viernes, 31 de julio de 2026

I'm a loser, baby...

Closing Time (Tom Waits, 1973)

PIANO BAR. Es la hora del cierre. Los últimos borrachos se desparraman en la barra y el camarero los barre con su escoba hasta la salida. El pianista entona con voz cazallosa la penúltima historia sobre un par de corazones rotos y un coche desvencijado. Martha y Rosie acaban su turno y se cambian de ropa. Les apetecería un helado, pero a estas horas no hay más que whisky. Tal vez el destino se porte hoy y les regale un paseo tranquilo a la luz de esa luna cítrica y así soñar con ese galán de cuento que les saque de este antro. Y el piano sigue sonando, anunciando la hora del cierre, y suena empapado en cerveza y licor barato. Y clarinetes. Y guitarras acústicas. En un compás beodo y lúcido en busca del silencio mortal que cae como una sentencia a la hora del cierre. El tiempo se detiene, las postales nos restriegan el pasado por la cara. ¿Fue realmente un tiempo mejor?. Yo de ti no se lo preguntaría al que ha hecho de este antro su casa. Ahí está, acompañado por un presente sin rostro y aleteando como un pez sobre el suelo sucio mientras espera otra ronda. Seguro que mejora a la anterior. Seguro que no será la última. No hasta la hora del cierre.

★★★★☆

A1 Ol' '55 3:55 
A2 I Hope That I Don't Fall in Love With You 3:52 
A3 Virginia Avenue 3:22 
A4 Old Shoes (& Picture Postcards) 3:41
A5 Midnight Lullaby 3:10
A6 Martha 4:26
B1 Rosie 3:56
B2 Lonely 3:11
B3 Ice Cream Man 3:05 
B4 Little Trip to Heaven (On the Wings of Your Love) 3:55 
B5 Grapefruit Moon 4:46 
B6 Closing Time 3:58 

Total: 45:17

Este disco me remite irremisiblemente a Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Demasiado obvio y, a la vez, un poco forzado, aunque si se analiza bien, hay más similitudes que diferencias entre la película y el disco. Es cierto que a la película le falta ese ambiente decadente y casi miserable que sí que exuda el disco. Sin embargo, no podemos obviar el hecho del piano en el bar —representado por Sam en la película—. Un pianista mucho más limpio y sereno en todos los aspectos que la imagen que nos ofrece Waits ya en la misma portada, pero un pianista sentimental hasta las trancas en ambos casos.

 

También está el hecho de que el bar en ambos casos represente la estación de paso de perdedores y borrachos, que en la película podríamos equiparar con agentes secretos en tránsito, espías y ex-presos políticos de renombre. Todos en un ambiente luminoso y casi festivo en la película, y en un entorno más deprimente, lúgubre y casi maloliente en el álbum.

Y por último, está el hecho de que el disco también evoque la soledad más tenaz y desesperanzada, cosa que cuesta vislumbrar en la película. A no ser que nos fijemos en el personaje de Rick, interpretado por Humphrey Bogart, auténtico arquetipo del ser solitario e individualista hasta el extremo.

Con todos estos ingredientes y perspectivas dislocadas y casi contrapuestas, podemos concluir, creo yo, que Closing Time bebe bastante del clásico de Curtiz. Queriendo o no, desde luego, en mi cabeza hay una interconexión que he tratado de explicar por muy loca que pueda parecer. O por demasiado obvia, repito.

DISCOS RELACIONADOS

 

Quedamos en el malecón

Down by the Jetty (Dr. Feelgood, 1975)
 

PUB ROCK. Dr. Feelgood podría haber sido un grupo del montón, de esos cientos que tocan en los pubs ingleses sin pretensiones ni nada especial. Si no fuera por la rabia que transmitía su rhythm & blues, el sudor que supuraban sus interpretaciones, el ácido vocal de Lee Brilleaux, un frontman muy consciente de lo que hay que tener para serlo, su armónica frenética, y sobre todas las cosas, ese demonio de Tasmania que tenían a la guitarra, Wilko Johnson.
 
Él solo merece un capítulo aparte. Además de ser el compositor principal y casi único en estos inicios del grupo, su estilo a la guitarra es de los que no pasan desapercibidos. Esa insolencia, esa agresividad en la mirada, ese estilo sin púa, no piensen en Mark Knopfler ni en Robbie Krieger, con el que su mano podía fluir a voluntad entre los riffs cortantes y los solos vitriólicos, lo convertirían en referencia absoluta. Su actitud y su técnica se retroalimentaban y le hacían sacar un sonido fascinante, acuchillado y letal.

Con estos datos es comprensible el éxito que el grupo cosechó en estos años gloriosos de mitad de los 70. Fueron sin duda otros de esos que añadir a la lista de los que influyeron de manera decisiva en el punk que estaba por llegar. Esta fiebre, por desgracia, sólo duró un par de años, seis desde que se formó el grupo. Johnson y Brilleaux partieron peras por sus continuos desacuerdos, y tras Sneakin' Around (1977), el guitarrista y auténtico motor creativo dejó el grupo, que ha seguido ininterrumpidamente con múltiples cambios de formación.

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Evidentemente, ya nada fue lo mismo desde ese momento. Por eso, al contar con un legado tan escaso con su alineación gloriosa, se hace aún más valioso este debut de rhythm & blues afilado y grasiento. Un latigazo de energía en estado puro con el que no inventaron nada. De hecho, robaron todo lo que pudieron, versiones y temas propios incluidos, y con todo fueron los mejores en su género. Algún mérito tendrían.
 
★★★★☆
 
A1 She Does It Right 3:28
A2 Boom, Boom 2:42
A3 The More I Give 3:26
A4 Roxette 2:53
A5 One Weekend 2:20
A6 That Ain't the Way to Behave 3:55
A7 I Don't Mind 2:57
B1 Twenty Yards Behind 2:20
B2 Keep It Out of Sight 2:58
B3 All Through the City 3:06
B4 Cheque Book 4:10
B5 Oyeh! 2:30
B6 Bonie Moronie / Tequila 4:40
Total: 41:25

Mi canción de guerra

Dale aborigen (Todos Tius Muertos, 1994)

PUNK LATINO. La banda argentina entrega su obra maestra con su tercer álbum. Un disco de punk rabioso y reggae invasivo en el que acentúan sus mayores virtudes, véase ese bloque rítmico contundente e indestructible, el vitriolo abrasivo de Fidel Nadal al micro y unas guitarras que suenan más salvajes que nunca. Todo esto mezclado con alguna que otra tontería —"Trece"— y con unas colaboraciones que son mucho más que simplemente anecdóticas.

Precisamente, las intervenciones de Fermin Muguruza y Manu Chao constituyen uno de los elementos más destacables y característicos del disco. Unas apariciones que afectan al mismo sonido del conjunto, al arrimarlo —no sé si en demasía— a las brasas de bandas como Mano Negra o Negu Gorriak, dos de sus influencias más manifiestas. Y es que las dudas me asaltan ante unos toques que acaban aumentando la potencia sónica del álbum, pero también creo que diluyen un poco la personalidad de la banda argentina, hasta el punto de que por momentos parece que ellos sean los colaboradores y no los anfitriones.

Nada grave, que quede claro, aunque sí que, unido a esos tres temas extra que zancadillean la escucha fluida más que otra cosa, rebajan el impacto de una obra rotunda y explosiva, sin eufemismos ni medias tintas. Rock de combate, reivindicativo y humanista, de los que tiran la piedra sin esconder la mano. Algo que me va a gustar siempre, por mucho que le falte algún que otro detalle para ser todo lo redondo que me gustaría.

★★★☆☆

1 Mate 3:04
2 Dale aborigen 2:15
3 Mandela 4:07
4 Alerta guerrillas 2:30
5 Hijo nuestro 4:40
6 Trece 2:20
7 El día mas feliz 1:18
8 Tu alma mía / Adelita 3:49
9 Lehenbiziko bala 3:13
10 Andate 4:07
11 Torquemada 4:40
12 Scubidu 3:19
13 Sé que no / Rekebra 3:19
14 A Will Kill Ya - Zapada [bonus track] 2:33
15 Mandela Version [bonus track] 4:07
16 Andate Version [bonus track] 4:45

Total: 54:06 

jueves, 30 de julio de 2026

El aprendiz de brujo

A Wizard / A True Star (Todd Rundgren, 1973)

EXPERIMENTO CON GASEOSA. Después del torrencial y seminalísimo Something / Anything? (1972), el geniecillo de Pensilvania se fabrica un si no querías caldo y entrega un experimento aún más radical, embutiendo 19 canciones en un vinilo de casi una hora. Un álbum en el que desdibuja las formas y disuelve las estructuras mientras juega con todos los sonidos imaginables y algunos impensables.

Esta introducción creo que es el mejor filtro para los que quieran acercarse a la música de Rundgren. Lo mismo que para algunos sonará apetecible al máximo, para otros resultará el preámbulo más repulsivo del mundo. Por supuesto, en mi opinión, ninguna de las dos posturas es la correcta con este disco. Ni hay que subestimar sus muchos méritos ni se puede disfrutar sin reservas. De hecho, para mí, el disco se hace bola y naufraga en su propia desmesura. Pero no puedo quitarle ningún mérito.

Y no es que el álbum sea un experimento tan inaprensible. De hecho, las melodías están ahí y la música se presenta bastante definida aunque sea a ratos. Por ahí consigue una mezcla resultona entre vanguardia y pop. Una mezcla que tampoco consigue empastar a mis oídos en un desarrollo fluido y bien hilvanado. Digo para mis oídos, que quede claro. Para muchos otros, estamos ante la auténtica obra maestra de Rundgren. Un autor con sello propio, no hay duda, pero al que me resisto a colocar entre los grandes.

★★☆☆☆

The International Feel (In 8)
A1 International Feel 2:53
A2 Never Never Land 1:25
A3 Tic Tic Tic It Wears Off 1:15
A4 You Need Your Head 1:07
A5 Rock and Roll Pussy 1:10
A6 Dogfight Giggle 1:10
A7 You Don't Have to Camp Around 1:05
A8 Flamingo 2:35
A9 Zen Archer 5:25
A10 Just Another Onionhead / Da da Dali 2:25
A11 When the Shit Hits the Fan / Sunset Blvd 4:01
A12 Le Feel Internacionale 1:46
B1 Sometimes I Don't Know What to Feel 4:15
B2 Does Anybody Love You? 1:31
B3 Medley: I'm So Proud / Ooh Baby Baby / La La Means I Love You / Cool Jerk 10:35
B4 Hungry for Love 2:11
B5 I Don't Want to Tie You Down 1:56
B6 Is It My Name? 3:50
B7 Just One Victory 4:50

Total: 55:25

lunes, 20 de julio de 2026

Más vivos que el hambre

Devil Came to Me (Dover, 1997) 
  
  
GRUNGE DE ALCORCÓN. Sopesar este icono del indie a años vista puede ser injusto o una prueba incontestable sobre su auténtica valía. En cualquier caso, me lo pongo después de tantos años y, oh sorpresa, en cuanto empieza a girar, la nostalgia eriza mi epidermis, y en cuanto llega a la altura de "Spectrum", me doy cuenta de que no, no es solo nostalgia, no son solo buenos recuerdos, es una realidad absoluta. 
 
Aquí hay canciones, siempre las ha habido y siempre las habrá. Que a pesar de su envoltorio eléctrico son un pelín demasiado melosas, sí. Que la producción no me convence en absoluto, también. Que parecen más un ejercicio de estilo en imitación de ídolos más o menos evidentes, por supuesto. Lo que no quita que un puñado de ellas puede reconciliarte con la sencillez de un rock directo y sin fisuras, una música hecha con corazón y la pasión del que se lo juega todo a una carta.
 
No digo que estemos ante una obra maestra, ni que esto pueda competir en igualdad de condiciones con sus mayores anglosajones, pero creo que deberíamos dejarnos de elitismos baratos y reconocer que la voz de Cristina es puro rock, las guitarras suenan punzantes y las melodías dan casi siempre en la diana. Puede que todo eso no sea suficiente para abrirles las puertas del Hall of Fame, pero aunque solo fuera por un instante, Dover tuvo su momento de gloria, éxito o simplemente jaleo jubiloso. ¡Cuántos querrían sólo un trocito!
★★★
1 Devil Came to Me 4:36
2 Loli Jackson 3:26
3 Serenade 3:54
4 Winter Song 2:45
5 La monja mellada 1:46
6 Spectrum 3:38
7 Rain of the Times 3:14
8 Pangea 1:58
9 Push 1:57
10 Judas 3:58 ❤
11 Nightmare 2:50
12 Sick Girl 2:41
Total: 36:43

Portada, coincidencia más o menos temporal, temática "demoníaca", intento por trasvasar ideas, conceptos y manierismos anglosajones a nuestra piel de toro... Todo ello me lleva directo a esa El día de la Bestia (1995) con la que Álex de la Iglesia epató a más de uno un par de años antes.
 
En esos años de bonanza para lo alternativo, de alguna forma, el diablo nos visitó, aunque el tiempo demostraría que no lo hizo para quedarse. Nostalgia de un tiempo pasado que, pase lo que pase, siempre nos parecerá mejor (de lo que fue).

¿Hoy es el día?

Sadness Will Prevail (Today Is the Day, 2002)

METAL DE VANGUARDIA. Steve Austin siempre ha sido el único miembro fijo de Today Is the Day. Más que su líder, el auténtico motor de una banda que se completa aquí con Chris Debari (bajo y guitarra) y Marshall Kilpatric (batería y percusión). Austin, por su parte, se encarga de tocarlo casi todo, componer, cantar, producir y hasta diseñar la portada. También pone su estudio, en el que estuvieron grabando entre 1999 y 2002. Demasiado tiempo, pero más que lógico cuando el resultado fue este mastodonte doble que roza las dos horas y media de duración.

Un álbum que no esconde sus pretensiones ni su narrativa. La muestra sin tapujos ni metáfora alguna. La yonqui de la portada, el título y la brutalidad con la que arranca hacen que asumamos de manera natural toda su obsesión por el suicidio, el aislamiento, la adicción y la podredumbre de nuestra sociedad. Todo atravesado por la idea fuerza de la tecnología como sustituto del contacto humano con los problemas añadidos de exceso de información y pérdida de la identidad. Un álbum, como comprenderán, mucho más profundo que la media dentro del metal. Un género que vertebra buena parte de este álbum, pero que tampoco lo define por sí mismo. De hecho, también absorbe mucho del noise, la música industrial, la contemporánea y hasta de los scores cinematográficos. Todo empapado en una barbarie que deja sin resuello y que hace que estas dos horas y media sean más una tortura que otra cosa. Incluso para los oyentes más avezados.

Una tortura no exenta de momentos inmersivos y de gran capacidad evocadora, aunque, seamos claros, inyectarse en vena estas dos horas y media solo puede calificarse como una experiencia abrumadora en la que no vas a salir de un aturdimiento sostenido e insoportable para la gran mayoría de oyentes. No voy a ir de erudito... Para mí también. Lo intento y lo intento, pero lo cierto es que encuentro muy poco que salvar aquí. Algo que para alguien capaz de disfrutar de obras tan radicales como Trout Mask Replica (Captain Beefheart, 1969) es bastante frustrante, aunque he decidido ser honesto conmigo mismo y admitir que no todo vale y que cuando algo no te entra, no te entra. Puede que todas estas ideas necesiten ser hilvanadas de manera más fuerte o puede que simplemente el disco necesite un par de miles de escuchas más. Da igual. Ninguna de las dos cosas van a pasar.

★★☆☆☆

X
1.1 Maggots and Riots 2:58
1.2 Criminal 4:40
1.3 Distortion of Nature 2:45
1.4 Crooked 2:59
1.5 Butterflies 3:07
1.6 Unearthed 3:16
1.7 The Descent 4:59
1.8 Death Requiem 4:17
1.9 Christianized Magick 5:24
1.10 Voice of Reason: Vicious Barker 2:20
1.11 Face After the Shot 4:09
1.12 The Ivory of Self-Hate 3:40
1.13 The Nailing 5:35
1.14 Mistake 3:35
1.15 Invincible 7:30
1.16 Aurora 3:02
1.17 Sadness Will Prevail 8:04

Y
2.1 Myriad 6:09
2.2 Spaceship 1:54
2.3 Flowers Made of Flesh 3:21
2.4 Your Life Is Over 4:31
2.5 Control the Media 6:39
2.6 Vivicide 2:33
2.7 Miasma 1:01
2.8 Times of Pain 4:02
2.9 Breadwinner 1:20
2.10 Friend 2:08
2.11 Never Answer the Phone 23:15
2.12 I Live to See You Smile 4:28
2.13 Sadness Will Prevail Theme 11:25

Total: 145:06

Computer Liebe


La música electrónica no es lo más fácil del mundo. Es cierto que alberga ciertos estilos más amables, como el tecnopop, en los que las máquinas son solo un medio diferente y novedoso para diseñar las melodías más almibaradas y emocionantes que se pueda, pero si algo caracteriza al género es el riesgo, la innovación permanente y la experimentación por encima de todas las cosas. 

Con este preámbulo quiero dejar claro que estamos ante uno de los estilos musicales más inconformistas, duros e importantes que existen. Y no soy yo el mayor fan de estos sonidos, que conste. Sin embargo, no reconocerles su influencia y su papel fundamental en el desarrollo de la música popular sería lo más estúpido del mundo.

Pocas músicas se han empeñado con más ahínco en derribar muros y traspasar límites que la electrónica. Pocas han tratado de jugar con nuestras neuronas ya sea para masajearlas o para destruirlas. Que lo ha hecho siempre desde la perspectiva inhumana que se le presupone... Bueno, eso, aunque cierto, es más que matizable. Aquí está la prueba, dentro de mi escaso contacto con lo maquinal, de que hay mucho que cortar si hablamos de sonidos sintéticos. Además de que en todos y cada uno de estos álbumes seguro que podemos encontrar un trozo de alma y algún latido humanoide que nos dé calorcito. 

 

(Clic en las portadas para más información)

 

LOS 10 GRANDES 

    

10 Entroducing... (DJ Shadow, 1996)

9 Selected Ambient Works 85-92 (Aphex Twin, 1992)

8 Phaedra (Tangerine Dream, 1974)

Violator (Depeche Mode, 1990) 

 

     

Silver Apples (Silver Apples, 1968)

5 Kid A (Radiohead, 2000) 

Debut (Björk, 1993)

 



3 Merriweather Post Pavilion (Animal Collective, 2009)

2 Behaviour (Pet Shop Boys, 1990)

 

 1 Die Mensch-Maschine (Kraftwerk, 1978) 



POR DÉCADAS... (Sin incluir los 10 mejores)

 

60s - 70s

    

5 Ambient 1: Music for Airports (Brian Eno, 1978)

4 The Pleasure Principle (Gary Numan, 1979)

3 Autobahn (Kraftwerk, 1974)

2 The United States of America (The United States of America, 1968)

1 Trans Europa Express (Kraftwerk, 1977)

 

80s  

     

5 Big Science (Laurie Anderson, 1982)

4 Technique (New Order, 1989)

3 My Life in the Bush of Ghosts (Brian Eno & David Byrne, 1981)

2 Computerwelt (Kraftwerk, 1981)

1 Music for the Masses (Depeche Mode, 1987) 

90s 

     

5 Leftism (Leftfield, 1995)

4 Music for the Jilted Generation (The Prodigy, 1994)

3 Chill Out (The KLF, 1990)

2 Maxinquaye (Tricky, 1995)

1 Blue Lines (Massive Attack, 1991) 

2000s

5 Arular (M.I.A., 2005)

4 Endless Summer (Fennesz, 2001)

3 XTRMNTR (Primal Scream, 2000)

2 Strawberry Jam (Animal Collective, 2007)

1 Third (Portishead, 2008)


2010s - ... 

  

3 LP1 (FKA Twigs, 2014)

2 Virgins (Tim Hecker, 2013)

1 Cosmogramma (Flying Lotus, 2010)