. 

Un disco que derrocha insolencia. Desde esa portada en la que la Smith se enfrenta con su mirada, con su porte andrógino, a un mundo hecho, legislado y dominado por hombres. Porque no debemos olvidar que si este planeta pertenece al macho, en el rock mucho más. No es baladí por tanto el afirmar que Horses abrió más de una grieta en un status quo helado y preservado así desde tiempo inmemorial.

Muchas veces se ha llamado a Patti Smith "la sacerdotisa del punk", y este disco es el principal culpable de ello. Desde el mismo comienzo, con esa versión de "Gloria", tan memorable, y esas palabras, "jesus died for somebody's sins but not mine", la liturgia comienza con un pie en el asfalto y un dedo en las estrellas. Y lo mejor es que eso es solo el comienzo de una obra variada, multiforme y poética, preñada de palabras irrefrenables, sabias y excelsas hasta lo inenarrable. 

"Redondo Beach" nos sacude con su sol negro y su historia de suicidios a la orilla del mar a ritmo de reggae. "Birdland" se hincha y se eleva entre versos escapistas y voladores. Nueve minutos y pico de rock libre y atmosférico que no llega a explosionar. Te deja al borde del éxtasis que acaba de materializar el rock and roll al galope de "Free Money". "Kimberly" ofrece una melodía liviana pero llena de poesía como su letra. "Break It Up" destella por la guitarra de Tom Verlaine (Television), un detalle que la levanta del suelo y la arrima a la eternidad. Aun así, solo es un pórtico vistoso que da entrada a la maravillosa y catártica cima del disco. 

"Land" merece un capítulo aparte. Es una suite de otros nueve minutos en la que se nos desgrana la historia de la violación de Johnny. Lo escabroso se nos muestra a través de los ojos de una persona traumatizada, un herido que busca protección en un viaje por el subconsciente para intentar escapar. Al final solo puede hacerlo con la ayuda de un cuchillo. No piensen que esto nos lo cuenta la Smith de una manera directa. No, la historia se deduce después de una lectura atenta y analítica de una letra llena de caballos, escaleras y mariposas y en la que se entrelaza de manera casi obscena la superficialidad de "Land of a Thousand Dances" (Chris Kenner). Sí, parece que Patti nos quería mostrar una forma diferente de "hacer el watusi". Toda una telaraña de electricidad que desemboca casi por necesidad en un remanso que sirve para aliviar los últimos coletazos de tensión. "Elegie" se erige en el perfecto panegírico para Johnny, para el disco y para todos los que quedaron en el camino.

Horses es un disco irrepetible, porque hoy no se dan las circunstancias para que pudiera ver la luz. Bueno, por eso, y porque encontrar hoy en día alguien con el talento de la Patti Smith del 75 es una utopía. El disco surgió como respuesta a un momento histórico turbio en el que los cambios sociales se empezaban a reclamar. La cultura para las élites iba a sufrir un puñetazo con el surgimiento del punk. Y de esto último tuvo mucha culpa una mujer que se metió donde nadie la llamaba. Una mujer armada con los salivazos malditos de Rimbaud, la actitud emprendedora y bohemia del Bob Dylan eléctrico, el ritmo entrecortado de los mejores Stones y el aura mítica de Jim Morrison. Una mujer que nos mira desde la portada, con esa foto increíble de Robert Mapplethorpe, aguantando la mirada con esa insolencia de la que hablábamos. Con la insolencia del que sabe que lo tiene y no piensa callarse la boquita. Y así lleva casi cinco décadas: derrochando amor.

 

A1 Gloria 5:54
    - In Excelsis Deo
    - Gloria (Version)
A2 Redondo Beach 3:24
A3 Birdland 9:16
A4 Free Money 3:47
B1 Kimberly 4:26
B2 Break It Up 4:05
B3 Land 9:36
    - Horses     
    - Land of a Thousand Dances
    - La mer(de)
B4 Elegie 2:42
Total: 43:10

Que esto era algo más que el escupitajo directo del punk queda claro con el abanico de influencias que maneja la Smith. Desde Arthur Rimbaud hasta el psicoanalista austriaco Wilhelm Reich (protagonista de "Birdland" a través de los ojos de su hijo), todos tienen cabida en el disco.

Aparte del trabajo sudoroso y primitivo de la Patti Smith Band, el disco también se beneficia de la participación de Tom Verlaine (Television) y Allen Lanier (Blue Oÿster Cult) en las guitarras de algunos temas. Sin olvidar la producción cruda y directa de John Cale. Sin duda, como se vería en momentos posteriores, la conjunción de todos estos astros creó este momento irrepetible.

sábado, 22 de abril de 2023

El ruido y la aceptación

Peace and Noise
(Patti Smith, 1997)

ELEGÍA. Patti sigue envuelta en su luto particular y a la pérdida reciente de su marido, Fred "Sonic" Smith, añade el llanto por William S. Burroughs, influencia decisiva en toda una generación y en la escritura de la de Chicago. A él dedica un disco que también rinde pleitesía a la generación beat en general con un "Spell" mántrico y glorioso hecho a partir de las lascas sublimes de ese "Howl" con el que Allen Ginsberg dio registro de salida al movimiento.

Hechas las presentaciones de rigor, me gustaría puntualizar que la calidad se resiente en este séptimo disco, el segundo tras el segundo regreso de Smith. El segundo en el que oculta su rostro cabizbajo entre su cabellera en una pose entre el abatimiento y la resignación. Y si en el anterior había una llama que hervía en unos temas en los que bullía el arte mayor, aquí se pierde en la insustancialidad demasiado a menudo. Para mí este es el disco más desequilibrado de Patti Smith. No el peor, pero sí el más irregular.

Y si no es el peor es porque llega a rozar el cielo en una tríada de temas espectacular. "Waiting Underground", "Don't Say Nothing" o "Last Call" están entre lo más selecto de su cancionero desde el lado de la pena negra y la desolación. Temas de esos capaces de forjar un clásico por sí solos. Algo que no ocurre al sufrir el contrapeso brutal de otras cosas que están entre lo peor que haya salido de su cabeza: "Whirl Away", "1959", "Death Singing" o "Memento Mori" no consiguen su objetivo de ser energéticas, poderosas, solemnes y/o elegíacas. Al final se quedan en un doloroso quiero y no puedo capaz de herir de muerte a cualquier artista.

Patti se reharía tres años después. Seguía habiendo fuego en su alma por muchas dudas que hubiera planteado un disco que iba de obra de reafirmación artística y acabó desmoronándose como la casa de las fotos de su artwork. Un hundimiento que seguro que ella misma no esperaba, pero que supo reconocer a tiempo y que acabó dándole fuerzas renovadas para afrontar el último tramo de una carrera vertiginosa, imperfecta y maravillosa.

★★★☆☆

1 Waiting Underground 5:19
2 Whirl Away 5:01
3 1959 3:58
4 Spell 3:17
5 Don't Say Nothing 5:52
6 Dead City 4:13
7 Blue Poles 5:19
8 Death Singing 3:44
9 Memento mori 10:34
10 Last Call 5:09
Total: 52:26

Por sus fotos y por lo que cuenta (y por cómo lo hace), este disco siempre me ha sonado a derrumbe, a ruinas a demolición y a trabajos de reforma.

Me parece bastante atinado para describir a una persona que trata de rehacer su vida tras el desastre, en este caso, la muerte de su pareja y padre de sus hijos. Cosas como "Waiting Underground" inoculan esta idea de una forma demasiado poderosa como para no prestarle atención.

La pérdida

Gone Again (Patti Smith, 1996) 


ELEGÍA. Patti vuelve ocho años después del primer intento de regreso. Un intento más bien desafortunado que le sirvió al menos para ofrecer otro clásico como fue ese imparable "People Have the Power". Una vuelta, esta segunda, que no se puede llamar dichosa porque viene precedida de la pérdida reciente de su marido, Fred "Sonic" Smith. Una pérdida que tiñe cada rincón de este Gone Again, desde el título hasta la portada, pasando por unas letras cargadas de negra melancolía.
Así, por mucho que suene como una roca en un par de bombazos, el tono del disco es principalmente elegíaco y su atmósfera aparece sobrevolada por una electricidad cargada de un humo a la vez evocador, curativo y ponzoñoso. Esta es la sensación que deja un disco poderoso como no ofrecía la cantautora en más de quince años. Porque a pesar de su aura maldita, Gone Again está cargado de energía, una energía que transforma el daño en potencia sanadora. Al más puro estilo Patti Smith. A pesar digo de un aura maldita refrendada con la participación siquiera leve de un Jeff Buckley que moriría menos de un año después.

Este sería el sexto disco de Patti Smith, y lo mejor que encontramos en él, aparte de un sonido poderoso fruto de la convicción más absoluta, es una variedad riquísima. En él hay rock poderoso ("Gone Again", "Summer Cannibals", "Wicked Messenger"), folk imaginativo ("Beneath the Southern Cross", "Dead to the World", "Ravens", "Farewell Reel"), dulzura acongojante ("My Madrigal", "Wing") y manifiestos hirvientes cocinados a fuego lento ("About a Boy" - para Kurt Cobain, "Fireflies"). Todos emocionantes y todos recorridos por el fantasma de la pérdida, el tema central de un disco largo e irrepetible en el catálogo de la de Chicago.
 
★★★★☆
 
1 Gone Again 3:16
2 Beneath the Southern Cross 4:35
3 About a Boy 8:15
4 My Madrigal 5:09
5 Summer Cannibals 4:10
6 Dead to the World 4:17
7 Wing 4:53
8 Ravens 3:56
9 Wicked Messenger 3:49
10 Fireflies 9:33
11 Farewell Reel 3:54
Total: 55:47

La vida de Patti Smith no ha sido un camino de rosas con la poesía como adorno de días luminosos. En sus comienzos, cuando huyó del hogar familiar, se encontró con la miseria y la necesidad, con las drogas y el abismo al que te acaban empujando, durmió en la calle en numerosas ocasiones y llegó a verse obligada a entregar a su primer hijo en adopción.

Por eso no podemos decir que no supiera de qué iba la vida cuando sufrió el golpe de la pérdida de su pareja de entonces, Fred "Sonic" Smith, guitarrista de MC5 y figura capital en el retorno musical de Patti. Lo que no quita que su dolor sea sincero y profundo. Un dolor que la llevó de la mano a la hora de crear este disco tan necesario para ella, pero, y esta vez sí se cumple, también para nosotros.

Hogar insulso hogar

Dream of Life (Patti Smith, 1988)
 
ROCK DE AUTOR. Nueve años tardó la Smith en volver tras la edición de su magnífico cuarteto discográfico inicial. Nueve años en los que tuvo tiempo para ser madre, conocer el amor eterno y dedicarse a una vida doméstica que, como suele suceder, limó sus aspiraciones artísticas y castró su incontinencia poética y eléctrica. O eso es lo que deduzco con este blandito Dream of Life.

Habría que señalar dos cosas (y solo dos) en este disco. La primera, "People Have the Power". La segunda viene unos 30 minutos después y es la nana celestial, "The Jackson Song". En medio, el más descorazonador desierto que podría ofrecer el genio (antes) indómito de esta artistaza. "Up There Down There" es una guerra de guitarras que pelean inútilmente por alcanzar el nirvana. "Paths That Cross" puede entrar en según qué días pero la verdad es que es melosa hasta decir basta. "Dream of Life" es un corazón de álbum que no llega ni a cara B de single. "Where Duty Calls" naufraga entre teclados épicos pseudoarábigos. Lo mejor del tema es que ya anuncia futuros disparos de crítica sociopolítica u homenaje que a través de un minutaje extenso explosionarían en torrentes de poesía intensa y caliente. No es el caso de este pero sí lo sería de las futuras "About a Boy", "Gung Ho", "Strange Messengers" o "Radio Baghdad". "Going Under" casi nos engaña con una sencillez que se transforma en simpleza. "Looking For You" en cambio deja un buen sabor de boca con sus intenciones de pop inflamado muy en la línea del himno que abre el disco. Menos mal que cierra con la maravillosa nana dedicada a su hijo de la que hemos hablado antes. Y menos mal que el disco abre con un trallazo como "People Have the Power". Sin duda dos de los momentos clave de su canon.

Aún así, esto último no es suficiente para salvar a un disco en el que falla la producción y las canciones. Un disco que nos muestra a una Smith desentrenada y perdida. Como si después de estos nueve años se hubiera olvidado de rockear. La llama no pudo avivarse con esta obra, y eso significó volver al ostracismo y a sus labores. Habría que esperar ocho años más para volver a saber de Patti discográficamente hablando. Claro que eso es otra historia. En estos momentos quedaba seriamente tocada. Sin embargo hay algo en la belleza simplona de todo esto que ya nos avisa de que para nada estaba hundida. Y lo iba a demostrar.

★★☆☆☆

A1 People Have the Power 5:07
A2 Going Under 5:57
A3 Up There Down There 4:47
A4 Paths That Cross 4:18
B1 Dream of Life 4:38
B2 Where Duty Calls 7:46
B3 Looking for You (I Was) 4:04
B4 The Jackson Song 5:24
Total: 42:01

miércoles, 12 de abril de 2023

Los ritos de la noche

Easter (Patti Smith, 1978)
 
 
ART ROCK. La tercera puñalada de Patti Smith vuelve a tocar hueso. A tres años de su colosal debut no se aprecia un solo síntoma de debilidad. Easter es un discazo en el que el Patti Smith Group destila un potente concentrado de las habilidades que fueron depurando en esos tres años. La banda es una máquina perfecta a la hora de lidiar tanto con la belleza más vaporosa ("Ghost Dance", "We Three") como con el ruido más salvaje ("Rock 'n' Roll Nigger", "25th Floor / High on Rebellion").

Smith sigue pagando deudas artísticas con sus ídolos, ya sea Jim Morrison, Arthur Rimbaud o Jesucristo, y a la par se deja seducir por talentos de la solidez de Bruce Springsteen. Para el vulgo este siempre será el disco de "Because the Night", que el saber popular ha adjudicado injustamente a la mano del de New Jersey, cuando en los créditos se dice claramente que fue producto de la cooperación mutua. Un detalle menor, ya que en realidad solo se necesita una escucha para intuir que el álbum es mucho más que esta canción, poderosa como pocas, por otra parte.
En una supuesta trilogía inicial, este disco supone la culminación de la idea que Smith tenía del arte en esos tiempos. Viendo la evolución de los tres trabajos, se diría que este acumula con más descaro y variedad las múltiples facetas de la cantautora. Su alma enraizada en la poesía más carnal, sucia, hermosa y maldita. Su grito inundado de electricidad. Y su interpretación personal del deseo, la calma y la amenaza.

Sin embargo no sería preciso encuadrar este disco como vértice de una trilogía. La historia obliga a incluir al siguiente en la etapa iniciática de la de Chicago. En este marco, Easter sería el cénit de una época y una forma de hacer música. El posterior, Wave (1979), supondría un bajón más que perceptible a pesar de sus honrosas intenciones.

Se puede decir que con Easter algo terminó para siempre. Después de él vendrían otras cosas, algunas desechables, otras muy interesantes, pero nada comparable a la fuerza de este disco inmenso. Ese que además de "Because the Night" se cierra con el epílogo glorioso y doliente de "Easter" (la canción), homenaje excelso a Rimbaud. Y es que Patti siempre ha demostrado tener un gusto exquisito. Aunque sea desde una perspectiva torcida y para muchos equivocada.
 
★★★★☆
 
A1 Till Victory 2:45
A2 Space Monkey 4:04
A3 Because the Night 3:32
A4 Ghost Dance 4:40
A5 - Babelogue 1:25
     - Rock 'n' Roll Nigger 3:13
B1 Privilege (Set Me Free) 3:27
B2 We Three 4:19
B3 - 25th Floor 4:01
     - High on Rebellion 2:20
B4 Easter 5:58
Total: 39:44

domingo, 11 de marzo de 2018

Adiós

Wave
(Patti Smith, 1979)
 
ART ROCK. Wave es el cierre de la etapa primeriza de Patti Smith. El título no engaña, es un saludo de despedida que alejaría a la sacerdotisa del punk de la creación musical durante casi una década. Una despedida no exenta de dolor tal y como refleja atinadísimamente la fantástica fotografía de portada del supremo Robert Mapplethorpe. Esas palomas parecen ser lo único que impide culminar el gesto de una Smith entre la incredulidad y el terror.

El contenido por su parte no deja de ser sorprendente, aunque no siempre en el buen sentido. El nervio y la brutal elocuencia del trío de álbums inicial quedan diluidas aquí casi por completo. "Dancing Barefoot" sigue teniendo flama poética capaz de quemar lo que sea y es para mí su mejor canción, "Frederick" es un arranque triunfal, "Revenge" está llena de ese veneno que sólo ella sabe sintetizar, pero poco más.

Hay más momentos, si bien no tan sobresalientes como los mencionados, que mantienen el notable con holgura, pero la pasión, el ansia y el deseo expresivo están mucho más apagados en esta primera despedida. Patti Smith se prepara para sus tareas domésticas apagándose poco a poco. Sin rozar la insustancialidad, entregando un colección de canciones muy buena. Lo que pasa es que nos tenía muy mal acostumbrados.

★★★☆☆

A1 Frederick 3:01
A2 Dancing Barefoot 4:18
A3 So You Want to Be (A Rock 'n' Roll Star) 4:18
A4 Hymn 1:10
A5 Revenge 5:06
B1 Citizen Ship 5:09
B2 Seven Ways of Going 5:12
B3 Broken Flag 4:55
B4 Wave 4:36
Total: 37:45

domingo, 14 de septiembre de 2014

Antropología del alma

Radio Ethiopia (Patti Smith, 1976)
 
 

ART ROCK. Patti Smith demuestra con su segunda entrega que estaba en su mejor momento. Después de despellejarnos con Horses osa repetir la jugada con un disco volcánico donde se presenta como la predicadora definitiva. Una predicadora que no nos amenaza con la condena, sino que vierte su alma en unas soflamas destinadas a curarnos. Ya sea con los meandros de sus preciosas elegías cargadas de crudeza ("Ain't It Strange", "Poppies", "Pissing in a River", "Radio Ethiopia") o con la virulencia del rock 'n' roll más despiadadamente eufórico ("Ask the Angels", "Pumping (My Heart)"), la Smith controla, fluye y resuena con una convicción aplastante.

Entre pianos suntuosos, o cabalgando la electricidad más punzante, no tiene que esforzarse para conmovernos profundamente y es capaz de llevarnos sin que dudemos hacia un abismo que se materializa en la confrontación que es la dupla final "Radio Ethiopia / Abyssinia", una de esas epopeyas de poesía hermética que le sirve para inventar el noise y que surgió de sus primeros escarceos amorosos con Fred "Sonic" Smith, guitarrista de los ínclitos MC5. Probablemente no sabía que estaba procurando alimento para toda una generación. Que le pregunten a Kim Gordon (Sonic Youth), seguidora incondicional de nuestra heroína.

Radio Ethiopia, condenando a vivir en la sombra por "segundón" y oscuro, puede ser el disco que mejor ha envejecido en el catálogo primerizo de la poetisa. Y no digo esto a la ligera. Emparedado entre la gloria de Horses y la exuberancia de Easter, este patito feo reclama su lugar de privilegio cada vez que se pone a girar. Nos agarra por el cuello y nos sacude mientras asistimos patidifusos a su lento despliegue. Inexorable, hipnótico, sobrecogedor.

★★★★☆

A1 Ask the Angels 3:08
A2 Ain't It Strange 6:36
A3 Poppies 7:06
A4 Pissing in a River 4:52
B1 Pumping (My Heart) 3:21
B2 Distant Fingers 4:20
B3 Radio Ethiopia 10:03
B4 Abyssinia 2:15
Total: 41:41

miércoles, 4 de julio de 2012

Cree o explota

Banga
(Patti Smith, 2012)

Gracias Patti. Gracias por atreverte. En tiempos duros como estos hay que agradecer el acto de valentía que supone editar un disco con el lujo de esta edición libro-CD tan cuidada como suicida. Gracias también por mantener la independencia artística intacta. No es fácil.

Y dicho esto, maticemos la "grandeza" del undécimo disco largo de estudio de Patti Smith. Las referencias elevadas siempre han sido constantes en la obra de la de Chicago. Es algo que hasta el más inquisidor aceptaba porque de alguna forma Patti siempre ha sabido gestionar lo volátil, lo filosófico y lo intelectual dentro de su mundo particular de éxtasis y epifanía, para darle una forma a la vez asequible y nada pomposa. Que suele rayar lo naïf... Bueno, últimamente algo más que en sus comienzos descarnados. Aun así, al acabar el disco te deja la sensación de que has presenciado algo valioso. No es lo mejor que ha ofrecido ni lo mejor que le queda por ofrecer, auguro, pero tiene su mérito. Al César...

Banga se alimenta de músicas que van de lo ligero a lo poderoso. Es rock, como siempre, pero con el espacio necesario para la voz especial de la Smith. Empieza con ortodoxia clara para ir mutando hacia la mitad del disco en su versión más apetitosa, esa que ha desarrollado en sus últimos trabajos. Esa en la que recita y eleva la voz hasta anegar tu cráneo con dicción poderosa y lírica entre vibrante e ingenua. "Tarkovsky (The Second Stop Is Jupiter)", "Nine", "Seneca" y "Constantine's Dream" son lo más importante del disco.

En cuanto a las referencias mencionadas, hay que decir que son especialmente numerosas en un disco viajero que se jacta de haber sido parido durante la travesía en el crucero ideado por Jean-Luc Godard para su película Film Socialism. Así, en las notas interiores, Patti habla de todo lo que inspiró cada una de las canciones, con el denominador común del viaje en un homenaje claro a la diversidad de nuestro planeta. A partir de aquí surgen las conexiones inspiradas en Bulgakov, Tarkovsky o Gogol, el emperador Constantino, Piero della Francesca o Amerigo Vespucci, y los homenajes a Maria Schneider y Amy Winehouse.

Patti Smith ofrece un disco intenso, aunque irregular, donde parece no querer olvidarse de nada ni nadie. Sus hijos son importantes también y contribuyen tocando en el disco, y Neil Young aparece a través de la versión que lo cierra. Un trabajo coral donde no quisiera olvidar las aportaciones mayestáticas, como es habitual, de un Tom Verlaine eléctrico e inspirado. No es el disco definitivo, pero ante tamaña generosidad, uno solo puede quitarse el sombrero.

★★★✩

1 Amerigo 4:36
2 April Fool 3:47
3 Fuji-san 4:13
4 This Is the Girl 3:49
5 Banga 2:51
6 Maria 5:05
7 Mosaic 4:13
8 Tarkovsky (The Second Stop Is Jupiter) 4:50
9 Nine 5:03
10 Seneca 5:40
11 Constantine's Dream 10:20
12 After the Gold Rush 4:13
Total: 58:40

PD: Por supuesto, no podía faltar el fotógrafo Robert Mapplethorpe para el que se reserva "Just Kids" como tema extra. Una canción que huele a los viejos tiempos. Para bien y para mal.

martes, 1 de marzo de 2011

Sacerdotisa punk


De artistas como Patti Smith se suele hablar cuando mueren. No porque no sean auténticamente grandes sino porque aunque los apreciamos mucho no podemos entender el alcance de su grandeza mientras los tenemos entre nosotros. Una artista que a su edad, ya venerable, ofrece esos conciertos tan explosivos y tan verdaderos. Una artista que sigue ofreciendo discos de altísimo nivel y a la que el tiempo no parece sino otorgarle más poder en sus interpretaciones, en su escritura y en su entrega, no parece ser de este mundo. Por tanto solo cuando nos falte podremos empezar a apreciar lo que ha sido. Lo que está siendo.

Patti Smith siempre sintió veneración por lo maldito. Siempre ha sentido adoración por los Stones y por Bob Dylan, por Jim Morrison y por Arthur Rimbaud. Por este último incluso ha confesado un deseo lascivo fuera de toda norma. No es de extrañar por tanto que escogiera el sendero sinuoso y difícil de la poesía a veces sucia y siempre sanadora para abrirse paso sin pedir permiso en un mundo de la música que cuando ella empezaba no estaba para admitir alegremente a cualquier advenedizo. Máxime si hablamos de rock y de una mujer que ofrecía su visión femenina y sangrante, su menstruación y sus dolores. Una visión que aunque no todo el mundo lo supiera era más que necesaria, urgente.

Entre orines y jeringuillas se estrenó con su obra magna, Horses (75). Con ella dio el pistoletazo de salida a una forma de hacer las cosas, más apasionada que virtuosa, más vomitada que analizada. Tras este escupitajo punk, siguió con otra terna de discos impresionante para retirarse durante casi una década dedicada a sus labores. La vuelta no fue lo que se esperaba aunque sirvió para mantener viva una llama que no debía apagarse. Por nuestro bien. Eso es lo que nos demostró con su segunda vuelta, ocho años después de la primera. Gone Again (96) fue un disco contundente y emotivo, sin fisuras. Un dechado de autoridad y gusto que sirvió para inaugurar una nueva etapa de la poetisa, en la que se encuentra inmersa, que iba a dar muchas alegrías para sus seguidores. Patti Smith sigue más viva que nunca. Se le ve generosa, falsamente altiva porque su humildad le puede. Ya lo sé, es muy consciente de su don. A veces demasiado. Pero lo importante de un gran poder es que conlleva una gran responsabilidad. No se me ocurre persona más indicada para ejercerlo. Sí, Patti es la más grande. Que nadie lo dude jamás.

3 básicos

Me pesa no incluir ninguno de Gone Again para acá, pero fríamente, este es el tríptico más clásico y mejor de la Smith.

Horses (75) *****
Un primer mazazo que venía a poner patas arriba el mundo del rock. Patti atacó frontalmente el dominio masculino con un disco que fluye en un cauce de desorden, detritus y palabras caudalosas. Una forma inédita de casar la poesía a veces feísta y otras íntima de una escritora de versos poderosa y una compositora visceral, anárquica y profundamente sabia. Esto llega. No en vano está ampliamente considerado uno de los mejores discos de la historia.

Una copla: "Land"

Radio Ethiopia (76) ****1/2
La continuación a su debut no podía ser más jugosa. Este es el disco de la reafirmación. El sonido pierde parte de su primitivismo para envolver canciones que se estiran hasta el máximo de elasticidad conjurando un misticismo que puede hacer que mear en un río se convierta en algo casi sagrado. Así de poderosa se encuentra la artista. También hay rock directo a la mandíbula en un disco que acaba anegado por la electricidad enfervorecida de la canción titular. Extraordinario y adictivo.

Una copla: "Pissing In a River"

Easter (78) ****1/2
El tercero en discordia no es inferior al segundo. Easter es el disco de la consagración. El último de una estirpe demasiado inflamada para durar. Este es el disco de "Because the Night" pero seríamos muy injustos si pensáramos que es lo único (o lo mejor) de una obra intensa y que culmina con la solemnidad catedralicia de "Easter" - la canción. Todo un canto a Rimbaud a través de la comunión de su hermana Isabella. Solo un ejemplo que por lo raro no casa con el desboque de perlas como "Space Monkey", "Rock 'n' Roll Nigger" o la dupla "25th Floor / High On Rebellion". Puro rock 'n' roll sin refinar.

Una copla: "Rock 'n' Roll Nigger"

Su mejor canción
"Dancing Barefoot" es todo un monumento al rapto, entendido este como el abandono al éxtasis hasta el punto de abandonar por unos instantes el cuerpo mortal. Con su letra gaseosa y volátil nos describe la entrega absoluta. Como la de una Jeanne Hébuterne, musa y compañera del pintor Modigliani, a la que la canción va dedicada. Esta tuvo un fin trágico fruto de una entrega total al pintor. También encuentro rastros de la inspiración de Patti en dicho drama. Sobre todo al final con su declamación mayestática y conmovedora.


"the plot of our life sweats in the dark like a face the mystery of childbirth, of childhood itself. grave visitations. what is it that calls to us? why must we pray screaming? why must not death be redefined? we shut our eyes, we stretch out our arms and whirl on a pane of glass, an afixiation, a fix on anything. the line of life, the limb of a tree, the hands of he and the promise that she is blessed among women. (oh god I fell for you ...)"

lunes, 21 de febrero de 2011

supertrax #37: cazador blanco...



"Rock 'n' Roll Nigger" (Patti Smith, 1978). El himno underground para los desheredados. El ungüento sanador para los leprosos de una sociedad hambrienta e insaciable. Patti nos lo recuerda a ritmo de rock visceral y sin concesiones: "Jimi Hendrix fue un negrata, Jesucristo y la abuela también. Jackson Pollock fue un negrata. ¡Negrata, negrata, negrata...!". La identificación extrema con una palabra que como la artista señala en las notas interiores de Easter (78) "no fue inventada para un color sino que fue hecha para la plaga". Nos toca a nosotros redefinirla para englobar a todos esos "mutantes y recién nacidos sin pestañas". Sea lo que sea todo esto... Quiero estar de su lado.