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sábado, 15 de agosto de 2020

Los cisnes

★★★★½
 
Nueva York, NY, USA


No se puede negar que Swans sacan su inspiración de la propia vida. Por muy tremendista que sea su música, por muy obsesionados que estén con la violencia, el dominio, el sexo, Dios y la esclavitud, llegando a mezclarlo todo en una misma frase, los de Michael Gira construyen desde la experiencia. Así de claro me queda al curiosear en la biografía del líder del grupo. Una vida difícil, con familia disfuncional, que le empujó a empezar a delinquir con 12 añitos.

Un ansia por experimentar el peligro que se vierte en su música. Gira se fugó del colegio en Suiza, trabajó en una fábrica en Alemania, traficó con hachís en el este de Europa y conoció la cárcel en Amsterdam y Jerusalén. Todo un cosmopolita que sin duda sabe de lo que habla en unas canciones turbias y llenas de agresividad y agujeros negros, pero también de una mística evanescente que supo introducir a la perfección con la llegada de una Jarboe que cambió al grupo para siempre.

Con diversos cambios de alineación, Swans se disolvieron en 1998 para regresar protentosos e inalcanzables más de diez años después. My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky (2010) fue todo un acontecimiento. El disco de la segunda (o tercera, según se mire) venida de un grupo que en realidad nunca se fue. Una vuelta con una tanda de discos sobrecogedora que propiciaron las giras más brutales de los últimos tiempos. A la entrada del concierto te ofrecían tapones para los oidos. Los que los han “disfrutado” afirman que no era una provocación ni un farol. Tampoco un intento por agrandar su leyenda.

Siempre han sido los más ruidosos, los más viscerales y los más brutales. Pero que no se nos olvide, también los más sutiles a la hora de hurgar en nuestras almas. Así son y han sido estos asesinos, primero con el hacha y al final con el escalpelo.

UN DISCO

To Be Kind (2014)

Se hace realmente difícil decidirse. Sí tengo claro que si hay que elegir uno, ese debe estar entre el cuarteto de obras maestras que derramaron entre 2010 y 2016. Y si me aprietan muchísimo, me quedaré con la gloria infinita de una obra que, como las otras tres, supone una excavación incansable hacia las entrañas del alma humana. Un disco ruidoso, visceral y extático que se estira y se estira hasta las dos horas de una travesía mareante llena de pausas, silencios asesinos y cambios de ritmo terroríficos. Una experiencia, como toda su carrera, religiosa.

EN CINCO CANCIONES: Seasons in the Abyss

1. "New Mind" (1987): Colofón a su primera etapa, la inclusión de las ideas aperturistas de Jarboe tendrían su primer punto álgido en ese Children of God (1987) tan definitivo para la progresión de Michael Gira. En esta canción no se percibe la impronta de la cantante, pero entre toda su barbarie y su ritmo a piñón fijo se cuelan buenas dosis de estructura e incluso melodía como para darse cuenta de que estos Swans eran otros.

2. "Blood Promise (live)" (1998): Sacada del doble en directo con el que se despedían "para siempre", esta pieza concentra todo lo hipnótico y ritualístico de una banda que no se conformó jamás con la carnaca sanguinolenta. Aquí hay brasas, incienso y todo el poder épico de ese tratar de rozar a la divinidad que ha sido la ranzón de ser del grupo.

3. "Jim" (2010): Tonada oscura e hiriente con la que regresan de entre los muertos. Puede tener un punto comercial incluso que me ha hecho pensarme su inclusión, pero creo que entre tanto maremágnum se agradece un pelín de ligereza. Y hablamos de algo más de seis minutos. Así están las cosas con los neoyorquinos.

4. "Screen Shot" (2014): La apertura de To Be Kind (2014) no toma prisioneros. Empieza perezosa para acabar en llamas con un Gira imprecando con la urgencia del que ve acercarse a la muerte. Aquí es el lugar... Ahora el momento.

5. "The Glowing Man" (2016): Y volvemos a flotar en la nebulosa. Podría haber elegido casi cualquier desarrollo interminable de su última época. Si elijo estos veintiocho minutos, es por el cambio de ritmo tan asesino que le meten al final, logrando una tonada que hasta se puede bailar. Eso sí, a espasmos, tampoco se emocionen.

miércoles, 29 de julio de 2020

La piel

Skin
NYC, NY, USA

Skin es la colaboración entre Michael Gira y Jarboe. Si bien ya llevaban un tiempo uniendo fuerzas en Swans, aquí se afanan en una cooperación más íntima en la que tratan de transformar la fiereza metálica de la banda madre en un trasunto malsano y atmosférico igual de venenoso pero con un toque de mística casi ausente en el post-punk irredento de los cisnes.

Cuerdas y teclados marcan la pauta para los recitados de Gira y la voz extasiada y faérica de Jarboe. Después se rebautizarían como World of Skin, pero nada cambió. Todo siguió ahí a la búsqueda del efecto más sobrecogedor para alcanzar la catarsis a través de la solemnidad y de la ceremonia oscura de la carne.

DISCOS RUID0
  • Blood, Women, Roses (1987)
  • Shame, Humility, Revenge (1988)
ARTISTAS RELACIONADOS
  • Michael Gira
  • Swans

miércoles, 8 de julio de 2020

Como un tatuaje

 
leaving meaning. (Swans, 2019)
 

ART ROCK. Michael Gira rompe la baraja y reparte sus nuevas cartas con unos Swans renovados con los que se muestra preparado para explorar nuevos territorios. No es un borrón y cuenta nueva, ya que todavía colaboran los antiguos miembros de la banda, en los créditos "Previous Swans". Además, su inseparable Kristof Hahn sigue en nómina con su lap steel guitar, entre otras aportaciones.

Este comienzo del nuevo rumbo es una apuesta decidida por lo ritualístico de su música. Sin abandonar las detonaciones controladas de ese rock pagano (véase la segunda parte de "Sunfucker"), se centran en las texturas y los ambientes entre noctámbulos y perniciosos. Ahí está el tema central, una pieza titular que nos trae a la mente el "Riders on the Storm" de The Doors, pero desde una perspectiva más volátil, exótica y penetrante si cabe. El lado oculto de una luna que siempre ha sido una influencia decisiva en el grupo. Sobre todo desde su segunda venida. En esta tercera no se puede decir que se hayan acomodado y Gira sigue imponiendo una mirada tan enfocada y honesta que da pavor.

El Oṃ mántrico más puro resuena en cada una de las piezas, ya sea de manera explícita ("Cathedrals of Heaven") o implícito en la repetición, la gravedad y ese deseo de trascender que imbuye al disco y lo hace absolutamente irresistible. Sí, en algo más de hora y media, demostración tonificante y ligera al lado de las cerca de dos horas con las que nos castigaban en los últimos tiempos, los Cisnes consiguen atraparnos en una tela de araña, como mínimo, igual de poderosa que lo que vienen haciendo desde 2010. Si tienen fin, si esto va a llegar a agotarse alguna vez, es algo que a día de hoy no se divisa en lontananza. ¡Larga vida a Michael Gira!
★★★★☆

1 Hums 2:00  
2 Annaline 5:17
3 The Hanging Man 10:48
4 Amnesia 5:50
5 Leaving Meaning 11:21
6 Sunfucker 10:44
7 Cathedrals of Heaven 7:49
8 The Nub 12:01
9 It's Coming It's Real 7:42
10 Some New Things 7:09
11 What Is This? 6:06
12 My Phantom Limb 6:27
Total: 93:14
 

Los Swans, como siempre, dejando marca, rasgando la piel, insertándose en el alma con la saña indeleble de lo permanente. En un Oṃ sempiterno e inagotable con el que explorar las simas del subconsciente. Eso debe ser lo que llaman "dejar significado". A fuego.

Ese brillo impúdico

The Glowing Man (Swans, 2016)

 
ART NOISE. Con The Glowing Man Michael Gira cierra una etapa. Este es el último disco de los Swans tal y como los conocéis, afirmaba entre el gozo y el cansancio extremo. El cansancio mortal de unos conciertos que representaban el triunfo de estos Swans. Ceremonias catárticas donde se celebraba el ruido y el silencio, la oración y el exabrupto. El reflejo de un éxito que no creo que nadie en el grupo se esperara.

No, por mucha fe que Gira haya tenido en sus Cisnes, tanto reconocimiento, tanta devoción casi al final de su carrera han sido demasiado. Quizás por eso o quizás por ese ardor irrefrenable que siempre ha bullido en sus entrañas haya decidido dar carpetazo en el mejor momento. Cosa que no deja de extrañar tras enfrentarnos a este obrón. Porque esos síntomas de agotamiento que buscamos con ansia no saltan a la vista. Y las escuchas repetidas confirman que no existen. Una vez más, Swans entregan una obra monumental en la que vuelven a fabricar música intensa y mayúscula. Una música que es una hipérbole superlativa, que juega con el sonido en piezas inabarcables que se derraman como ríos desbocados en busca del océano.

Aquí más que nunca podemos regodearnos en las atmósferas densas. El tempo se relaja mucho más que en los anteriores y asistimos a la invocación de esos Doors que en directo eran capaces de jugar con el espectador en jams narcóticas inimitables. O los Stooges de "We Will Fall" con esos paisajes de exotismo agreste y oscuro. O los Sunn O))) más ambientales, o los Earth en modo épico, o Suicide, o La Velvet Underground de "Venus In Furs"...

Referencias que en realidad acaban sobrando, porque el grupo ha conseguido un sonido propio e inimitable. Un sonido que apela al reposo para acabar enturbiando nuestra duermevela. En el disco más ceremonial y dolorosamente solemne de una banda que siempre ha apelado a la trascendencia y a la exploración de los sentimientos más inconfesables del ser humano. Colofón.

★★★★☆

1.1 Cloud of Forgetting 12:43 ✔
1.2 Cloud of Unknowing 25:12
1.3 The World Looks Red / The World Looks Black 14:32
1.4 People Like Us 5:24

2.1 Frankie M 20:54
2.2 When Will I Return? 5:24
2.3 The Glowing Man 28:53
2.4 Finally, Peace 6:18
Total: 119:20


Brazo esquelético en portada, rojo y oro. A veces no hace falta más para que tu cerebro vague por donde no debe. O sí, porque aquí como en la película se habla de mareo, sopor y adicción.

lunes, 6 de julio de 2020

Moldeando el silencio

To Be Kind (Swans, 2014)
 
 
ART NOISE. Tercer monolito monumental en la segunda venida del grupo afincado en New York City. Tercera prueba de dominio absoluto. Tercera reliquia para atesorar. Un disco rotundo y sin fisuras. Una obra completísima y redonda de principio a fin. Tanto que, tres décadas después de su estreno discográfico, podemos estar hablando del mejor disco de Swans en toda su historia. Y eso, para cualquiera que conozca medianamente cómo se las gasta esta banda, es decir mucho. Muchísimo.

Una vez más se las ingenian para moldear el sonido como solo ellos saben. Con ese manoseo de la atmósfera como si fuera algo físico, como si estuvieran modelando arcilla o forjando acero. Pero aquí de una manera más viva que nunca, azuzando el tempo, coloreando las dinámicas y grabando las letanías en piedra. Seguro que ese es el motivo de que, a pesar de su duración monstrenca, el disco entre mucho mejor de lo esperado. Por eso y por la evanescencia de los teclados, cosa que, junto a esa flama verbal a lo Alan Vega, es el distintivo de una obra que mezcla a The Doors con Suicide y a Tangerine Dream con Neurosis con una maestría sin parangón.
 
Si en My Father Will Guide Me Up a Rope To the Sky (2010) jugaban a deformar el folk a base de bloques de ruido y en The Seer (2012) se empeñaban en ofrecer su versión del doom y el drone metal vía el Monoliths & Dimensions (Sunn O))), 2009), en este To Be Kind dan su versión del funk y el jazz eléctrico de Miles Davis. Una visión dislocada y turbulenta, expresada a base de espasmos y la bruma púrpura que dan unas teclas envueltas en el humo del incienso y los opiáceos. Droga durísima en casi dos horas de gloriosa confrontación y sopor neblinoso.
 
★★★★☆
 
1.1 Screen Shot 8:04
1.2 Just a Little Boy (For Chester Burnett) 12:39
1.3 A Little God in My Hands 7:08
1.4 Bring the Sun / Toussaint L'Ouverture 34:05
1.5 Some Things We Do 5:09
 
2.1 She Loves Us 17:00
2.2 Kirsten Supine 10:32
2.3 Oxygen 7:59
2.4 Nathalie Neal 10:14
2.5 To Be Kind 8:22
Total: 121:12


Vuelta a lo primitivo para una nueva sofisticación, para darnos en la boca con un arte nuevo, primario y epidérmico. Como el que está probando los límites por primera vez. Así suenan los Swans a los treinta años de su formación. Una vuelta a lo básico, que es el elixir de la eterna juventud.

Los cascotes del extremo negativo

'Negatives Ende' (Swans, 2005) [BOOTLEG]
 
ROCK GÓTICO. Este "Extremo negativo", título bien definitorio de las sensaciones que provoca la música de estos neoyorquinos, recoge singles y material más o menos oculto que han ido entregando entre 1986 y 1999. Por tanto, la primera época de la banda con jugosas adiciones de Skin, el proyecto (no tan) paralelo de Michael Gira y Jarboe con otros miembros de Swans.
 
Como en toda buena aproximación a la cara oculta de los grupos que realmente merecen la pena, podemos rastrear aquí la curiosa y extrema evolución del grupo. Se ve claramente cómo va mutando de los rescoldos de la no wave y el noise a la banda de darkwave ambiental que acabó siendo al final de esta década y pico en la que sentaron las bases de un compromiso estético, sónico y poético inimitable e irreductible.
 
Aquí hay cuerdas expresionistas al límite de la tensión ("My Own Hands"), tecno industrial ("A Screw") y versiones imposibles. Sí, los Swans son famosos por lo personal e intransferible de sus versiones, otra marca de calidad que atestigua su grandeza. Aquí se meriendan ese "I Wanna Be Your Dog" de The Stooges y lo regurgitan en forma de nana comatosa de un tenebrismo que no va a dormir a nadie. También, por dos veces, ese "Love Will Tear Us Apart" que ahonda en su conexión con Joy Division. Jarboe lo endulza en su versión, Gira lo intenta en la suya, pero no le sale. Lo suyo tiene más que ver con echar sal en la herida. Eso es lo que siempre se le ha dado mejor.

Irregular colección que se hace más que recomendable si ya estás metido de lleno en la religión de los cisnes. Si no, seamos sinceros, importa menos. Sobre todo teniendo en cuenta que casi todo este material puede encontrarse en singles, EPs, recopilatorios e incluso en discos oficiales como "The Burning World" (1989). Y al no ser piezas enterradas que precisen de exhumación, la cosa pierde buena parte de su valor.
 
★★★☆☆
 
Xxx



El extremismo está en el ADN de esta banda desde siempre. En sus planteamientos sónicos que se balancean sobre el abismo en un vaivén demoníaco. Y en la fe ciega que exigen a unos seguidores a los que vapulean sin piedad hasta dejar sin voluntad ni capacidad de revolverse.

The End, part 1


Swans Are Dead (Swans, 1998)
 

ART NOISE. Cima, fin del trayecto, culminación de los superpoderes que la banda había ido amasando durante más de una década, este directo documenta de manera fidedigna y salvajemente cruel a los Swans al borde del colapso que llevó a su separación. Volverían más de una década después, más sabios, más minimalistas y no sé si más brutales, pero con este directo colocan las cargas que acabarían por volar por los aires una forma única de hacer música, amasándola con amor y sin miedo a embadurnarse del fango y las vísceras de la verdad más descarnada.

Los de Michael Gira siempre han sido más que dados a la ampulosidad y el exceso. Sus discos nunca han sido precisamente cortos, pero aquí doblan la apuesta en este doble CD en el que meten casi dos horas y media de música sacada de diversos directos de sus shows de despedida en 1995 y 1997. Amsterdam, Nueva York, Trondheim, Praga, Bruselas o Atlanta son los escenarios escogidos para recolectar las piezas que conformarían este Frankenstein monstruoso con el que dar fe de su legendario poder en directo. El álbum no se resiente en absoluto y la sensación de estar presenciando in situ los devaneos del grupo es patente e intensa como un puñetazo en la boca del estómago.

Empiezan perezosos, empleándose a fondo en unas maniobras instrumentales con las que juegan con la atmósfera y los matices. Una sutileza que nos va preparando poco a poco para empezar a enardecernos con la entrada de Jarboe. Primero en una transposición casi a capela de "Blood on Yr Hands" de ese proyecto paralelo con Gira que llamaron Skin. Y después en un asalto frontal en el que se deja de caricias, un "Hypogirl" que es el anuncio del aquelarre que se nos avecina. Un festín de progresiones demoníacas con los bellísimos interludios e introducciones de rigor.

Un ejercicio cruento y feroz pensado para hacernos hervir la sangre y que nuestros corazones latan desbocados. Así se las gastan en un disco espectacular. Para mí el mejor de la primera encarnación de la banda. Después vendrían cosas igual o incluso más jugosas, pero en esta barbaridad doble se vaciaron con la generosidad del que no se guarda nada. La historia de siempre. Los hay que prefieren dar, a otros les gusta más recibir... Y a los Swans directamente se les derrama todo de las manos.

★★★★☆

Black CD (Final Tour 1997)
1.1 Feel Happiness 16:57
1.2 Low Life Form 4:54
1.3 Not Alone 13:12
1.4 Blood on Yr Hands 2:59
1.5 Hypogirl 3:22
1.6 I Crawled 10:05
1.7 I Am the Sun 5:26
1.8 Blood Promise 15:23
 
White CD (1995 Tour)
2.1 Final Sac. 8:43
2.2 The Sound 12:51
2.3 I See Them All Lined Up 6:26
2.4 Lavender 8:02
2.5 Yr Prp 8:51
2.6 Yum Yab 4:36
2.7 Helpless Child 17:44
2.8 M/F 3:25

Total: 142:56


Asociar este disco a este mundo de ficción creado para el universo "Dungeons & Dragons" puede parecer raro, pero para mí no lo es. "Dark Sun" representa en su mismo nombre la esencia de los Swans. Y más en este disco doble con sus CDs negro y blanco y con toda esa aridez que transmite, puntuada, eso sí, por pasajes de belleza evocadora y fuera de lo convencional.

domingo, 5 de julio de 2020

Devoradores de galaxias


The Great Annihilator (Swans, 1995)



ROCK GÓTICO. Vuelve Norman Westberg a la guitarra en un noveno disco con el que empezaban a decir adiós en una primera disolución que nos iba a dejar huérfanos de un absolutismo sonoro como no ha conocido la humanidad desde que el hombre es hombre. La vuelta del guitarrista se presentaba como una magnífica noticia, aunque acabó quedando diluida en un sonido más hiriente que en sus últimos intentos, pero no tanto como para regocijarse en la heterodoxa abrasión que el de Detroit siempre ha derramado.

No obstante el preámbulo a esa despedida del estudio que fue "Soundtracks for the Blind" (1996) es un disco rotundo de formas marcadas en el que domina el rock como en ningún otro intento de los neoyorquinos. Un rock claro y prístino como el infinito que adorna su portada. Un rock desencadenado como el quásar devorador al que parecen rendir homenaje en el título. Un rock que revienta en tonadas viscerales como "I Am the Sun", "Celebrity Lifestyle", "Alcohol the Seed" o esa increíble "Mother/Father" en la que Jarboe se desencaja y se muestra pendenciera e insolente como la Patti Smith de "Radio Ethiopia" (1976).

Un disco en el que también ahondan en su pasión por Joy Division, banda con la que siempre se había asociado la gravedad funeraria de Michael Gira, y una influencia que aquí exponen en toda su gloria como solo ellos han sabido digerirla. No se trata de cantar con solemnidad pétrea sobre la línea de bajo más gorda que se te ocurra. Gira siempre ha sido un experto en nutrirse de los mejores y deglutir eso en algo tan personal e intransferible como adictivo. Así, la solemnidad marmórea de "Closer" (Joy Division, 1981) despliega sus alas en temas tan majestuosos como "She Lives", "Blood Promise", "Killing for Company" o "Telepathy". 

Detalles que dan fe de una de las grandes obras de los Swans. Ya hace tiempo que dejaron atrás la corrosión y la violencia gratuita, pero eso no quita que sigan trabajando la intensidad como nadie. Ellos no entienden de baratijas ni de medias tintas. Siempre lo han dado todo. En el ladrido y en la salmodia, en el aplastamiento y la caricia. Por eso nos creemos todo lo que nos cuenten.

 ✦✦✦✦✧

1 In 2:22
2 I Am the Sun 3:21
3 She Lives! 6:59
4 Celebrity Lifestyle 4:07
5 Mother / Father 4:04
6 Blood Promise 4:15
7 Mind / Body / Light / Sound 4:40
8 My Buried Child 2:55
9 Warm 4:52
10 Alcohol the Seed 3:27
11 Killing for Company 6:51
12 Mother's Milk 2:25
13 Where Does a Body End? 3:36
14 Telepathy 6:05
15 The Great Annihilator 4:54
16 Out 2:15

Total: 67:08


"El Gran Aniquilador" es un microquasar situado en el centro de la Vía Láctea. Un devorador celeste que le va al pelo a la música cósmica y escalofriante de este grupo eónico.

Flores en llamas

Love of Life (Swans, 1992)
 
ROCK GÓTICO. El segundo disco de los conejitos nos muestra a una banda en continua evolución. A un grupo en el que lo atmosférico trata de engullir a todo lo demás y en el que la sutileza y lo sugerido se comen al espectáculo de carnes abiertas y atrocidades expuestas que nos ofrecían no hace tanto. Un propósito muy loable que acaba teniendo más peros de la cuenta. 

Norman Westberg ya no estaba en el grupo. Su guitarra ya había quedado más que diluida en el anterior entre acústicas y sintetizadores. Quizás por eso no le vio sentido a continuar. Y esto no es que haga que el disco se resienta, pero sí que es cierto que aquí más que nunca los Swans son un poco menos Swans. Son otra cosa. Muy atractiva y muy respetable, pero otra cosa.

Vincent Signorelli de Unsane, que ya había participado en el disco anterior, gana protagonismo a la batería y eso redunda en una nueva colección de cabalgadas redoblantes y en un sonido más puramente rock que en toda su obra anterior. Un sonido más cuadrado, más delimitado y más convencional quizás. Y menos excitante, a pesar de las soflamas ácidas, que alguna hay, y de las siempre maravillosas intervenciones de una Jarboe que más que nunca parece sentirse como en casa. Tanto, que consigue colar su proyecto paralelo con el bajista Lary 7, "Beautiful People LTD", en forma de interludios sin título.

Detalles que acaban encajando y que suman en la construcción de un disco, como su predecesor, a menudo olvidado. Tardaron en ser reeditados en CD, como si Gira se avergonzara de ellos. Y el tiempo ha acabado otorgándoles un veredicto positivo a estas progresiones más elegantes de lo deseado, pero plenas de intensidad. Un veredicto más benévolo en mi caso para el primero que para este "Love of Life" que se deja oir pero que no deja la huella que estos cabrones casi siempre nos habían imprimido. Una huella que se marcaba como un hierro candente y aquí se parece más a esa hermosa henna que acaba desapareciendo con los lavados.
 
★★★☆☆
 
1 (---) 0:17
2 Love of Life 3:41
3 The Golden Boy That Was Swallowed by the Sea 4:31
4 (---) 0:37
5 (---) 2:06
6 The Other Side of the World 4:39
7 Her 5:24
8 The Sound of Freedom 4:34
9 (---) 0:34
10 Amnesia 4:19
11 Identity 4:30
12 (---) 1:02
13 In the Eyes of Nature 4:41
14 She Crys (For Spider) 4:57
15 God Loves America 3:43
16 (---) 1:19
17 No Cure for the Lonely 2:56
Total: 53:50


Deryk Thomas tuvo un papel fundamental en la estética de Swans en ese díptico que fue "White Light From the Mouth of Infinity" (1991) y "Love of Life" (1992). Sus cuadros de los conejitos se entrelazan en el imaginario colectivo con una música que es a la vez luminosa y turbulenta, que no parece ir de la mano con estas pinturas, pero que acaban triunfando en una comunión pocas veces lograda en esto de enlazar música e imágenes. Un resultado turbador y de un atractivo fuera de toda duda.

Aullando desde el infinito

White Light From the Mouth of Infinity (Swans, 1991)

ROCK GÓTICO. La vuelta al redil de Swans es un espectáculo demoledor en el que el ritmo avasalla en esas cabalgadas apocalípticas que anuncian de alguna forma lo que iban a derramar en su segunda venida veinte años después de esto. "White Light from the Mouth of Infinity" supuso retomar la virulencia y la crudeza que habían diluido en su experimento multinacional con ese tenue y soso "The Burning World" (1989).

Aquí estrenan el sello creado por el propio Michael Gira, un Young God que supondría tanto el paraíso soñado para que su libertad creativa campara a sus anchas, como el hogar para otros artistas, descubrimientos jugosísimos con los que el neoyorquino de adopción dejaría claro su amor incondicional por la música más atávica y personal del globo.

En lo que al séptimo disco se refiere, nos sumerge en el tremendismo una vez más a través de teclados y percusiones redoblantes. Un sonido majestuoso y gordísimo que ahonda en la vena iniciada en "Children of God" (1987). Una música atmosférica, apasionada y de cariz gótico que no pega nada con la maravillosa portada pintada por el artista escocés Deryk Thomas. En un primer momento al menos, porque en cuanto la miramos bien empezamos a percibir que todo ese colorido y esas figuras sacadas de algún cuento infantil no son tan bucólicas como parecen. Sí, hay más desasosiego de lo que parece aquí.

También en la música. Al principio puede parecer algo engolada, con esos teclados o con esa aproximación al pop que es "Song for the Sun". Pero lo cierto es que todo ese aire de positivismo ignoto en el grupo hasta este momento no es más que un maquillaje ligero. La piel del disco es tan dura como siempre y, aunque apelan a la épica como nunca, lo hacen desde el bramido y el estertor, con unas progresiones muy dinámicas, si bien algo encorsetadas si las enfrentamos al desboque tight-but-loose de todo lo que desarrollaron a raíz de "My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky" (2010). No, todavía no dominan el arte de hacer florecer la furia del silencio más sepulcral, pero aún así suenan más avasalladores que nadie.
 
★★★☆☆
 
1 Better Than You 5:57
2 Power and Sacrifice 5:31
3 You Know Nothing 5:41
4 Song for Dead Time 5:17
5 Will We Survive 6:32
6 Love Will Save You 6:02
7 Failure 5:19
8 Song for the Sun 5:01
9 Miracle of Love 6:39
10 When She Breathes 5:00
11 Why Are We Alive? 5:28
12 The Most Unfortunate Lie 5:29
Total: 67:56

Edgar Alan Poe nos lo contaba en su "Narración de Arthur Gordon Pym" (1838) con ese final en el que el protagonista se topa con el blanco absoluto, el símbolo inefable del final, la muerte o quizás de un nuevo comienzo. No nos queda claro. Como en este disco en el que la luz blanca desde la boca del infinito aúlla el yin y el yang, el extremo negativo y la pureza de la luz.